Eutanasia en perros: lo que debes saber

Afrontar la pérdida de un animal de compañía es quizá uno de los momentos más difíciles en la vida de un ser humano. Sin embargo, la eutanasia le evitará un sufrimiento innecesario a la mascota y su tutor.
Eutanasia en perros: lo que debes saber
Sebastian Ramirez Ocampo

Escrito y verificado por el médico veterinario y zootecnista Sebastian Ramirez Ocampo.

Última actualización: 26 julio, 2023

Decir adiós no es fácil. Mucho menos si se trata de un ser leal y amoroso que te acompañó durante muchas etapas de tu vida. No obstante, ciertas condiciones llevan a tal deterioro de la calidad de vida, que la eutanasia en perros se presenta como una alternativa viable para evitar la prolongación del dolor y el sufrimiento.

Es normal que surjan muchas inquietudes y sentimientos alrededor de esta práctica. Por esta razón, conocer sus aspectos éticos, legales y emocionales, te permitirá tomar una mejor decisión en momentos difíciles. No dudes en continuar la lectura de este artículo y descubre todo lo que debes saber sobre este procedimiento.

Primer paso: comprender la eutanasia en perros

En su guía para la eutanasia del año 2020, la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) define a este procedimiento como «la terminación humanitaria de la vida de un animal, de tal manera en que se minimiza o elimina el dolor y la angustia».

De acuerdo con esta definición, se podría considerar a la eutanasia como una técnica compasiva, en la que se busca aliviar el sufrimiento de una mascota al otorgarle una muerte apacible y pacífica.

Ahora bien, su práctica no debe tomarse a la ligera. Debe considerarse solo en casos en que la calidad de vida del perro se vea bastante comprometida y el tratamiento médico sea insuficiente o la enfermedad no tenga cura.

Como lo exponen los autores de la guía, este procedimiento debe cumplir con dos condiciones para ser calificado como válido:

  • Un profesional debe realizarlo y solo por cuestiones de salud y bienestar animal.
  • Se deben emplear técnicas humanitarias para inducir una muerte rápida, indolora y sin angustia.
Por lo tanto, si la muerte asistida no se ejecuta bajo estos parámetros, no podrá ser considerada eutanasia, sino sacrificio.

Diferencias entre eutanasia y sacrificio

A diferencia de la eutanasia, el sacrificio no contempla el estado de salud del animal, sino que la muerte se realiza por razones ajenas a su bienestar. Por ejemplo, como lo expone un artículo de la revista The Veterinary Record, en Estados Unidos y el Reino Unido, cada año se sacrifican perros en los centros de refugio por cuestiones de sobrepoblación y por no encontrar una persona que los adopte.

No obstante, es preciso destacar que, en países como España, la Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar Animal prohíbe —de forma explícita— el sacrificio de animales en centros de protección y clínicas veterinarias por los siguientes motivos:

  • sobrepoblación,
  • asuntos económicos,
  • carencia de plazas en refugios,
  • imposibilidad de hallar adoptante,
  • abandono del tutor,
  • vejez,
  • enfermedades con posibilidad de tratamiento,
  • problemas de comportamiento.
Perro en un refugio.
La ley española prohíbe el sacrificio de perros que se encuentren en albergues y no padezcan de enfermedades que comprometan el bienestar animal o la salud pública. Crédito: Freepik.


¿Qué dice la ley sobre la eutanasia en perros?

De acuerdo con lo estipulado en la Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar Animal, la eutanasia «solo está justificada bajo criterio y control veterinario, con el único fin de evitar el sufrimiento por causas no recuperables que comprometan la calidad de vida del animal».

Además, un profesional debe acreditar y realizar este procedimiento, con métodos que garanticen la condición humanitaria y que correspondan a los autorizados por las disposiciones legales.

Por tal motivo, no es aceptable que un propietario o persona particular practique la eutanasia en perros. Mucho menos por razones que no estén relacionados con la salud. De lo contrario, el sujeto se verá implicado en un delito, e incurrirá en una de las infracciones calificadas como muy graves.

¿Cómo saber que es el momento de optar por la eutanasia?

