Toxoplasmosis en perros: síntomas, tratamiento y pronóstico

Francisco María García · 26 septiembre, 2018
Más habitual en ejemplares jóvenes, enfermos o con las defensas bajas, la toxoplasmosis en perros se da por el contagio de un parásito

La toxoplasmosis en perros se da en el ciclo extraintestinal, es decir, por la ingesta de huevos maduros del parásito toxoplasma gondii. Este parásito se traslada al flujo sanguíneo y llega a los órganos y tejidos. La consecuencia inmediata es una reacción inmunológica e inflamatoria.

Los perros más propensos a padecer esta afección son los más jóvenes, también aquellos que tienen bajas las defensas o se encuentran enfermos. Hay que recordar que otros animales de sangre caliente pueden padecer toxoplasmosis. De hecho, está comprobado en gatos, cerdos, monos y en el mismo ser humano.

Principales síntomas de la toxoplasmosis en perros

Son varios los síntomas que puede presentar el animal al ser afectado por el parásito protozoario. Al detectar una o varias de estas señales hay que visitar con urgencia un veterinario. Con algunas preguntas y un examen clínico, el profesional podrá confirmar a qué obedecen estas señales.

Entre los síntomas más habituales de esta enfermedad están:

  • Ictericia
  • Convulsiones
  • Problemas de coordinación motriz
  • Depresión
  • Temblor corporal
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Inflamación en los ojos
  • Dificultades para respirar
  • Disminución del apetito
  • Pérdida de peso
  • Fiebre
  • Parálisis de alguna zona del cuerpo
  • Inflamación de las amígdalas
  • Debilidad muscular o pérdida de la fuerza
  • Síntomas neurológicos
  • Letargo
  • Dolor pronunciado en el abdomen

Tratamiento indicado para la toxoplasmosis en perros

La primera medida que hay que tomar es llevar al animal a un profesional con urgencia, pues ha de realizar un diagnóstico certero para asignar tratamiento. Además, se realizará un control exhaustivo que incluye análisis de sangre, orina y perfil bioquímico.

Para determinar la toxoplasmosis en perros se cuantifican los glóbulos blancos, neutrófilos y leucocitos. Si todos están por debajo de lo normal, ello indica la presencia del parásito.

Visita de la mascota al veterinario: pastor alemán

Las más confiables son las pruebas serológicas: se miden los antígenos de toxoplasma para determinar el tipo. Asimismo, permite detectar el nivel de anticuerpos que posee el animal; con esta información se detecta el grado de avance infeccioso.

Si la situación necesita un diagnóstico más preciso se toma una muestra de líquido cefalorraquídeo. Una vez confirmada la toxoplasmosis, el tratamiento no puede esperar.

La velocidad con la que se actúe es básica para salvar la vida del animal. Se administran antibióticos como la clindamicina, trimetroprima/sulfadiazina o pirimetamina.

Con el tratamiento se intentará controlar la infección provocada por el parásito, pues la eliminación definitiva no está 100% garantizada. Realmente, pueden existir restos del parásito en formas quísticas y volver más adelante.

Además, hay que evitar o disminuir la deshidratación con fluidos intravenosos. Uno de los objetivos es restaurar el sistema inmonológico del animal. Hay que evitar que otros órganos sean infectados para controlar el avance; en caso de una situación aguda, lo más seguro es que se precise la hospitalización.

¿Cuál es el pronóstico de un perro con toxoplasmosis?

El futuro del animal infectado depende de muchos factores. El estado de salud previo, la edad de la mascota y la localización del parásito son determinantes para el pronóstico.

Toxoplasmosis en perros

Los casos más severos son aquellos en los que se afecta el sistema nervioso central, en especial en los más pequeños o débiles en su sistema inmune. En la actualidad, hay probabilidades de cura con el avance de los antibióticos.

Generalmente, en animales fuertes y sanos se genera una reacción inmunitaria que funciona como barrera a la infección. En otros casos, la situación se resuelve con un tratamiento de dos a cuatro semanas. Recordemos que el diagnóstico temprano siempre es preferible.

Consejos para prevenir la toxoplasmosis en perros

El toxoplasma gondii se concentra principalmente en las heces del gato. Es importante controlar la higiene y los lugares donde circula el perro. Si convive con felinos debe haber un lugar diferenciado para sus necesidades; en cualquier caso, siempre hay que mantener la limpieza y desinfección de este espacio.

También es fundamental que seamos responsables con su alimentación; es el caso de evitar el consumo de carne cruda y comidas en mal estado. El recipiente tiene que lavarse con abundante agua hirviendo a diario. Lo recomendable es ofrecer complementos balanceados, que además contienen las vitaminas específicas.

Se trata de pequeños cuidados que garantizan la salud de la mascota, todos acompañados de mucho amor y paciencia. Está comprobado que un perro puede padecer estrés por sus condiciones de vida; esto disminuye sus defensas y le coloca en un grupo de riesgo para este tipo de enfermedades.