Rinotraqueitis felina: causas, síntomas y tratamiento

Esta enfermedad se puede propagar con el simple estornudo de un gato a sus congéneres, que desde ese momento se convierten en portadores de por vida; la mala noticia es que no tiene cura y puede dejar graves secuelas, si bien la mayoría de los mininos se recuperan con el tratamiento correcto

Hoy vamos a darte detalles sobre una enfermedad bastante común en los gatos y que es muy contagiosa. La rinotraqueitis felina está causada por el herpesvirus (FHV) y/o el calicivirus felino (FCV). Se transmite por contacto directo entre los mininos y, a pesar de que tiene buen pronóstico, hay algunos casos mortales o que dejan secuelas permanentes.

Primeras consideraciones sobre la enfermedad

Esta dolencia respiratoria vírica de las vías altas, también conocida como gripe felina, aparece a cualquier edad. Sin embargo, afecta con mayor frecuencia a los ejemplares más jóvenes o a los más ancianos, que pueden sufrir complicaciones graves.

Si la causa es el FHV se ven comprometidas las mucosas nasales, traqueales y conjuntivales del felino. En el caso del FCV, suelen verse afectados, además, el pulmón y la mucosa oral.

Los dos virus se propagan con gran velocidad en las colonias de gatos, donde son muy difíciles de erradicar. Por eso la rinotraqueitis felina es muy temida en las residencias, criaderos y refugios para mininos.

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La rinotraqueitis felina es una enfermedad respiratoria vírica de las vías áreas altas que se contagia muy fácilmente, pero que si se la trata de forma adecuada suele tener buen pronóstico.

Conoce los síntomas de la gripe gatuna

La infección por herpesvirus provocan síntomas durante dos a cuatro semanas. En el caso del calicivirus, las señales de enfermedad se dan a lo largo de 7 a 14 días. Entre los signos de rinotraqueitis felina destacan:

  • Estornudos
  • Lagrimeo
  • Fiebre
  • Mucosidad nasal
  • Conjuntivitis
  • Blefaroespasmo
  • Hipersalivación
  • Tos
  • Pérdida del apetito
  • Apatía

Si se produce mucha secreción en las vías respiratorias se corre el riesgo de que haya disnea por mecanismo obstructivo. La infección por herpesvirus puede provocar una queratitis ulcerativa. Por su parte, el calicivirus suele generar neumonía y estomatitis ulcerativa en lengua y paladar.

Contagio de la rinotraqueitis felina

Los virus de la gripe felina se propagan muy fácilmente por medio de las pequeñas gotitas que el minino disemina cuando estornuda. Pero también el contagio se produce por medio de las lágrimas y los mocos. Además, pueden ser un foco de infección la ropa de una persona o cualquier objeto en el que el gato infectado haya frotado la cara.

El virus del FCV se excreta de manera continua, pero por un breve lapso de tiempo tras la recuperación. En cambio, la excreción del FHV se produce de forma intermitente y se vincula a los períodos de estrés.

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Es así que el gato queda como portador de por vida y, además de contagiar a sus congéneres, puede sufrir reactivaciones de la enfermedad en forma leve.

Tratamiento para esta afección

El veterinario ordenará pruebas de laboratorio para confirmar el diagnóstico. Pero no hay un tratamiento curativo para esta enfermedad, aunque se pueden aliviar los síntomas o prevenir y tratar algunas infecciones bacterianas secundarias. Por ejemplo, se utiliza la amoxicilina, que es un antibiótico de amplio espectro. Además:

  • Si el animal presenta conjuntivitis purulenta, se indicará la administración de un colirio con antibiótico.
  • En los ejemplares más pequeños o más débiles es fundamental una alimentación de calidad como soporte.
  • Si el gato se deshidrata será necesaria la fluidoterapia.
  • Se recomienda el uso de corticoides si se produce estomatitis-gingivitis linfoplasmocitaria (en portadores crónicos de calicivirus).
  • Los desinfectantes de uso corriente son eficaces para eliminar los virus, pero es indispensable mantener una buena higiene general de los espacios.
  • Es necesario el aislamiento de los ejemplares infectados o que se sospeche que han contraído el virus.

La buena noticia es que la mayoría de los gatos se recuperan bien si son tratados de manera correcta, pero una buena parte de ellos presentará secuelas permanentes. Por ejemplo, obstrucción de los senos nasales, secreción nasal excesiva e infecciones crónicas de los ojos.

Como siempre es mejor prevenir que curar, lo ideal es que el minino sea vacunado siguiendo las indicaciones del veterinario. Aunque debes saber que las vacunas pueden reducir la gravedad de la enfermedad, no siempre evitan la infección o que los mininos se vuelvan portadores.

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