Enfermedades que transmiten las palomas

Alba Muñiz · 11 julio, 2018
Considerada la plaga de las ratas voladoras, estas aves, además de ser molestas, pueden transmitir afecciones; los que presentan mayor riesgo de ser contagiados son aquellas personas que tienen criaderos o palomares en malas condiciones higiénicas

Las colúmbidas pueden ser amadas u odiadas, según el gusto de cada cual. Sin embargo, existe una creencia muy arraigada de que provocan un sinnúmero de afecciones a los humanos. En realidad, el riesgo de contagio suele ser muy limitado. De todas formas, te contamos cuáles son las principales enfermedades que transmiten las palomas.

Algunas enfermedades que transmiten las palomas

Si hay aves que gozan de mala prensa, esas son las palomas. Consideradas por muchos como plaga urbana, lo cierto es que pueden llegar a provocar molestias con sus arrullos, sus nidos construidos en los edificios y, sobre todo, sus excrementos.

Sin embargo, no es algo común que estas aves contagien afecciones a las personas. Los que mayor riesgo corren suelen ser quienes tienen criaderos o palomares sin las debidas condiciones higiénicas.

Infecciones que transmiten las palomas

A continuación, te detallamos cinco de las principales enfermedades que transmiten las palomas:

-Alveolitis alérgica extrínseca

Esta enfermedad ataca al pulmón por medio de una reacción alérgica, provocando neumonitis por hipersensibilidad. La causa se encuentra en la exposición continua a polvos que se desprenden de las plumas o de la material fecal de las palomas.

Los afectados -sobre todo individuos que trabajan en criaderos- presentan tos, fiebre y dificultades respiratorias. Existe una forma crónica que produce tos persistente y va generando alteraciones, incluso irreversibles, en el pulmón.

A pesar de que el contagio no suele ser algo común, es importante que conozcas cuáles son las principales enfermedades que transmiten las palomas a los humanos.

-Salmonelosis

Las heces de las palomas también pueden ser una vía de infección por salmonella. El contagio se produce al consumir alimentos que estuvieron en contacto con la materia fecal contaminada.

Esta bacteria genera una intoxicación alimentaria que provoca fiebre, dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. En casos graves se puede llegar a la deshidratación e, incluso, la muerte, sobre todo si los afectados son niños pequeños o ancianos.

-Histoplasmosis

Otra de las enfermedades que transmiten las palomas es la provocada por un hongo denominado histoplasma. Este organismo se halla en los excrementos de las palomas, sobre todo en lugares donde se junta gran cantidad de heces, como, por ejemplo, los dormideros. Los humanos se contagian al respirar las esporas, pero no existe transmisión entre personas.

Por lo general, la histoplamosis es leve y no presenta síntomas. De todas formas, puede afectar más a quienes tienen el sistema inmunitario más débil (niños, ancianos, enfermos). Ataca principalmente a los pulmones, generando malestar, fiebre, tos seca o dolor de pecho. Y, si el caso es severo, la enfermedad puede extenderse a otros órganos.

Enfermedades que tienen las palomas

-Criptococosis

La enfermedad está causada por un hongo levaduriforme presente en las heces de estas aves. El contagio se produce, mayoritariamente, si se está en contacto permanente con los nidos y se inhalan las levaduras.

La criptococosis afecta, en particular, a personas inmunodeprimidas. En un primer momento suele aparecer una infección pulmonar con tos, fiebre, malestar y estornudos con sangre. El cuadro deriva luego a una meningitis o meningoencefalitis.

-Psitacosis

También llamada ornitosis o clamidiosis aviar, esta zoonosis es trasmitida por las palomas y los loros, entre otros aves. El contagio se produce, sobre todo, en trabajadores del sector avícola y se da, principalmente, por la inhalación del polvo que se desprende de la materia fecal seca y por secreciones nasales.

La psitacosis también se puede transmitir entre personas, a través de la saliva. Se presenta como una enfermedad respitatoria febril que ocasiona dolor de cabeza y, en determinados casos, deriva en neumonía. La bacteria, a través de la sangre, se puede propagar a otros órganos y provocar, por ejemplo, dolencias digestivas.