Las cuatro preguntas de Tinbergen

02 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Sara Gonzalez Juarez
Las cuatro preguntas de Tinbergen y sus respuestas son las bases necesarias para explicar el comportamiento de los seres vivos en la naturaleza.

A cualquiera que se haya interesado por la etología —o lo que es lo mismo, el estudio del comportamiento animal— le suenan los nombres de los tres padres de esta ciencia: Konrad Lorenz, Karl von Frisch y Nikoolas Tinbergen. Este último, que es quien aquí nos ocupa, formuló las llamadas cuatro preguntas de Tinbergen.

Estas preguntas nos permiten reunir la información básica para definir el comportamiento de un animal. Si te interesa saber cuáles son estas cuestiones y sus posibles respuestas, sigue leyendo.

¿Quién era Nikoolas Tinbergen?

Nikoolas Tinbergen nació en los Países Bajos en 1907, donde ya desde pequeño tuvo interés en la observación del comportamiento animal. Comenzó su pasión monitorizando aves en las zonas de la costa cercanas a su casa, lo que le llevó a elegir la zoología como profesión.

Más tarde se trasladaría a Oxford para ejercer de profesor y continuar con sus estudios sobre el comportamiento animal. Su observaciones en la naturaleza le llevaron a establecer su teoría en la vertiente determinista.

A grandes rasgos, este enfoque consideraba que los instintos de los animales que observaba tenían una base genética y neurológica, quitándole así peso al poder del entorno para modificar el comportamiento. Dicho de otro modo, las conductas son innatas, o bien modificadas por el entorno desde una base genética.

Tinbergen recibió el Premio Nobel junto a sus dos compañeros —Lorenz y von Frisch— en 1973 por sus estudios sobre los patrones de conducta individual y social. De todas sus obras, la parte que más ha influido en el desarrollo de la etología han sido las mencionadas cuatro preguntas de Tinbergen.

Unos osos polares juegan.

Las cuatro preguntas de Tinbergen

En este apartado te detallamos cada una de sus famosas preguntas para que comprendas cómo Tinbergen ayudó a dar forma al estudio del comportamiento animal. En ellas residen las claves para definir una conducta, así que no te las pierdas.

1. ¿Cuál es la causa del comportamiento?

Se trata de descubrir qué estímulos, externos o internos, desencadenan el comportamiento que se está observando. Según Tinbergen, los receptores sensoriales —como los de la vista o el oído— son clave a la hora de entender cómo el animal está percibiendo esos estímulos, pues de ello dependerá la formación de conexiones neuronales que dan lugar a la respuesta aprendida.

Pongamos, por ejemplo, que unos especialistas quieren estudiar por qué las crías de ganso siguen a su madre nada más salir del huevo —lo que se conoce como conducta de impronta—.

La primera de las preguntas de Tinbergen nos informa de la necesidad de un mecanismo capaz de realizar esta impronta. En este caso, la causa sería la visión de la madre nada más nacer.

2. ¿Cuál es su valor para la supervivencia?

Esta pregunta trata de responder al fin último de la conducta, esto es, ¿para qué sirve este comportamiento? ¿Para garantizar la reproducción o para encontrar comida? Todo comportamiento tiene un valor adaptativo que, ya sea a corto o a largo plazo, está encaminado a la supervivencia del individuo o de la especie.

Siguiendo el ejemplo de la pregunta anterior, la respuesta a esta cuestión sería que la conducta de impronta es adaptativa porque los polluelos están siempre cerca de su madre, que les proporciona alimento y protección.

3. ¿Cuál es la ontogenia de la conducta?

Este concepto fue acuñado por el propio Tinbergen. Cuando hablamos de la ontogenia de la conducta nos estamos refiriendo a cómo un determinado comportamiento evoluciona a lo largo de la vida del animal.

En el ejemplo de los polluelos de ganso, la ontogenia de la impronta es el momento vital de salir del cascarón y ver al primer objeto voluminoso frente a ellos.

Si llegados hasta aquí te sigue picando la curiosidad por las cuatro preguntas de Tinbergen, sigue hasta la última de ellas, pues quizá se trata de la más importante de todas.

4. ¿Cuál es la filogenia de ese comportamiento?

La filogenia de un comportamiento se refiere a cómo ha evolucionado esa conducta a lo largo de la historia de la especie. Es importante no confundirla con la ontogenia, ya que esta última toma como marco de referencia la vida del individuo, no la especie entera.

La filogenia de una conducta nos ayudará a entender por qué una determinada conducta es así en la actualidad y cómo ha llegado hasta ese punto. Para analizar a una especie desde un enfoque filogenético, de todas formas, hay que tener una historia evolutiva más o menos clara de sus ancestros y parientes.

Tinbergen respondería que esta conducta ejemplo de seguir a la madre, y ninguna otra, fue la que benefició más a las crías de ganso a lo largo de la evolución de la especie.

Unas aves se comunican mediante un graznido.

La importancia de conocer las bases de la ciencia que se practica en la actualidad es clave no solo para entender de dónde venimos, sino para motivar nuestra propia curiosidad: estas preguntas son casi instintivas para cualquiera que sienta fascinación por el comportamiento animal.

El mérito no consiste en dar una respuesta exacta para cada una de estas postulaciones, pues más bien reside en desarrollar estos pensamientos y avanzar cada día un poquito más en el entendimiento de nuestro mundo.

Carranza, J. (2010). ETOLOGÍA Introducción a la Ciencia del Comportamiento. Universidad de Extremadura. Jr., R. B. W. (2004). Patterns of Behavior: Konrad Lorenz, Niko Tinbergen, and the Founding of Ethology (Illustrated ed.). University of Chicago Press.