Tratamientos de la leptospirosis en perros

Este artículo fue redactado y avalado por el biotecnólogo Alejandro Rodríguez
8 enero, 2019
Una bacteria es la responsable de la leptospirosis en perros; a continuación te contamos sus causas y su tratamiento

También conocida como tifus canino, la leptospirosis en perros es una enfermedad contagiosa producida por un determinado género de bacteria. Si es detectada y tratada a tiempo, nuestro amigo canino puede recuperarse completamente.

¿Qué es y cómo se contagia la leptospirosis canina?

Las bacterias del género Leptospira son capaces de infectar a la mayoría de mamíferos e incluso animales de sangre fría. Aunque existen otros serotipos, las especies Leptospira canicola y Leptospira Icterohaemorrhagiae son las responsables más frecuentes de la leptospirosis en perros.

Su prevalencia suele aumentar en los meses con temperaturas moderadamente altas y en zonas húmedas, y se puede manifestar de distintas maneras dependiendo del serotipo y el estado de salud del perro. Ante todo, se trata de una enfermedad grave, por lo que una detección temprana es vital.

La vía de transmisión más común suele ser el contacto directo con la orina de perros infectados, o bien por contacto indirecto con agua o partículas de tierra que contengan la bacteria.

Leptospirosis canina: tratamiento

La leptospirosis en perros también puede transmitirse por heridas producidas por contacto con ratas, principales portadores de estas bacterias y que apenas se ven afectadas por esta enfermedad.

Después de que la bacteria logre penetrar en el organismo, se distribuye por el torrente sanguíneo y alcanza los riñones, el hígado y otros órganos.

¿Qué síntomas presenta la leptospirosis en perros?

Los primeros síntomas de la leptospirosis en perros suelen corresponderse con falta de apetito, náuseas o vómitos y fiebres altas. Más adelante empiezan a manifestarse síntomas específicos de contagio con Leptospira, como pueden ser:

  • Ictericia (coloración amarilla de los ojos y la piel).
  • Lesiones necróticas en la boca.
  • Gastroenteritis hemorrágica.
  • Úlceras en boca y mucosas nasales.
  • Descenso de la temperatura corporal.
  • Alteración de ciertos parámetros –glóbulos blancos e indicadores de función renal– en análisis de sangre.
Enfermedad bacteriana en perros

Si detectamos cambios en el comportamiento habitual de nuestro perro, o identificamos alguno de estos síntomas, es imprescindible acudir a un profesional veterinario, ya facilitará un un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado.

¿Cuál es el tratamiento para la leptospirosis en perros?

Como hemos comentado más arriba, lo más recomendable es que el tratamiento comience cuanto antes. En este caso, se le administrarán antibióticos para combatir la infección, generalmente penicilina y estreptomicina durante 7-10 días.

Si fuera necesario, se puede administrar suero, medicación para controlar los vómitos y la diarrea, y proceder a una correcta rehidratación del animal.

Si el profesional veterinario lo considera necesario, también pueden aplicarse medidas para contrarrestar el daño tanto renal como hepático. En conjunto con estas medidas, se puede suministrar una dieta nutritiva pero baja en proteínas.

Finalmente, la mejor medida para evitar la leptospirosis en perros es la prevención. Hay que seguir las recomendaciones de vacunación de nuestro veterinario y mantener un control sobre nuestro perro, mientras procuramos controlar que su entorno sea lo más higiénico posible y evitamos, en la medida de lo posible, que se acerque a posibles focos de infección.

Andre-Fontaine, G., Branger, C., Gray, A. W., & Klaasen, H. L. B. M. (2003). Comparison of the efficacy of three commercial bacterins in preventing canine leptospirosis. Veterinary Record153(6), 165-169.