¿Qué es la filariosis en perros?

Conocida como la enfermedad del gusano del corazón, la filariosis es una infección parasitaria. A diferencia de lo que se cree la filariosis en perros es muy común y es clave su pronta detección.

La filaria es el parásito que causa la filariosis. Su transmisión se produce por la picadura de un mosquito, que a su vez previamente debió picar a otro perro infectado con esta enfermedad.

Los perros que habitan en zonas húmedas son más propensos a padecer filariosis; esto se debe a que el mosquito se reproduce mejor en este tipo de clima.

El parásito viaja por el torrente sanguíneo hasta alojarse en el corazón, donde se transforma en un gusano adulto, lo que puede ocasionar la muerte del animal. Debido a su tamaño y reproducción, el gusano adulto puede invadir los pulmones y el hígado.

Detección de la filariosis en perros

El proceso en el que la larva se transforma en gusano puede durar entre 85 y 120 días. Una vez en el organismo, el gusano vive de cinco a siete años si no es detectado a tiempo.

Ante cualquier síntoma de enfermedad se debe acudir al veterinario.

En sus primeras fases la filariosis en perros no presenta ningún síntoma visible. Por eso, son importantes los chequeos médicos periódicos del animal, así como también los exámenes de sangre regulares.

Una vez que la enfermedad ha avanzado, los síntomas suelen ser comunes en todos los canes. La observación es crucial porque muchas de las señales pueden confundirse con otras patologías:

  • Problemas para respirar. Cansancio y jadeo.
  • Que puede pasar de ser suave a crónica.
  • Arritmia cardíaca o taquicardia.
  • Pérdida del apetito.
  • Desgano y depresión.
  • Incapacidad para realizar ejercicios.
  • Hemorragia nasal o bucal.

¿Qué hacer ante la sospecha de filariosis en perros?

La filariosis en perros se puede presentar con uno o todos los síntomas anteriormente descritos. Como en toda condición clínica, lo principal es acudir a un veterinario que evalúe físicamente al perro y, junto con los resultados de los exámenes, que recete el tratamiento indicado.

La importancia de la detección temprana se encuentra en evitar la reproducción masiva del gusano. Y es que no debemos pasar por alto que un perro puede llegar a contener hasta 100 gusanos dentro de su cuerpo.

Debido a su tamaño, unos 30 centímetros, los gusanos pueden ocasionar daños irreversibles en órganos pequeños. Para evitar esta propagación, la forma de confirmar el diagnóstico de filariosis en perros es un examen de sangre.

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Cuando la enfermedad se ha podido detectar a tiempo, el procedimiento se llevará a cabo principalmente con medicamentos. Se trata de un tratamiento largo y costoso, que depende del reposo para alcanzar el éxito.

El perro será atendido con un compendio de medicinas, cuyo objetivo principal es matar a los gusanos y expulsarlos del torrente sanguíneo. En la mayoría de los casos, el tratamiento se da en tres fases:

  • Una agresiva con inyecciones.
  • En una segunda fase, a través del suministro de medicamento.
  •  Y finalmente un complejo multivitamínico para recuperar al perro.

Si la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada es posible que el especialista recomiende la intervención quirúrgica, pues a través de ella se extraen los gusanos de forma manual.

En la fase siguiente, el perro es tratado con medicamentos para garantizar su total recuperación. En este sentido, lo importante es evitar que los gusanos obstruyan el torrente sanguíneo durante el proceso de expulsión.

El tratamiento por filariosis en perros puede debilitar al animal. Por ello, es importante que el can se mantenga en reposo absoluto durante este tiempo.

Tanto si el procedimiento es quirúrgico como medicinal, el animal requerirá de una dieta especial y vitaminas para recuperarse y, asimismo, recibirá un tratamiento preventivo de filariosis.

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Consejos a tener en cuenta

  • En climas húmedos hay mayor riesgo de contagio por filariosis; es el caso de zonas aledañas a pantanos, lagos o ríos.
  • Si el perro habita en zonas como éstas lo ideal es que reciba un tratamiento preventivo. Este procedimiento consiste en la ingestión de tabletas masticables, cuya función es eliminar larvas y gusanos inmaduros.
  • Si existe un viaje programado a zonas con estas características se recomienda el mismo procedimiento.
  • Bajo ninguna circunstancia se debe suministrar un tratamiento sin la supervisión médica, tanto en los casos preventivos como ante la aparición de los síntomas de filariosis.
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