Cuatro preguntas antes de tener un loro como mascota

Eugenio Fernández · 17 febrero, 2018
El factor económico puede ser un factor clave a la hora de valorar si estamos en disposición de poder mantener a este exótico ejemplar; se trata de una mascota complicada en el aspecto emocional, y hay tener en cuenta su larga longevidad, ya que pueden vivir hasta 100 añosƒ

Sin duda, tener un loro como mascota es una enorme responsabilidad, y un paso muy importante a dar en nuestra vida. Plantearnos las preguntas adecuadas nos puede ayudar a tomar la decisión adecuada que repercuta en el bienestar del animal y en el nuestro.

¿Solo voy a tener un loro como mascota?

Este es uno de los aspectos más importantes, pues los loros tienen una complicada vida emocional y la depresión en loros es una realidad. Una de las mejores soluciones es tener dos o más loros para que se hagan compañía, pues el mito del espejo ha demostrado tener efectos nulos en su bienestar.

En caso de no poder tener dos loros, es importante tener un buen programa de enriquecimiento ambiental en loros de compañía, y se deben dedicar varias horas al día a jugar e interaccionar con él.

Loros

Cuánto cuesta un loro como mascota

Tener un loro como mascota es costoso, y es que pueden llegar hasta los 3 000 euros; sin embargo, sus mayores costes son los asociados a sus cuidados: las instalaciones necesarias, el enriquecimiento ambiental, la alimentación o los gastos veterinarios suponen una cantidad de dinero a tener en cuenta.

En general, podríamos estimar que un loro nos cuesta anualmente al menos 600 euros, que habría que multiplicar por su longevidad, que es entre 50 y 80 años; los gastos totales durante la vida del loro sobrepasan como mínimo los 30 000 euros, y pueden llegar a duplicarse en especies longevas.

Si optamos por la mejor opción para nuestro loro y tenemos una pareja, tener dos loros longevos puede suponer un gasto de 100 000 euros durante la vida de estos animales.

Son, además, mascotas dadas a problemas comportamentales, que pueden ser solucionados contratando sesiones de entrenamiento realizadas por etólogos y entrenadores titulados, las cuales pueden aumentar estos gastos.

Dónde tener a un loro como mascota

Lo ideal será mantener al animal en una pajarera. Es decir, en una instalación amplia de al menos metro y medio de alto y dos metros de ancho, lo que permitirá al animal volar para ejercitar su musculatura.

Reproducción del loro doméstico

Existen jaulas en el mercado de menor tamaño, las cuales requerirán tener al loro suelto durante varias horas o entrenar al animal para realizar vuelo libre, lo cual requiere mucha dedicación.

Aún así, es importante que estos habitáculos sean de una medida adecuada: las jaulas deberán permitir que los animales extiendan sus alas totalmente y puedan batirlas, además de que permita el desplazamiento a lo largo y ancho.

Cuánto me puedo comprometer

Por desgracia, muchos loros terminan abandonados o convertidos en herencia, debido a su elevada longevidad. Existen especies de loros que llegan a los 100 años, y muchas de ellas sobrepasan los 60 años.

¿Estamos dispuestos a convivir tanto tiempo con un animal? ¿Vamos a poder cuidarlo si nos vamos a estudiar a otra ciudad? ¿Si nos dan trabajo en esa ciudad? ¿Si nos casamos? Un loro es un compromiso que dura toda una vida, por lo que debemos pensarnos mucho la compra antes de realizarla.

Convivencia con un agapornis

Existen especies que tal vez no sean tan longevas o requieran tantos cuidados, como los periquitos o los agapornis, si bien es importante señalar que las pequeñas psitácidas pueden ser aves ruidosas con las que debemos tener paciencia y también tienen longevidades más altas de lo que cabría esperar.

Las psitácidas son animales con una dieta complicada, un comportamiento que hace difíciles los cuidados de tu loro y que requieren un enorme compromiso. Si estás dispuesto a aceptarlo, adelante.

Pero ten en cuenta que también son animales con mucho apego y muchas emociones, a los cuales podemos destrozar la vida con el manejo inadecuado o el abandono; tener mascotas es una gran responsabilidad, que en el caso de los loros llega a un alto nivel.