Hansel y Gretel, una tierna historia

Yamila · 4 julio, 2017

Los animales nos dan muchas lecciones todos los días. Nos hablan de amor, de fidelidad y de compañerismo sin usar las palabras. En este artículo te contamos la tierna historia entre Hansel y Gretel, dos hermanos inseparables.

Hansel y Gretel los hermanos que no se separaban un minuto protagonizan esta tierna historia

Los perros pueden construir vínculos muy fuertes entre ellos y con las personas a pesar del maltrato al que son sometidos o a las injusticias que sufren. La lealtad para los canes es fundamental y la demuestran a diario.

Hay muchos ejemplos de amor entre mascotas que se hacen virales. Casos de perros que aguardan a sus dueños fallecidos, gatos que salvan a sus propietarios de morir en un incendio, animales que lloran de dolor por la pérdida de su compañero de vida, etc.

En esta tierna historia, los protagonistas son dos hermosos perros, Hansel y Gretel, que por nada del mundo se separaban. Ellos vivían en las calles de la ciudad de Ohio, Estados Unidos, hasta que fueron rescatados por una organización dedicada a proteger los derechos de los animales llamada Mahoning County Dog Warden’s Office & Adoption Center.

El responsable del centro, Rick Tunison, vio que los perritos estaban pasando un mal momento y que necesitaban urgente comida y un refugio. Por eso no dudó en subirlos a su coche (dándoles alimento para que tomen confianza). Primero se acercó el macho, de color más claro, para que disfrutara su bocadillo.

Perros durmiendo
Fuente: static.iris.net.co

Pero su hermana, de pelaje más oscuro, seguía reticente a aceptar la ayuda de ese hombre. Sin embargo, cuando vio que había riesgo de ser separada de su familia, automáticamente subió al coche y se acurrucó al lado del macho, aunque no aceptó la comida.

Cuando llegaron al refugio se los colocó en perreras separadas. Pero no paraban de aullar y ladrar, incluso intentaban romper la puerta de la jaula. A pesar del reducido espacio, estaban felices de compartir la “habitación” con tal de estar juntos.

La adopción de los protagonistas de esta tierna historia

Debido a su afinidad tan grande, los empleados del refugio decidieron ofrecerlos en adopción de manera conjunta, una tarea algo difícil, ya que muchas familias sólo aceptan un animal. Sin embargo, llegó un matrimonio dispuesto a llevarse a los dos a su casa. Aunque les compraron una cama para cada uno… Siguieron compartiendo el mismo cojín (donde apenas cabían).

La dueña, Rachel Harris, les cambió el nombre a Hank y Gigi, y ahora su vida es muy feliz. Incluso les creó una cuenta de Instagram donde muestra fotografías de sus aventuras (siempre juntos, por supuesto). Los hermanos siempre están atentos el uno con el otro, pero también reparten su amor con su “madre” humana.

Una emotiva historia de dos perros inseparables

Como Hansel y Gretel hay otros ejemplos que nos muestran la lealtad de los animales. En este caso, los protagonistas son Glenn (un Jack Russell de 9 años) y Buzz (un Staffordshire de 10 años) que se conocieron en las calles de Hartlepool, en Inglaterra, y que desde entonces no se separaron más.

Incluso se complementan, ya que Glenn es ciego y Buzz se ha convertido en su lazarillo. Ambos están en un refugio llamado Stray Aid esperando que una familia los adopte a los dos juntos. Aunque es algo difícil, los responsables de la institución no bajan los brazos.

La única posibilidad de hallarles un hogar para sus últimos años de vida es que los quieran adoptar sin separarlos. Es necesario que sea una casa tranquila con personas mayores y que los acepten tal como son.

Tanner y Blair, amigos inseparables

Por último, otra historia de amor incondicional entre dos perritos que te emocionará. Tanner es de raza Golden Retriever que nació ciego y padece epilepsia. Con tan sólo dos años ya había pasado por varios hogares, pero sin la fortuna de quedarse en ellos debido a su condición. Cuando llegó al hospital para animales Woodland West de Oklahoma, los veterinarios dijeron que no tenía esperanzas e incluso pensaron en practicarle eutanasia.

Sin embargo, todo cambió cuando otro golden retriever llamado Blair apareció en la clínica. Este perrito había vivido en las calles y tenía heridas de bala que pudieron ser tratadas. Apenas se vieron, fue como “amor a primera vista”, y ambos se volvieron inseparables. Sin que nadie se lo enseñara, Blair tomó la correa de su amigo ciego y lo llevó de paseo por el hospital.

Los cambios en ambos canes fueron realmente notorios. Por un lado, Tanner dejó de tener convulsiones, y por el otro, Blair dejó de ser tan asustadizo. Poco tiempo después, los amigos-hermanos fueron adoptados por una familia y presentados a su nuevo compañero, un perro llamado Louie.

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