Aunque pueda resultar difícil, existen ciertos comportamientos que ayudan a identificar cuándo es el momento de tomar esta compleja decisión. En este sentido, puedes fijarte en las siguientes manifestaciones que suelen presentarse en tu perro:

  • incapacidad de experimentar las cosas que alguna vez disfrutó,
  • respuesta distinta a la habitual,
  • más expresiones de dolor que de placer.

En estos casos, es preciso hacerse la pregunta: «¿mi perro tiene más días malos que días buenos?». La respuesta a esta interrogante servirá como base para plantearse recurrir a esta alternativa. Si bien es normal querer su compañía a lo largo de la vida, aferrarse a su presencia puede resultar perjudicial, porque significa la prolongación del sufrimiento tanto para la mascota, como para su tutor.

Por lo tanto, es posible calificar a la eutanasia como una opción moral y ética aceptada, porque su finalidad es compasiva y humanitaria.

¿En cuáles enfermedades está justificada?

Como bien se ha descrito, la eutanasia en perros solo debe considerarse como última opción en casos en que el bienestar de un animal se vea muy comprometido. De manera puntual, como lo exponen dos artículos de la revista Scientific Reports y Animals, dentro de las patologías en las que más se recomienda la eutanasia se pueden encontrar las siguientes:

  • Cáncer: en especial, si se ha diseminado por diferentes órganos. Además, cuando el pronóstico con la quimioterapia es desfavorable.
  • Enfermedades cardiovasculares: cuando no hay respuesta al tratamiento y el deterioro de la salud es incompatible con una buena calidad de vida.
  • Falla multiorgánica: en casos en los que la enfermedad compromete varios sistemas vitales para el animal. A modo de ejemplo, la insuficiencia renal crónica en estado terminal.
  • Desórdenes de la médula espinal: se incluyen los defectos congénitos, las enfermedades degenerativas y los traumas severos que afectan la correcta movilidad del animal.
Perro en el veterinario para eutanasia.
Determinar si se aplica la eutanasia debe ser una labor conjunta entre el veterinario y el tutor de la mascota. Crédito: Freepik.


¿Cómo se realiza la eutanasia en perros?

Conforme a lo expuesto en una publicación de la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales (WSPA), el método más efectivo para una muerte rápida, indolora e irreversible es la inyección de medicamentos vía intravenosa. El objetivo es provocar un paro cardiorrespiratorio en el animal afectado.

Según este documento, el fármaco de elección es el pentobarbital al 20 %, que tiene una acción rápida y no posee efectos secundarios preocupantes. De igual manera, se recomienda realizar una sedación previa del paciente con medicamentos, como la acepromazina, xilacina o ketamina.

Incluso, como lo reporta un estudio del Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, anestésicos como el propofol funcionan bien para llevar al perro a un plano de tranquilidad, antes de la inyección letal.

Para confirmar la muerte del canino, se deben observar y confirmar los siguientes signos:

  • falta de movimientos respiratorios;
  • ausencia de latidos por medio de la auscultación;
  • no se siente el pulso;
  • pérdida del reflejo de parpadeo;
  • ojos vidriosos;
  • rigidez muscular.

¿Cuál es el costo?

Son varios los factores que determinan el valor de una eutanasia. Su coste se calcula entre unos 200 a 400 euros, que están determinados por los siguientes servicios:

  • Consulta veterinaria: entre 20 y 30 euros.
  • Medicamentos: de acuerdo con el protocolo que se utilice, su valor será entre 50 a 70 euros.
  • Incineración del cuerpo: depende del peso y de si la cremación es individual o colectiva, el precio puede ser de 150 a 300 euros, respectivamente.

La eutanasia en perros: una decisión basada en el amor

Si tu mascota padece de una enfermedad terminal, cuyo pronóstico es desfavorable, darle un descanso de su sufrimiento es el último acto de bondad que podrías hacer por él. No obstante, recuerda asesorarte con un veterinario sobre si su condición puede mejorar con tratamiento médico o si existen otras opciones.

De igual forma, la preparación emocional y discutir la decisión con todos los miembros de la familia puede hacer más llevadera esta difícil situación. Además, procura que sus últimos momentos de vida sean de puro disfrute, otorgándole lo que desea comer. Por último, es importante que se sienta en compañía, pues de esta manera también será más fácil para él.


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