El herrado de un caballo sin riesgos

Francisco María García 21 septiembre, 2017

El herrado de un caballo es un momento decisivo para determinar el desempeño del animal para el futuro. Una práctica realizada indebidamente puede ocasionar muchísimo dolor y perjuicio a la salud. Por eso es tan importante optar por un profesional serio y planificar la operación previamente.

Los caballos salvajes pueden caminar, galopear y vivir normalmente con sus cascos “crudos”. El propio desgaste del uso permanente es suficiente para mantenerlos aparados y garantizar la estabilidad del cuerpo.

Sin embargo, cuando un animal es trasladado de su hábitat natural, eso representa cambios en su estilo de vida. Los equinos domesticados necesitan ser sometidos al herrado y al mantenimiento periódico de las herraduras. Todo ello con objeto de proteger sus patas y mejorar su desempeño al dislocarse.

La técnica de herrado de un caballo es compleja y requiere conocimientos específicos. Es recomendable buscar la ayuda u orientación de un herrero profesional antes de arriesgarse.

¿Cómo garantizar el herrado de un caballo sin riesgo?

Como dijimos anteriormente, el primer consejo fundamental es elegir un profesional cualificado en el arte de las herraduras. La experiencia de vida y de actuación del herrero es indispensable para garantizar el adecuado herrado de un caballo.

Sin embargo, hay un paso anterior, al cual se debe atentar todo propietario de un equino. Consiste en amansar previamente el animal para prepararlo para el herrado. Muchos herreros poseen experiencia en calmar a los caballos. Los equinos tienen sus propias peculiaridades. Pero en realidad no es parte obligatoria de su trabajo y puede resultar difícil con animales más adultos.

Por eso es creciente el número de propietarios que eligen realizar el herrado cuando el caballo es joven. Este “caballo adolescente” posee un carácter más maleable, tiende a confiar más fácilmente y a mostrarse curioso frente a nuevas experiencias.

La llegada de la edad adulta

Un caballo adulto ya tiene un temperamento más sólido y es más difícil manejarlo o disimular el riesgo de una situación totalmente desconocida. La mayoría de los accidentes durante el herrado ocurrieron con animales más seniors.

Independiente de cuándo se realizará el herrado, lo ideal es que el animal sea amansado desde potrillo. Esa es la etapa de su vida en que un caballo aprende a convivir y someter sus instintos para obedecer los comandos del caballero o de la amazona.

Se recomienda que el propio dueño o la persona que montará el animal participe activamente del proceso de amanso. El animal debe aprender a reconocer y respetar a su líder. Generando así una relación de confianza que será la base para el entrenamiento posterior y para el desarrollo de actividades.

Existen diversos métodos de sujeción utilizados por adiestradores especializados en conducta equina. El objetivo básico es incentivar la capacidad de aprendizaje del animal, llevándolo a moldear su comportamiento y a responder positivamente a los comandos de su líder.

Un herrero experimentado sabe posicionarse correctamente y demonstrar su liderazgo. Caso contrario, el animal considera que posee el dominio de la situación y que puede actuar de forma a evadir o a hacer prevalecer su voluntad. Esa es la causa más común de accidentes durante el herrado de un caballo.

La técnica que los herreros utilizan más frecuentemente para someter al animal es obligarlo a realizar movimientos que no son exactamente de su agrado. La mayoría hace que el caballo camine para atrás. Lógicamente, consiste en habilidad y paciencia, jamás en violencia.

Cuando el animal demuestre su entrega (normalmente con movimientos de relajación de la boca), el profesional puede proceder normalmente para empezar el herrado.

¿Cómo se verifica que el caballo fue bien herrado?

En principio, la prevención debería ser suficiente para garantizar el buen herrado en un caballo. Por eso se debe elegir un buen herrero, utilizar materiales y herraduras adecuadas para el animal y prepararlo previamente para el herrado.

Normalmente, los síntomas de un herrado indebido aparecen rápidamente. Básicamente porque una herradura mal colocada no proporciona equilibrio al animal y su caminar empieza a ser defectuoso.

Cuando un herraje es bien realizado, los talones del animal están notablemente equilibrados en la misma altura. Además, la herradura debe equilibrarse con el casco y centrarse según su eje, que generalmente coincide con el eje de la ranilla.

En casos muy raros, cuando no son tomadas las medidas preventivas, el animal resulta lastimado en la operación y puede presentar un cuadro de decaimiento en su estado de salud. Es indispensable consultar inmediatamente un veterinario de confianza.

Prepararse debidamente para el herrado de un caballo es invertir en una mejor calidad de vida para el animal y preservar sus habilidades tan valiosas.

Fuente de la imagen principal: Lamuga.

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