Un compañero para tu gato, ¿una buena idea?

Los gatos son adictivos. Usualmente, cuando tienes uno, no quieres dejar de tenerlos. Los gatos son tan interesantes, inteligentes y suponen tan buena compañía para aquellos cuidadores que prefieren los felinos, que rara vez se conforman solo con uno. Sin embargo, hay quienes pueden pensar que buscarle un compañero a su gato no es la mejor de las ideas. Veamos esto más a fondo.

A través de la convivencia las personas logramos detectar en los gatos su personalidad autosuficiente y su territorialidad. Por lo tanto se nos hace difícil asimilar que puedan llegar a llevarse bien con sus congéneres o con otra clase de animales. Sin embargo, esto no es para nada cierto. A pesar de esas características, los gatos disfrutan la compañía de otros animales, siempre que no los consideren una amenaza para su territorio. De esta manera podrán tener un compañero de juegos, que es muy importante en especial para aquellos mininos que pasan mucho tiempo solos.

Una buena manera de lidiar con el aburrimiento es manteniendo a nuestras mascotas ocupadas, y que mejor forma de hacerlo que brindarle el afecto de otro animal. Sin embargo, esto requerirá paciencia por tu parte mientras los animales establecen roles y llegan a tomarse confianza.

Generalmente, la relación de un gato con otro animal en un inicio es distante, en especial cuando se trata de animales adultos. Sin embargo, esto solo durará algunos días, mientras el felino se acostumbra a la presencia del otro animal y deja de considerarlo una amenaza.

La presentación

perro y gato

Lo mejor es que esperes unos días antes de presentar oficialmente a los animales que compartirán el mismo techo. Al principio debes tenerlos por separado. En primer lugar, porque tu gato reclamará dominancia sobre el territorio y estás introduciendo un extraño. En segundo lugar, porque debes permitirle a tu nueva mascota que se acostumbre al espacio, así reducirás el estrés que implica mudarse a un entorno desconocido.

Obviamente, a través de su olfato y oído tu gato sabrá que hay otro animal en casa, así que lo ideal es que esperes a que su curiosidad disminuya un poco. Puedes ayudar al proceso de  adaptación poniendo mantas impregnadas con el olor de la nueva mascota bajo la colchoneta o cama en que duerme. De esta manera irá acostumbrándose y asociando el olor a cosas que le resultan agradables.

Cuando los presentes, deja que se huelan si así lo quieren, pero también debes dejar que permanezcan distantes en caso de que ocurra. Si introduces un cachorro, lo mejor es que no permitas que se acerque mucho al gato, ya que este puede sentirse amenazado y atacar como respuesta. Déjalos en un mismo espacio por unos minutos y ve prolongando estos momentos con el paso de los días. Así será más fácil y finalmente será tu gato el que decida en que instante acercarse.

Es mejor introducir un cachorro que un animal adulto, pues estos tienden a mostrarse sumisos ante el veterano. Sin embargo, este proceso también puede lograrse en animales adultos. Eso sí, procura conocer el nivel de agresividad de la mascota que tratas de introducir en tu hogar.

Recuerda que, ante todo esto, debes mostrarte tranquilo. Así podrás transmitirle a tu mascota la energía apropiada y evitarás que este malinterprete tu incomodidad y la asocie con el extraño. También debes mostrarte como el alfa todo el tiempo, de lo contrario, el gato veterano tenderá a comportarse mal con el recién llegado.

Recomendaciones

gatos

  • No dejar los animales solos hasta que estés absolutamente seguro de que no se harán daño.
  • Es mejor no descuidar los animales pequeños. Recuerda que tu gato es un depredador y su dieta es en gran medida carnívora.
  • Deja que tu gato se esconda o escape del otro animal. Esto es un comportamiento absolutamente normal.
  • Cada una de las mascotas debe tener sus propias cosas (juguetes, cama, platos).
  • Ten en mente el tamaño de tu vivienda, pues es mejor que cada uno tenga su propio espacio.
  • Sé paciente. Este es un proceso que puede tomar un tiempo, pero es mejor que lo hagas bien para evitar dificultades en la convivencia de ambos animales.

Casos de especial atención

  • Gatos poco socializados
  • Animales con historial de agresividad
  • Felinos demasiado nerviosos
  • Cuando deben compartir alimentos o agua
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