Tipos de respiración en los animales

Estas son fruto de la adaptación de las especies al medio en el que habitan; el modo de recibir oxígeno y de expulsar dióxido de carbono definirá el proceso respiratorio

El modo en que los seres vivos reciben oxígeno del medio en que viven es diferente según si se trata de un reptil, un mamífero, un pez o un anfibio. En este artículo te contaremos cuáles son los distintos tipos de respiración en los animales y qué características tiene cada uno.

Los cuatro tipos de respiración en los animales

Las células del cuerpo necesitan O2 para realizar un intercambio gaseoso por el cual liberar dióxido de carbono fuera del organismo. Por ello, los seres vivos se han podido adaptar al medio en que viven y recibir el oxígeno necesario para realizar todas sus funciones vitales. Los cuatro tipos de respiración en los animales son:

1. Cutánea

Esta respiración se lleva a cabo a través de la piel y es propia de equinodermos, anélidos y ciertos anfibios. El intercambio gaseoso –oxígeno y dióxido de carbono– se puede completar cuando la dermis está húmeda, por ello los animales de respiración cutánea viven en lugares acuáticos o muy húmedos.

Especies que respiran por la piel

Merece la pena destacar que estas especies poseen una piel muy fina y bien vascularizada para poder realizar el proceso sin problemas. Algunos animales que respiran de forma cutánea son las medusas, las anémonas, las lombrices de tierra, las ranas y los sapos.

2. Branquial

Las branquias son los órganos respiratorios que presentan los animales acuáticos –a excepción de aquellas especies con respiración cutánea– mediante las cuales se extrae el oxígeno del agua y luego se transfiere el dióxido de carbono. De esta manera, el O2 pasa a la sangre y luego a los tejidos y células.

Especies que respiran por las branqueas

A diferencia de los pulmones o las tráqueas, las branquias son externas y se encuentran detrás de la cabeza –en el caso de los peces o como apéndices ramificados de diferente tamaño en moluscos, tritones, salamandras y anélidos.

En los insectos y anfibios, antes de llegar a la edad adulta, los ejemplares tienen branquias; luego respiran por órganos aéreos.

3. Traqueal

Las tráqueas de los animales que utilizan este tipo de respiración –insectos, arácnidos, miriápodos como el ciempiés y onicóforos– son conocidas como ‘pulmones en libro’, y cuentan con estructuras en forma de tubo que permiten conectar el oxígeno con las células.

Especies que respiran por tráqueas

Este sistema prescinde del aparato circulatorio para completar el proceso, ya que en los seres que presentan tráqueas la sangre circula muy lentamente y no tiene la capacidad para transportar oxígeno. Mediante un espiráculo, los tubos se abren al exterior para permitir el ingreso de aire.

4. Pulmonar

De todos los tipos de respiración en los animales, la pulmonar es de la que más sabemos porque también la utilizamos, como los demás mamíferos. Los pulmones son estructuras internas que pueden desarrollarse de dos maneras: sacular –en forma de saco– o tubular, que se llenan de aire según la ocasión.

Los reptiles tienen pulmones con repliegues y bastante superficie; las serpientes cuentan con un único pulmón debido a la estrechez de su cuerpo y las tortugas acuáticas disponen de un sistema circulatorio ‘modificado’ que les permite realizar sus funciones vitales sin salir a la superficie en mucho tiempo.

Especies que respiran por pulmonos

En el caso de los mamíferos, los pulmones están muy bien desarrollados y presentan unos tubos ramificados –llamados sacos alveolares– en lo que se produce el intercambio gaseoso. Los animales de esta especie que viven en el agua –ballenas, delfines, etc– tienen una mayor capacidad de oxigenación de la sangre, por lo que no precisan introducir oxígeno en el cuerpo tan seguido como los terrestres.

Finalmente, las aves cuentan con pulmones diferentes a los demás debido a sus hábitos de vuelo: cuando el animal inspira se llenan de aire y pasan a los ‘sacos aéreos’ y así evitan que deban seguir respirando cuando están volando: los sacos serían como un depósito de oxígeno que se pueden ir vaciando según las necesidades del animal.

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