Tipos de respiración en los animales

Yamila 25 febrero, 2018
¿Sabías que el modo de recibir oxígeno y de expulsar dióxido de carbono es lo que define el tipo de respiración de cada animal?

Los distintos tipos de respiración en los animales son fruto de la adaptación de las especies al medio en el que habitan. A pesar de que se tiende a pensar que todos los animales respiran del mismo modo, o de una forma similar a la humana, cuando, en realidad, existen formas muy diferentes de hacerlo.

En otras palabras, la respiración no ocurre del mismo modo en un reptil, un mamífero, un pez o un anfibio, ya cada grupo viene tiene una anatomía distinta. A continuación te contaremos cuáles son los distintos tipos de respiración en los animales y qué características tiene cada una.

Los cuatro tipos de respiración en los animales

Los rudimentos de la respiración se pueden resumir en el intercambio gaseoso que se produce en un organismo vivo al obtener oxígeno (O2) y liberar dióxido de carbono (CO2). 

La liberación de este último gas es indispensable, ya que su acumulación es mortal. Evidentemente, sin oxígeno, ningún ser vivo es capaz de sobrevivir.

1. Cutánea

Esta respiración se lleva a cabo a través de la piel y es propia de equinodermos, anélidos y ciertos anfibios. El intercambio gaseoso –oxígeno y dióxido de carbono– se puede completar cuando la dermis está húmeda, por ello los animales de respiración cutánea viven en lugares acuáticos o bien, muy húmedos.

Especies que respiran por la piel.

Merece la pena destacar que estas especies poseen una piel muy fina y bien vascularizada para poder realizar el proceso sin problemas. Algunos animales que respiran de forma cutánea son los de sangre fría (como las ranas y los sapos), las medusas, las anémonas y las lombrices de tierra.

2. Branquial

Las branquias son los órganos respiratorios que presentan los animales acuáticos –a excepción de aquellas especies con respiración cutánea– mediante las cuales se extrae el oxígeno del agua y luego se transfiere el dióxido de carbono. De esta manera, el O2 pasa a la sangre y luego a los tejidos y células.

Especies que respiran por las branquias.

A diferencia de los pulmones o las tráqueas, las branquias son externas y se encuentran detrás de la cabeza –en el caso de los peces o como apéndices ramificados de diferente tamaño en moluscos, tritones, salamandras y anélidos.

En los insectos y anfibios, antes de llegar a la edad adulta, los ejemplares tienen branquias; luego respiran por órganos aéreos.

3. Traqueal

Las tráqueas de los animales que utilizan este tipo de respiración –insectos, arácnidos, miriápodos como el ciempiés y onicóforos– son conocidas como ‘pulmones en libro’, y cuentan con estructuras en forma de tubo que permiten conectar el oxígeno con las células.

Existen especies que respiran por tráqueas.

Este sistema prescinde del aparato circulatorio para completar el proceso, ya que en los seres que presentan tráqueas la sangre circula muy lentamente y no tiene la capacidad para transportar oxígeno. Mediante un espiráculo, los tubos se abren al exterior para permitir el ingreso de aire.

4. Pulmonar

De todos los tipos de respiración en los animales, la pulmonar es de la que más sabemos porque es la que utilizamos los seres humanos y otros mamíferos.

Los pulmones son estructuras internas que pueden desarrollarse de dos maneras: sacular –en forma de saco– o tubular, que se llenan de aire según la ocasión.

Los reptiles tienen pulmones con repliegues y bastante superficie; las serpientes cuentan con un único pulmón debido a la estrechez de su cuerpo y las tortugas acuáticas disponen de un sistema circulatorio ‘modificado’ que les permite realizar sus funciones vitales, sin necesidad de salir a la superficie durante mucho tiempo.

La pulmonar es uno de los tipos de respiración en los animales.

En el caso de los mamíferos, los pulmones están muy bien desarrollados y presentan unos tubos ramificados –llamados sacos alveolares– en lo que se produce el intercambio gaseoso.

Los animales de esta especie que viven en el agua –ballenas, delfines, etc– tienen una mayor capacidad de oxigenación de la sangre, por lo que no precisan introducir oxígeno en el cuerpo tan seguido como los terrestres.

Finalmente, las aves cuentan con pulmones adaptados para su vuelo: cuando el animal inspira, sus pulmones se llenan de aire y pasa a los sacos aéreos, así no tienen que ‘respirar’ mientras vuelan.Los sacos serían como un depósito de oxígeno que se pueden ir vaciando según las necesidades del animal.

Una vez que nos percatamos de que existen varios tipos de respiración en los animales, nos damos cuenta de lo complejo y armonioso que resulta el reino animal. Las adaptaciones son la prueba más evidente de ello y, además, nunca dejan de sorprendernos.

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