¿Qué esconde el nombre “collares de adiestramiento”?

Laura Huelin · 6 noviembre, 2018
¿Quieres saber por qué en muchos países los collares de adiestramiento están prohibidos? Te enseñamos la otra cara de la moneda a continuación.

En casi todas las tiendas de artículos para mascotas se pueden encontrar los llamados collares de adiestramiento; incluso adultos adiestradores o veterinarios recomiendan su uso. Sin embargo, en muchos países están prohibidos.

¿Qué son los collares de adiestramiento?

Los collares de adiestramiento son los también llamados collares de castigo. Son diferentes tipos de collares con los que se aplica un estímulo desagradable cuando el perro se comporta mal o no realiza las acciones que queremos.

Hay diferentes tipos de collares: los eléctricos emiten una descarga cuando se pulsa un botón, mientras que los de pinchos se clavan en la garganta del perro cuando se le da un estirón, por ejemplo. También existen los lazos, que son sogas o cadenas que se estrechan en la garganta del perro si este tira de la correa.

Tienen diferentes formas y están hechos de diferentes materiales, pero todos tienen la misma misión: provocar dolor en el perro cuando este hace algo inadecuado.

Lo que realmente hacen los collares de adiestramiento

Los llamados collares de adiestramiento no adiestran al perro: solamente aplican un castigo. Los castigos no son necesarios durante ningún aprendizaje, y de hecho pueden ser contraproducentes. Tampoco funcionan para solucionar problemas de comportamiento, ya que con ellos solo se castiga y no se enseña.

Perros que usan collares de castigo

Sin embargo, se encuentran fácilmente opiniones de mucha gente que los ha empleado y aseguran que les han funcionado. A corto plazo puede dar la sensación de que sí aportan una solución, pero lo único que consiguen es esconder el problema:

Los problemas de conducta en los perros son síntomas de otro problema: estrés, miedo, enfermedad… Por eso, un buen educador canino y un propietario preocupado por el bienestar de su perro deberían querer llegar hasta el fondo del problema y no quedarse en el síntoma que manifiesta el animal.

Con un collar de adiestramiento se suprime el síntoma; el perro aprende a esconderlo, o se resigna a no mostrarlo, para no sufrir más el estímulo desagradable que le provoca el collar. De esta manera, parece que es un remedio que funciona, pero en realidad no se ha solucionado nada.

El problema que causaba el comportamiento indeseado sigue presente, y en el momento en que el collar de adiestramiento deje de estar presente, volverá también su síntoma. El perro sigue teniendo malestar o aún no ha aprendido a comportarse como se espera de él: no podemos contarlo como una solución.

Problemas de salud provocados por los collares de adiestramiento

Los collares de adiestramiento no solucionan los problemas de comportamiento de los perros ni ayudan en su aprendizaje, y además pueden provocar problemas de salud muy graves.

En el cuello de los perros –y de todos los mamíferos– se sitúan muchas glándulas que segregan hormonas indispensables para tener buena salud y crecimiento. La glándula tiroides está en el cuello, por ejemplo. También se encuentran ramificaciones de nervios que conectan directamente con la médula espinal y pueden repartir estímulos por todo el cuerpo.

Al estar haciéndole daño, aplicando un estímulo doloroso o desagradable, en esta zona del cuerpo y aunque no sea durante períodos largos de tiempo, pueden aparecer muchos problemas de salud diferentes: desde calambres y dolor en todo el cuerpo hasta provocar un mal funcionamiento de las glándulas hormonales.

Además, se ha demostrado con diferentes estudios que los collares de adiestramiento, lejos de mejorar el comportamiento de los perros, provoca nuevos problemas. Acentúa el nerviosismo y el estrés, lo que puede derivar en agresividad o comportamientos destructivos.

Collares eléctricos para perros

Prohibidos en muchos países

Los collares de adiestramiento tienen muchas contraindicaciones y ninguna recomendación. De hecho, en muchos países de todo el mundo están prohibidos; en España varias Comunidades Autónomas han legislado ya en su contra:

En varios países del norte de Europa, como Suecia, Noruega y Dinamarca están prohibidos desde hace años. También en Reino Unido y Australia se han prohibido los collares eléctricos, y los amantes de los perros están luchando para extender la ley a los collares de pinchos y los lazos.

Dentro de España, Cataluña y Madrid han prohibido los collares de castigo desde sus normativas autonómicas en los últimos años. Pronto se sumará a ellos la Comunidad Valenciana, ya que el texto de la nueva ley se encuentra listo para su aprobación.

Si tu perro tiene un problema de comportamiento o le cuesta aprender órdenes nuevas, no recurras a esta clase de collares: solo empeorará su situación. Contacta con un educador en positivo que llegue hasta el fondo del asunto y rechace emplear estos métodos con los perros.