La conjuntivitis canina: síntomas, prevención y tratamiento

Aitana Bellido · 24 enero, 2018
Se trata de una enfermedad inflamatoria de los ojos de los perros; la higiene es fundamental para evitarla

La conjuntivitis resulta tan molesta y dolorosa para los perros como para los humanos. Es importante aprender a identificar sus síntomas, así como las causas que la provocan para poder asegurarnos de que la vista de nuestro perro no está en peligro.

Causas y síntomas de la conjuntivitis canina

La conjuntivitis puede a afectar tanto a gatos como a perros. Se trata de una inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa que cubre la parte posterior de los párpados y la parte interior del ojo. Suele ser común en especies que tienden a tener ojos secos o enfermedades cutáneas autoinmunes.

La conjuntivitis canina puede tener origen vírico, bacteriano o puede deberse simplemente a una reacción alérgica. Los síntomas que experimente nuestro animal pueden ayudarnos a discernir las causas de la inflamación. Entre ellas, tenemos:

  • Parpadeo espasmódico
  • Tejido ocular demasiado húmedo o rojizo
  • Secreciones oculares, que pueden ser transparentes o contener mucosidades o pus
  • Hinchazón derivada de la acumulación de fluidos en la conjuntiva
  • Formación de folículos linfoides en la conjuntiva. Denominamos ‘folículo’ a una pequeña estructura translúcida en forma de saco que aparece en el tejido mucoso ocular como respuesta a lesiones externas o infecciones. Este síntoma es propio de la conjuntivitis folicular.
  • Hipersensibilidad a la luz. Si nuestra mascota rehúye la luz del sol, es probable que tenga algún tipo de afección ocular.
Thelaziosis ocular canina: tratamiento

En todos estos casos, es esencial llevar a nuestra mascota a un veterinario para que efectúe un diagnóstico adecuado. Uno de los métodos de diagnóstico más utilizados es la angiografía ocular, prueba en la que se inyecta una sustancia fluorescente en el ojo del animal para buscar posibles úlceras o alteraciones en el sistema vascular de la retina.

Tipos de conjuntivitis canina

El tipo de lesión o infección que experimente nuestro perro va a determinar los síntomas y el tratamiento de esta enfermedad. He aquí un listado de las enfermedades más comunes:

  • Conjuntivitis infecciosas. Pueden ser de origen vírico o bacteriano, y son contagiosas. Para poder identificar el tipo de agente infeccioso que la ha originado, debemos prestar atención a los síntomas. Así, si nuestro animal padece un resfriado o una infección del aparato respiratorio y constatamos que sus ojos segregan una sustancia más líquida que espesa, es probable que estemos ante una conjuntivitis viral. Si estamos ante una bacteriana, segregará una sustancia más espesa.
  • Conjuntivitis autoinmunes. Hablamos de conjuntivitis alérgicas o foliculares. La primera se relaciona con la rinitis alérgica primaveral o con el aumento del polen, entre otros.
  • Conjuntivitis neonatal. Se suele asociar a conjuntivitis virales o bacterianas.
Enfermedades oculares

También pueden darse otros casos más comunes, como, por ejemplo, conjuntivitis derivada de la presencia de tumores oculares o de otras enfermedades, como el glaucoma o la queratitis ulcerativa.

Una obstrucción del lacrimal también puede dar lugar a una conjuntivitis. En este caso, existe la posibilidad de que tengamos que someter a nuestro animal a una intervención quirúrgica.

Tratamiento y prevención

La clave de la prevención de la conjuntivitis canina es la higiene. Debemos asegurarnos que que nuestros perros mantienen la zona ocular lo más limpia posible.

Thelaziosis ocular canina: causas

Para ello, conviene retirarles el pelo de los ojos a aquellos animales que lo necesiten. El pelaje de los perros es propenso a acumular suciedad y gérmenes, por lo que este es un buen primer paso para evitar que contraigan infecciones.

En cuanto al tratamiento, debemos tener en cuenta que el origen de la conjuntivitis –un virus, una bacteria, etc– va a ser determinante. En todos los casos, se requiere una limpieza ocular con suero fisiológico y la retirada de secreciones y cuerpos extraños.

Los colirios deben ser recetados por un veterinario, ya que muchos de ellos contienen corticoides y, dependiendo del tipo de enfermedad, puede empeorar los síntomas.