Cavoodle: una curiosa raza de perro

Alba Muñiz 26 junio, 2017

¿Cómo debería ser para ti un perro ideal? ¿Te imaginas un peludo pequeño, tipo peluche, con un aspecto inalterablemente joven durante sus probables dos décadas de vida? ¿Te gustaría además que no ladre, sea un amigable compañero y no te provoque alergias? Pues así es el Cavoodle, un “can de diseño” creado recientemente por el hombre.

¿Es necesario crear nuevas razas de perros?

Más allá de lo adorables que lucen estos perritos, siempre cabe preguntarse cuál es la necesidad de seguir creando nuevas razas habiendo tanto peludo abandonado en el mundo que necesita que lo adopten.

Una buena respuesta es que se trata de un buen negocio, obviamente. El precio de los Cavoodle osciló, en un primer momento, entre 2000 y 3500 dólares. Luego, cuando la moda pasa, el valor va decreciendo, pero quién le quita lo ganado a los criadores.

Otra cosa es la costumbre humana de manipular todo, incluso la vida. Y así fue que hacia finales de la primera década de este siglo nació este hermoso ejemplar perruno de la cruza entre:

  • Cavalier King Charles Spaniel
  • Caniche miniatura
  • Bichón frisé

¿Conoces al Cavoodle? Aquí te lo presentamos. Se trata de un pequeño perro de diseño que tiene aspecto de peluche, no ladra y es una excelente compañía. Sano, fuerte e hipoalergénico, parece una opción ideal siempre que cuentes con el dinero suficiente para adquirirlo.

Conoce las particularidades del Cavoodle

La idea de crear una una raza con eterna cara de bebé, capaz de enternecer a más de un humano que se precie, fue de los criadores Linda y Steve Rogers, de Arizona (EE.UU.).

Así, con la intervención de un genetista y un veterinario reproductivo, este cruce triple dio como resultado a estos pequeñines que, a pesar de ir ganando años, no pierden su aspecto de cachorro juguetón.

De paso, consiguieron dos cosas fundamentales para muchos. El animalito no ladra. Y encima es hipoalergénico.

Ojalá que, con todas estas características, nadie se confunda. Se trata de un ser vivo, no de un juguete.

Más detalles sobre esta curiosa raza de diseño

Entre las características físicas del Cavoodle destacan:

  • Cara ancha
  • Nariz recortada
  • Orejas redondeadas
  • Cabeza redonda
  • Cuerpo fornido y bien proporcionado
  • Colores variados (canela, marrón, beige, etc.)
  • Pelaje rizado o muy rizado
  • Entre 4,5 y 7 kilogramos de peso

En cuanto a su carácter, se puede destacar que son animales muy juguetones pero apacibles. Y que se llevan muy bien con otros canes y también con otros animales domésticos.

Inteligentes, simpáticos y mimosos, parecen dar buenos resultados también como perros de terapia. Además, como pierden poco pelo, son ideales par visitar enfermos en hospitales y asilos.

Esa manía humana de la manipulación

Otras de las ventajas que buscaron los criadores de estos animales de diseño es que fueran fáciles de cuidar. No necesitan nada más que las atenciones que requiere un peludo “estándar”. Pero además, se logró que fueran canes fuertes y saludables. Esto se traduce en que no presentan faltas genéticas ni son propensos a desarrollar determinados tipos de enfermedades propias de algunas razas.

Con todo este dato casi se podría afirmar que el Cavoodle es el animal de compañía perfecto, un pequeñito con aspecto de oso de peluche, amable y juguetón. Sin embargo, dado lo reciente de su creación, es el tiempo el que dirá si estos peludines son tan sanos y longevos como prometen sus creadores.

De todas formas, esta nueva raza de diseño no ha sido reconocida, de momento, por ninguna sociedad canina. Aunque este parece ser un dato menor para aquellos que se enamoran de su encantador aspecto y están dispuestos a pagar una importante suma de dinero para su adquisición.

¿Y tú que opinas? ¿Elegirías comprar un perro de estas características? Recuerda que siempre tienes la opción de adoptar a hermosos peludos que esperan un hogar en los poblados refugios para animales abandonados. Y quien te dice que allí también no encuentres un Cavoodle. Algunos humanos tienen la maldita costumbre de usar y tirar, incluso a los seres vivos, perros incluidos.

 

 

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