Qué es la ecolocalización

Yamila · 10 mayo, 2018
Gracias a la emisión de sonidos y a su posterior interpretación del eco que proyectan sobre los objetos próximos, hay animales que son capaces de orientarse en el aire, en la oscuridad y en el mar

¿Te has puesto a pensar alguna vez cómo hacen ciertos animales para ubicarse en el mar o en el cielo? Esto mismo se han preguntado varios científicos antes de acunar el término ecolocalización que te explicamos en este artículo.

Ecolocalización: técnica para interpretar el ambiente

La ecolocalización es la capacidad que tienen algunos animales para poder conocer un entorno, identificar peligros y encontrar presas, a través de la emisión de sonidos y la posterior interpretación del eco que proyectan sobre objetos cercanos.

Este término se empezó a usar por primera vez en 1938, tras varios estudios en los murciélagos. Merece la pena destacar que no todos los de la familia Chiroptera utilizan dicho mecanismo. Sí es empleado por los delfines, los cachalotes (ambos cetáceos) y algunas aves como el vencejo, la salangana y el guácharo. Los barcos y los submarinos se basan en este principio para navegar.

La ecolocalización es fácil de comprender. Pongamos como ejemplo el murciélago, el cual tiene una vista muy débil y además sale a cazar de noche. Gracias a este mecanismo puede encontrar comida y, además, sortear diversos obstáculos, como puede ser un árbol o un depredador.

Gracias a este sistema de localización conocerá la distancia a la que se encuentra de un objeto. ¿Cómo lo sabe? Calcula el tiempo de retraso entre que emite la señal y esta es recibida otra vez.

Pero por supuesto que es mucho más que eso, ya que para lograr decodificar dicho mensaje es necesario contar con una anatomía especial. En el caso de los murciélagos, sus oídos están colocados a cierta distancia entre sí para comprender mejor lo que sucede a su alrededor.

La ecolocalización en los delfines

El otro ejemplo más conocido de ecolocalización es la que realizan los delfines (y los cachalotes). En este caso se lleva a cabo mediante la emisión de una gama de sonidos, los cuales viajan a través del agua y les permiten obtener mucha información sobre aquello que les rodea.

Ecolocalización de los delfines

A través de los impulsos sonoros –conocidos como clicks– de alta o baja frecuencia, un delfín puede encontrar a sus presas y también reencontrarse con sus congéneres. Para ello, obviamente necesitan una audición direccional sensible y una inteligencia superior.

Si analizamos la fisonomía de este cetáceo, podemos ver que cuenta con una capa de grasa aceitosa en los costados de la cabeza y en la mandíbula inferior, la cual le permite recibir los ecos. Cuando el delfín nada, va moviendo el cráneo hacia los lados, arriba y abajo. De esta manera ‘explora’ lo que hay a su alrededor.

¿Y qué sucede con las aves?

Si bien los dos casos más ‘famosos’ de ecolocalización son el murciélago y el delfín, también hay algunas aves que han aprendido esta técnica para poder orientarse. El vencejo es similar a la golondrina (aunque no están relacionados) y ha podido desarrollar un mecanismo que le permite saber dónde está en la oscuridad, ya que duerme en cuevas.

Vencejo: características

La subespecie de las islas Cook utiliza la ecolocalización fuera de la madriguera, de la cual sale por las noches para conseguir alimento.

La salangana papú es un ave nativa de Nueva Guinea capaz de ecolocalizar cuando vuelan en el exterior de su refugio y además se diferencia de otras especies porque emite clics simples y no dobles, como sucede con los parientes del género Aerodramus.

Por último, el guácharo o ave de las cavernas, es frugívora y nocturna. Usa este sistema para navegar en condiciones de poca visibilidad. Junto a su gran olfato, puede alimentarse de frutas antes de que salga el sol. Durante el día se resguarda en cuevas profundas y apenas se despierta pone en funcionamiento ese GPS especial que incluye clicks de gran frecuencia, audibles sin problemas por el ser humano.