Síndromes epilépticos en felinos

Yamila · 7 febrero, 2019
Para reducir la frecuencia de los síndromes epilépticos en felinos, es necesario evitar posibles situaciones de estrés; cuando se manifiesten, hay que tomar una serie de medidas muy concretas que eviten que el animal se lastime

Al igual que sucede con otros mamíferos, como las personas o los perros, los gatos también pueden sufrir epilepsia. Se trata de un trastorno frecuente que puede dificultar su día a día. En este artículo te contaremos lo que debes saber sobre los síndromes epilépticos en felinos.

¿Qué son los síndromes epilépticos en felinos?

La epilepsia es uno de los síntomas más comunes cuando un ser vivo padece de una disfunción neurológica (en el cerebro). Se manifiesta a través de convulsiones, pero este síntoma también puede aparecer en otras patologías.

Los síndromes epilépticos en felinos pueden estar causados por diferentes motivos, como los hereditarios o debido a un trastorno específico como puede ser un golpe en la cabeza o una infección.

Los gatos son menos propensos a sufrir epilepsia que los perros, pero hay algunas razas puras de felinos con mayor predisposición a padecerla en los primeros años de vida.

Síntomas de los síndromes epilépticos en felinos

Para determinar que realmente se trata de esta enfermedad, y no de otro problema de salud, es fundamental llevar a nuestra mascota al veterinario. Sin embargo, podemos identificar ciertos síntomas o signos claros de síndromes epilépticos en felinos, entre ellos:

  • Rigidez muscular
  • Pérdida de equilibrio
  • Convulsiones
  • Hiperactividad
  • Problemas para caminar o moverse
  • Dificultades para comer y beber
  • Nerviosismo
  • Ojos en blanco
  • Hiperventilación (respiración acelerada)
Epilepsia en gatos: síntomas

Diagnóstico y tratamiento de los síndromes epilépticos en felinos

El veterinario de cabecera será el encargado de determinar por qué se produce la epilepsia en las mascotas. El diagnóstico se puede realizar a través de diferentes estudios: análisis de sangre, análisis de orina, encefalograma y radiografía. También tendrá en cuenta la edad, el peso y el tipo de cuadro que ha experimentado el animal.

Una vez que compruebe que se trata de epilepsia podrá indicar el tratamiento que considera adecuado. Hay algunos fármacos de corta o larga duración que pueden regular o reducir los síndromes epilépticos en felinos. Además, existe una nueva ‘corriente’ para tratar este problema a través de la medicina no tradicional:

1. Homeopatía

Se trata de una terapia eficaz que permite estabilizar al animal y darle una mejor calidad de vida.

2. Flores de Bach

Actúan de forma similar a la anterior, pero en este caso la cura es más natural, no tanto holística.

3. Reiki

A través de ciertas técnicas, el reiki permite al animal estar relajado. Se recomienda esta terapia cuando el gato padece cada vez más convulsiones y las drogas o medicamentos no tienen efectos notables sobre él.

Epilepsia en gatos: qué hacer

¿Cómo cuidar a un gato epiléptico?

Más allá de llevarle al veterinario, cumplir con los tratamientos o buscar métodos menos tradicionales, es muy importante brindarle un hogar seguro y mucho cariño a un gato que sufre epilepsia.

Reducir al máximo aquellas situaciones que pueden provocar estrés en el animal es vital, ya que a veces algo que lo pone demasiado nervioso induce a un ataque. Aunque los síndromes epilépticos en felinos no se curan, sí podemos evitar que aparezcan o que sucedan lo más espaciados posible.

Si no estamos en casa, no dejar las ventanas abiertas, así como tampoco permitir el acceso a escaleras o lugares donde el animal podría lastimarse durante un ataque. Aleja todos aquellos objetos que pueden ser peligrosos y trata de que sus objetos personales como comedero, caja de arena o juguetes no tengan filos ni nada que pueda herirle.

Cuando el gato sufre de una convulsión y estamos presentes, hay tres cosas que por nada del mundo deberíamos hacer:

  • Darle comida, bebida o medicación (posible asfixia o mordedura)
  • Sujetarle la cabeza (posible fractura de cuello)
  • Taparlo con una manta (posible asfixia)

En la mayoría de los casos, el cuadro epiléptico aparece y desaparece solo, pasados unos cuantos segundos. Es fundamental mantener la calma y evitar que se golpee con algún mueble u objeto.

Al terminar la convulsión, deja que el gato descanse en su cama o manta y déjale agua cerca. No le molestes y verifica que se encuentra cómodo. Así podrá recuperarse de un shock de esas características.

Martínez, A. (2012). Efecto de la estimulación vagal sobre los cambios inducidos por la epilepsia en la organización temporal del sueño en el gato. Salud Mental.