¿Cómo cambiar la nutrición de un caballo de una manera saludable?

7 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Elsa M. de Arribas
Los cambios que quieran realizarse en la dieta de un caballo han de centrarse individualmente en las características del propio animal.

Los cambios de nutrición son complicados, y la problemática se incrementa en animales de gran tamaño como caballos. Por esa razón, se van a mostrar una serie de consejos a seguir a la hora de cambiar la nutrición en un caballo y de manera saludable.

Sistema digestivo del caballo

El aparato digestivo del caballo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el sistema digestivo de un caballo es bastante peculiar. Destaca sobre todo el hecho de que tienen un estómago de pequeñas dimensiones, frente a un intestino grueso desarrollado de grandes dimensiones.

El estómago es de pequeño tamaño y normalmente se vacía rápidamente. El intestino delgado se encarga de digerir los hidratos de carbono, los lípidos y la fracción nitrogenada. Cuanto mayor es el nivel de alimentos concentrados, mayor importancia adquiere la digestión enzimática. La cual supone entorno al 30-60 % de la energía.

Por otro lado, el intestino grueso es muy voluminoso y retiene los restos de alimentos entre 24-48 horas. La microbiota presente fermenta los restos no digeridos previamente.

Si es un caballo de entrenamiento, el ejercicio que realiza supone el consumo de una gran cantidad de energía. Por eso, ha de disponer de reservas energéticas. Estas están integradas por triglicéridos en los tejidos adiposo y muscular así como por glucógeno en tejido muscular.

Las reservas energéticas de las que disponen los caballos les permiten obtener energía a partir de la oxidación del ATP. Es un elemento escaso en el organismo que requiere una rápida regeneración y que se obtiene por dos vías: fosforilación oxidativa y glucólisis.

Nutrición en el caballo

Caballos comiendo pienso para obtener nutrientes.

Los caballos son herbívoros no rumiantes, esto quiere decir que se alimentan de forraje o de pastos. La alimentación de la que dispongan intervendrá en su desarrollo.

Una nutrición correcta permitirá que el caballo crezca, se reproduzca y mantenga un buen estado de salud. De esta manera, dispondrá de los elementos nutricionales necesarios y reducirá la aparición de enfermedades.

No obstante, una mala nutrición puede predisponer a los caballos a padecer varios desórdenes del tracto digestivo. Entre ellos se encuentran los cólicos y laminitis.

El forraje es indispensable en la alimentación del caballo. Esto es debido a que el forraje les aporta nutrientes en pequeñas cantidades, al igual que los obtendría en la naturaleza.

Dependiendo de la rutina de ejercicio del caballo, la alimentación variará. Si realiza una gran cantidad de ejercicio, requerirá piensos de calidad, que le aporten los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios.

Normalmente, la dieta de los caballos en entrenamiento incluye piensos y cereales. Los piensos son ricos en nutrientes y les aportan energía. Los caballos que no realizan grandes cantidades de ejercicio no requieren alimentos adicionales que les ayuden a mantener su peso y obtener energía.

¿Qué tengo que tener en cuenta para cambiar saludablemente la nutrición del caballo?

No se puede generalizar una nutrición para todos los caballos, sino que ha de estudiarse cada caso individualmente. Esto es debido a que influyen diferentes factores como el estado fisiológico (gestación, lactancia, crecimiento, etc), las características propias del animal y del ambiente en el que se encuentra.

Las pautas que han de seguirse a la hora de cambiar gradualmente la nutrición del caballo de manera saludable son las expuestas a continuación:

  • El alimento en forma de grano tiene que introducirse de manera gradual. 
  • El organismo ha de adaptarse, por lo que se recomienda dejar un tiempo específico de aclimatación.
  • El heno también ha de irse cambiando de manera gradual en el tiempo.
  • Lo mismo con el pasto. El cambio ha de ser gradual. 
Una buena nutrición ayudará a que el caballo esté sano.

Básicamente, todos los cambios que se realicen en el alimentación del caballo han de ser graduales. El caballo tiene que adaptarse de manera paultina a las modificaciones de su dieta.

Estos cambios deberían ser guiados por un veterinario especializado en caballos. Solo el veterinario dispondrá de los conocimientos necesarios para que la transición sea lo más sencilla para el animal.

Por otra parte, hay detalles que han detenerse en cuenta, como que los caballos siempre han de disponer de una fuente de agua fresca. De esta manera, podrán refrescarse e hidratarse en el momento que deseen.

No ha de olvidarse que el estado físico de un caballo, su rendimiento y el tipo de alimentación vienen condicionados por numerosos factores. En concreto, destacan los factores genéticos, sanitarios, de manejo y nutricionales.