La limpieza del perro sin baño

Todas las mascotas necesitan cumplir con rutinas de higiene y salubridad inalterables para poder vivir una vida plena y de calidad. Tan importante como los hábitos alimenticios sanos, la limpieza del perro no es asunto menor.

A día de hoy, el tradicional método de agua y jabón para los baños no solo sigue siendo el más usado. Es también, con mucho, el más efectivo.

Sin embargo, cuando no se dispone de suficiente tiempo, si las condiciones climatológicas son adversas, o por razones de “causa mayor”, hay algunas alternativas. Esta opciones se pueden tomar de manera eventual, para no descuidar la higiene y la salud de los canes domésticos.

El cepillado: tan importante como el agua

Cepillar a los perros periódicamente no solo es una estrategia de salubridad necesaria. También es una de las mejores formas de fortalecer el vínculo afectivo entre el animal y su dueño.

Según las características de cada ejemplar, la frecuencia puede variar. Las razas de pelo corto pueden peinarse solo dos veces por semana, utilizando para ello un cepillo de cerdas blandas y un peine de púas finas.

Los de pelo de mediana intensidad, necesitan ser cepillados al menos cuatro veces por semana, valiéndose de un cepillo más fuerte y de un peine de púas anchas.

Los canes de pelo largo y espeso, impostergablemente deben someterse a esta rutina día a día, disponiendo de un cepillo de cerdas blandas y un peine de púas anchas. No está de más disponer de utensilios diseñados para desenredar marañas de pelos considerables.

Los beneficios de la limpieza del perro

Dentro de la limpieza del perro, esta acción remueve no solo el pelaje muerto, permite el nacimiento de pelo nuevo. Hay más beneficios y también disminuye la suciedad y la presencia de caspa.

En tanto, es un mecanismo para no perder de vista el estado de la dermis del can y advertir la presencia de cualquier anomalía.

En líneas generales, no hay excesos con el peinado. Si se dispone del tiempo y las ganas, perros de pelo corto o mediano pueden cepillarse todos los días.

Para que el proceso resulte más cómodo para mascota y dueño, se puede disponer de una mesa en donde el can se acomode para ser peinado. Esto, además, establecerá un precedente positivo: los perros asociarán subirse a una mesa con un momento placentero junto a su dueño. Con este hábito, en las visitas al veterinario no opondrá mayor resistencia para colocarse sobre una camilla.

Como valor agregado: peinar a los perros mejora la circulación de la sangre del animal.

Un baño sin mojarse

La opción de utilizar productos para la limpieza del perro sin tener que mojarlo, también es perfectamente válida.

En el mercado hay un buen número de champús para baños al seco, muy efectivos. Su aplicación es relativamente sencilla: lo primero es peinar y desenredar el pelambre del can. Sobre una toalla de algodón húmeda se rocía el líquido (muchos vienen en presentación spray) y se aplica en el animal. Se empieza por el lomo, seguidamente las patas, cola y, por último, la cara.

Luego, con una toalla húmeda, se debe remover todo el champú.

Esta acción puede repetirse tantas veces como se considere necesario. Para finalizar, otra sesión de peine y cepillo.

Solo deben usarse productos elaborados exclusivamente para perros. En ningún caso se ha de emplear champú o cremas para humanos.

Papel de la alimentación en la limpieza del perro

La buena salud de las mascotas depende en gran medida de lo bien que se alimenten. Una dieta balanceada, mediante la cual obtengan todas las vitaminas y minerales necesarios para una vida plena, trae beneficios a corto, mediano y largo plazo.

Perro apoyado en una persona

La limpieza de los perros, el estado de su piel y pelambre, así como los olores que expide, están influidos en buena medida de lo que come.

Algunos dueños de canes pueden llegar a quejarse del hedor de sus ejemplares. En muchas circunstancias, pueden expresar hasta incredulidad o afirmar que se le peina y le baña regularmente.

Muchas veces, el problema está en alimentos baratos y de mala calidad. Por una parte, no brindan todos los nutrientes que el animal requiere, por la otra, le generan dificultades digestivas. Las consecuencias pueden expresarse no solo en flatulencias constantes, también en los aromas de la piel.