Los beneficios de la convivencia entre mascotas y niños

Yamila · 8 diciembre, 2017

Nadie puede negar que cuando los hijos comparten sus vidas con un perro o gato se sienten mucho mejor y se convierten en seres de bien. La convivencia entre mascotas y niños es muy beneficiosa, ya que ambas partes se desarrollan mejor, incluso cuando el animal ya es anciano.

¿Cuándo llevar una mascota a casa?

Antes que nada, debemos hablar del momento ideal para que una mascota sea introducida en una casa donde viven niños, en el caso de que aún no hayan adoptado ninguna. Es bueno saber que, hasta los tres años, los más pequeños no saben reconocer la diferencia entre un ser vivo y un juguete, aunque el primero se mueva de manera autónoma.

Eso no significa que la convivencia entre mascotas y niños será mala en esa época, sino que debemos prestar mucha atención a las reacciones y contacto entre ambos. Recién cumplidos los cuatro años tus hijos establecerán una relación verdadera con un animal de compañía: en ese momento se convertirán en mejores e inseparables amigos.

Niña besando a un gato

Por este motivo se recomienda que la mascota llegue a casa después que el niño. Ello, con el fin de que cuando el pequeño esté en la etapa de reconocimiento de los seres vivos, ya haya atravesado sus primeros meses de travesuras y aprendizajes.

¿Pero qué sucede si ya tenemos una mascota en casa antes de que nazca el bebé? En ese caso todo dependerá de la personalidad del animal, de su edad y por supuesto de cómo es con los dueños.

Muchos perros o gatos sienten celos de los recién nacidos porque se sienten ‘desplazados’ o ‘reemplazados’. Para evitarlo, debemos integrarle en los juegos y actividades en familia.

Beneficios de la convivencia entre mascotas y niños

Ahora sí es momento de conocer cuáles son las ventajas que existen gracias a la convivencia entre mascotas y niños. Estas se manifestarán desde los primeros momentos en que se conozcan:

1. Favorece el desarrollo

La compañía de un perro o un gato durante los primeros años de vida convierte a los niños en seres más tranquilos y seguros de sí mismos. Además de ello, los pequeños suelen sufrir menos estrés, hacer más actividad física y ser más felices.

2. Reduce las enfermedades

Aunque muchos padres temen por la salud de sus hijos, cuando estos entran en contacto con la mascota de la familia lo cierto es que se trata de la mejor manera de desarrollar y reforzar sus sistemas inmunológicos.

Así es, ya que se los expone desde temprana edad a ciertos virus y bacterias procedentes de los animales, y el organismo debe producir sus propios anticuerpos para hacerles frente. Que haya pelos del perro o gato en el suelo también es positivo porque reduce hasta en un 50% las posibilidades de que el niño padezca de alergias en el futuro.

Por supuesto que no todo es ‘color de rosas’, ya que también hay enfermedades de las mascotas que los bebés no pueden vencer, como pueden ser los parásitos o las patologías causadas por ciertos hongos. Para evitar que se contagien, el animal debe estar vacunado y desparasitado.

Perro con una niña en el lago

3. Se consigue el primer amigo

Esto sobre todo es muy beneficioso cuando el niño no tiene hermanos, ya que la mascota se convierte en el mejor primer amigo de su vida. Junto a él realiza todo tipo de travesuras, comparte los juguetes y juegos, y también se cuidan entre sí. No hay una niñera más eficiente que un perro sentado al lado de un niño, porque evitará que se caiga, le hará reír y pasarán horas maravillosas.

4. Se aprende sobre responsabilidad

Esto sucede en niños un poco más grandes, a partir de los seis años de edad, quienes comienzan a entender que las mascotas son seres vivos y sienten. Es el momento ideal para cumplir con ciertas indicaciones y ayudar a cuidar al animal. Algunas de las tareas que fomentan la responsabilidad en los niños son:

  • Darles de comer o beber.
  • Llevarles de paseo.
  • Darles un baño.
  • Juntar sus juguetes o elementos personales.
  • Cuidarles cuando viajan en coche.
  • Limpiar las heces del jardín.
  • Ofrecerles un premio cuando se porta bien.
  • Enseñarles algún truco nuevo.

5. Mejora la empatía

Para los niños, un perro o gato puede ser un excelente terapeuta, sobre todo si tienen algún problema. Se sabe que los pequeños que tienen mascotas son más compañeros, se llevan mejor con otras personas de su edad, son menos agresivos y saben cómo comunicarse.

Fuente de la imagen principal: Chris_Parfitt