5 curiosidades de los dientes de los ratones

Los dientes de los ratones están llenos de sorpresas, aunque a priori no te parezcan nada especial. Aquí te lo contamos.
5 curiosidades de los dientes de los ratones
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 15 abril, 2022

Los dientes de los ratones son una de las partes del cuerpo de este animal que más miedo provocan en los humanos. Su mordida, aunque no es peligrosa ni duele en exceso, es capaz de atravesar la piel. Es por ello que mucha gente siente rechazo por estos animales.

No obstante, la dentición de estos animales es muy interesante y está llena de curiosidades. No dudes en leer este espacio aunque no te agraden los roedores, pues el primer paso para superar el miedo y el rechazo es informarse de lo maravilloso que puede ser cualquier ser vivo. Comenzamos.

5 curiosidades sobre los dientes de los ratones

Un grupo de ratones domésticos.

Los ratones pertenecen al género Mus y a la familia Muridae, son mamíferos vivíparos y los fósiles más antiguos de esta especie datan del Mioceno superior (hace unos 23 millones de años). Ya desde entonces, su increíble capacidad de adaptación y su pequeño tamaño han jugado a su favor para la supervivencia. Su dentadura es una de las herramientas más útiles que poseen, como vas a ver a continuación.

1. Los dientes de los ratones son de crecimiento continuo

Las piezas dentales de estos animales nunca paran de crecer, pues las raíces de sus incisivos y molares están abiertas. De hecho, crecen bastante rápido, entre 1 a 2 milímetros a la semana aproximadamente.

Puesto que muchos de los frutos que se incluyen en su dieta tienen una cáscara dura, los roedores deben ser capaces de roerla hasta atravesarla. Si sus dientes no creciesen sin parar, los desgastarían tanto que se quedarían sin ellos.

2. Son de color amarillo

Aunque en los humanos sea signo de enfermedad o falta de higiene, los dientes amarillos son perfectamente normales en roedores como el ratón. Esto se debe a su esmalte que contiene óxidos o hidróxidos de hierro que se oxidan al contacto con el aire, dando esa coloración amarilla o anaranjada, según la especie.

Si vives con algún roedor o con un ratón, recuerda que no debes blanquearle nunca los dientes. Recuerda que esta coloración es normal y que su boca no está sucia. Si le aplicas estos tratamientos podrías perjudicar su salud de manera grave.

3. No tienen premolares

Sin duda, sabrás que los animales que no comen carne carecen de caninos o colmillos. Como es lógico, este es el caso de los ratones, ya que se alimentan de vegetales, frutos y cuya fuente de proteína animal no va más allá de los insectos, pero ¿sabías que tampoco tienen premolares?

Es cierto que algunas familias de roedores las poseen, como las ardillas, pero los muroideos nunca los han tenido a lo largo de su historia natural. En cambio, sus molares son capaces de machacar los pequeños pedazos que trocean con los incisivos.

Al espacio sin dientes que está entre los incisivos y los molares se lo conoce como diastema.

4. Es un grave problema que crezcan más de lo que deben

En ocasiones, cuando llevan una dieta inadecuada en cautividad o sufren algún problema de salud dental, los dientes de los ratones crecen más de lo que deberían. Esto puede dar lugar a infinidad de enfermedades graves, como la maloclusión o el sobrecrecimiento de los molares.

Siempre que observes algo raro en los dientes de tu ratón acude al veterinario, pues todas estas dolencias causan gran dolor en el animal, además de que podrían impedirle comer.

5. Pueden masticar y roer

Aunque ambos términos te parezcan similares en el lenguaje coloquial, lo cierto es que son muy diferentes a nivel biológico. Por lo general, las especies de roedores que existen se han especializado en una de las dos. Los que necesitaban atravesar cáscaras, como la ardilla, se especializaron en roer. Otros, como la cobaya, se alimentan principalmente de fibras vegetales, por lo que mastican en vez de roer.

Sin embargo, un estudio ha encontrado que ratas y ratones han evolucionado para ser capaces de realizar los dos tipos de movimientos, roer y masticar. Su mordedura es mucho más eficaz y les permite variar en gran medida su alimentación, favoreciendo su estilo oportunista.

Un ratón con un bloque de queso.

Como ves, los dientes de los ratones dan mucho para hablar. Resulta natural no pensar demasiado en las herramientas que nos permiten comer, pero al comparar diferentes especies se puede obtener información muy valiosa sobre su biología.

Estos datos son muy útiles a la hora de proporcionar cuidados a aquellos animales que comparten su vida con nosotros, pues suelen aplicarse medidas de salud derivadas de los conocimientos sobre nuestra propia especie. Por eso, si tienes la suerte de convivir con un ratón, recuerda que debes consultar con un veterinario siempre que tengas dudas de que algo no anda bien con su salud. Y sobre todo, empaparte de información sobre estos maravillosos animales.

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