La anemia infecciosa del salmón

Este artículo fue redactado y avalado por el biotecnólogo Alejandro Rodríguez
19 julio, 2019
El virus de la anemia infecciosa del salmón, presente en los criaderos, es el responsable de esta enfermedad

La enfermedad que nos ocupa se reportó por primera vez en los años 80. A día de hoy, la anemia infecciosa del salmón ha llegado a producir una mortalidad cercana al 90 % en algunas granjas de cría. En este artículo vamos a darte más detalles sobre el organismo responsable, su sintomatología y su diagnóstico.

Historia de la anemia infecciosa del salmón

A mediados de la década de los 80, se detectaron en Noruega los primeros casos de una enfermedad hasta entonces desconocida. Los animales afectados pertenecían todos a la misma especie: Salmo salar, los denominados salmones del Atlántico.

En un primer momento, y debido a los síntomas que causaba, se bautizó esta enfermedad como síndrome renal hemorrágico. A medida que se diagnosticaron más casos y se descubrió el agente causante, pasó a llamarse ISA, referido a sus siglas en inglés: Infectious Salmon Anemia.

Con el paso del tiempo, se han reportado brotes de esta enfermedad en otros países: Canadá, Escocia, Estados Unidos o las Islas Feroe. Un denominador común de todos estos casos es que los sujetos afectados eran ejemplares cultivados en granjas de agua salada, lo que en muchos casos supuso una pérdida económica bastante considerable.

Piscifactoría del salmón

¿Cuáles son las causas?

El causante de esta enfermedad es un virus. Coloquialmente, es conocido con el nombre de virus de la anemia infecciosa del salmón o ISAV, por sus siglas en inglés. A nivel biológico, pertenece a la familia Orthomyxoviridae. Este grupo de virus, donde podemos encontrar también a los virus causante de la gripe, afecta solamente a los organismos vertebrados.

La mortalidad causada por el ISAV en el salmón es extremadamente alta si no se detecta a tiempo. Al principio, los índices de mortalidad pueden suponer solamente un 1 %, pero si no se controla, en algunas granjas se ha reportado una mortalidad cercana al 90 % en cuestión de meses.

Aparte del salmón del atlántico, existen casos reportados de esta enfermedad en otras especies acuáticas, como son el salmón plateado (Oncorhynchus kisutch) o la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss). En el caso del ser humano, este virus es inocuo.

Anemia infecciosa del salmón

Síntomas y transmisión de la anemia infecciosa del salmón

Existen una serie de síntomas que pueden indicar la presencia de ISAV. Los más comunes suelen ser:

  • Oscurecimiento de la piel.
  • Letargo.
  • Hemorragias localizadas en los ojos.
  • Anemia intensa, que conlleva que las branquias luzcan un color pálido.
  • En algunos ejemplares, el bazo y el hígado son anormalmente grandes.

Uno de los desafíos más importantes en esta enfermedad es controlar su transmisión. Y es que, cuando el virus se encuentra dentro de un tanque, se propaga con mucha rapidez entre todos los peces. La transmisión también puede llegar a darse entre diferentes tanques, pero con mayor lentitud.

Salmón saltando en su migración

¿Existe un tratamiento efectivo?

Al estar tratando con un virus, las medidas farmacológicas o veterinarias están más limitadas. Por eso, los mejores tratamientos conllevan una serie de medidas de biocontrol, combinadas con una higiene y desinfección de las granjas muy estrictas. Lo que se persigue aplicando estas medidas es que la incidencia del virus sea menor.

Para ello, se deben aplicar productos sanitarios especiales en los tanques, la maquinaria y el personal en contacto con los salmones. Si se detecta la enfermedad, los animales afectados deben ser retirados rápidamente. Por eso, una de las mejores técnicas preventivas es separar tanto las granjas como los tanques lo suficiente para que el virus no consiga propagarse.

A pesar de todo esto, algunas piscifactorías han llegado a sufrir pérdidas millonarias, por lo que la anemia infecciosa del salmón ha activado la alarma en la industria del salmón en los últimos años.

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