Cómo potenciar las habilidades sociales del perro

Eugenio Fernández · 27 junio, 2018
Los canes son capaces de reconocer el significado de muchas palabras y, además, pueden no solo recibir información por parte de los humanos, sino emitírsela a las personas

Como sabemos, la inteligencia y la realidad emocional de los perros es compleja y, en ocasiones, similar a la que desarrolla el ser humano durante la infancia. Existe una fuerte variedad de investigaciones cognitivas en perros que demuestran las habilidades sociales del perro y cómo potenciarlas.

Habilidades sociales del perro: comunicación con humanos

Uno de los experimentos más interesantes de cara a descubrir las habilidades sociales del perro fue el proyecto realizado por el etólogo Brian Hane con su perro Oreo, con el que demostró su gran inteligencia social.

Los perros pueden entender señales nuestras con intención comunicativa y, por eso, hay razas de perros fáciles de entrenar. ¿Pero pueden producir ellos estas mismas señales para nosotros para construir un camino de doble sentido?

Para comprobarlo, una persona esconde algo en una cesta, pero hay otras dos vacías. Oreo, el perro, está presente. Posteriormente otra persona sale y se queda en frente de las cestas para ver si Oreo hace alguna señal, lo cual ocurrió y de forma muy precisa.

No ocurrió lo mismo con otros perros, lo que demuestra que estas habilidades tienen un montón de variabilidad individual. Aún así, esto querría decir que los perros no solo son capaces de recibir información nuestra, también son capaces de emitir información intencionadamente hacia nosotros.

Perro y el mapeo

Habilidades sociales del perro: el mapeo rápido

El mapeo rápido es una de las habilidades sociales del perro más interesantes. El ser humano aprende a edades tempranas el significado de las palabras muy deprisa, capacidad que aumenta desde los 12-16 meses (tenemos la capacidad de aprender de media una palabra cada tres días), hasta los 10 años, cuando aprendemos de media 12 palabras al día.

El mapeo rápido es la habilidad que nos permite resolver el significado de palabras a través de la inferencia, lo que permite esta rápida capacidad de aprendizaje y memoria, que apenas requiere de repetición o práctica.

En los 80 hubo muchos intentos de enseñar a primates nuestro lenguaje, y se consiguió enseñar a varias especies centenares de palabras, pero no a través del mapeo rápido. Sin embargo, los perros sí han demostrado aprender lenguaje a través de mapeo rápido; fue Rico el primero en demostrarlo en el Instituto Max Planck.

El dueño de Rico contactó con el instituto asegurando que su perro aprendió 200 palabras, únicamente señalando objetos y nombrándolos. Para demostrar que Rico usaba el mapeo rápido, se mezclaron algunos de sus juguetes ya conocidos (y cuyo nombre conocía) con objetos nuevos, de los cuales le enseñaron un nuevo nombre.

Unas semanas después, Rico recordaba los nombres sin haber entrenado esta habilidad. También fue capaz de reconocer réplicas, fotos o imágenes de los objetos nombrados.

Perros de trabajo: utilidad

Posteriormente, se han continuado estas investigaciones y se consiguió que perros distintos aprendan hasta 1 000 palabras, ergo probablemente Oreo o Rico no son animales con habilidades muy distintas al resto de su especie.

Habilidades sociales del perro: principio de exclusión

Otro de los experimentos realizados fue comprobar que los perros tienen la capacidad de realizar el principio de exclusión, para lo cual se enseña al perro dónde no hay comida, y el animal deduce así que el alimento se encontraba en el otro lado. También se ha demostrado que los perros pueden deducir por inferencia qué objeto ves y cuál no.

Al colocar pelotas tras una barrera opaca y transparente, y pedirles que nos la traiga, los perros tienden a traernos la que ambos podemos ver, ya que el animal se encuentra al otro lado de la barrera, tanto la opaca como la transparente, por lo que ve ambas pelotas. Si ambos estáis del lado donde se ven ambas pelotas, el perro escoge de forma aleatoria.

Otro ejemplo interesante es Phillip, un perro entrenado por Joseph Topel: en lugar de entrenar al animal a través de repetición y ensayo/error, Joseph intento que Phillip imitara acciones nuevas mediante la orden: “Hazlo como yo”, y consiguió que Phillip realizara nuevas tareas de forma inmediata a través de la imitación.

Las habilidades sociales del perro pueden ser potenciadas mediante este tipo de experimentos, y gracias a ellos se ha descubierto que estos animales son mucho más inteligentes de lo que pensamos, y que algunas de sus habilidades cognitivas superan a cetáceos o simios. ¿No es increíble?