Cómo puedo entender a un perro si algo va mal

Francisco María García · 30 marzo, 2017

¿Se puede entender a un perro en función de las señales que nos emite y de sus gestos? Nuestros amigos caninos son un miembro más de la familia y se hacen querer, pero a veces las demostraciones de afecto humanas tienen nada que ver con el lenguaje perruno.

Perros y seres humanos tenemos formas muy diferentes de manifestarnos el cariño. Cuando acariciamos a nuestra mascota, no es buena idea tocar algunas zonas que no les agrada que les toquemos, como es el caso de la cabeza, las patas, el rabo o el hocico.

Es muy agradable para nuestro perro que acariciemos su lomo, la zona de debajo del hocico y el cuello con el envés de la mano, la parte del esternón, la espalda y los laterales del cuerpo. En cualquier caso, estaremos atentos para cambiar nuestra forma de manifestarles cariño, si vemos que no les gusta.

¿Cómo entender a un perro?

A menudo para entender a un perro lo mejor es ponerse en su situación. Si les tocamos la cabeza mucho y vemos que no les gusta, cabe la posibilidad de que pensemos que a nosotros tampoco nos gustaría.

Hay que recordar que cada can es particular y tiene un carácter propio. Por ello, no hay mejor forma para entender a un perro que observarlo bien y analizar sus reacciones.

Algunas señales

Hay reacciones de nuestras mascotas que podemos denominar señales de calma o de inquietud. En ocasiones son gestos de complacencia, de tranquilidad. Otras veces nos muestran que un comportamiento no es agradable para ellos, para que modifiquemos nuestra actitud.

El aspecto visual también es importante. Si miramos a nuestro perro fijamente podemos conseguir que se muestre intranquilo. Ellos relacionan la vista con instintos depredadores, y el olfato con la curiosidad.

Cuando miramos fijamente a los ojos de nuestra mascota, normalmente esperarán algo de nosotros.

En lo referido al olfato, lo utilizarán para saber a lo que olemos.

La detección de la enfermedad en un perro

La primera señal que nos indica que nuestro amigo canino puede estar enfermo es la pérdida del apetito. Ellos siempre están dispuestos a comer, sobre todo si se trata de algo que les guste. Si vemos que su plato de comida no se vacía y no quiere comer, ni siquiera su comida favorita, puede ser el momento de ir al veterinario.

En el caso de que nuestro perro vomite, lo normal es que no se trata de nada grave. Ellos comen diferentes cosas que van encontrando en su camino y es normal que puedan sentarlos mal. Si observamos que vomitan un par de veces, tienen una diarrea ligera y en dos días se van recuperando, no debemos preocuparnos. Otra cosa distinta es que estos síntomas permanezcan durante más de dos días.

Algunos síntomas de enfermedad para entender a un perro

  • La fiebre es una señal inequívoca de que el perro está enfermo, y de que puede tener una infección. Localizaremos bien esta situación si vemos al animal con una alta temperatura, apagado de ánimo, sin ganas de jugar y sin apetito.
  • Cuando observamos que nuestro amigo toma mucha agua fuera de los días en los que realiza mucha actividad física o sin que haga mucho calor, es otra señal de que algo ocurre. Incluso podría tratarse de una enfermedad crónica, como la diabetes.
  • Si la orina es muy turbia o hay restos de sangre en ella, podría ser el indicativo de una infección o de algunos problemas renales.
  • Otro detalle que podemos observar, es que nuestra mascota se palpe con las patas alguna zona de su cuerpo de forma muy repetida. Eso es otra señal importante de que algo no va bien.
  • Los sonidos también pueden alertarnos, como es el caso de los aullidos, gemidos, llantos, etc.

Un perro arrepentido

Si nuestra mascota hace algo mal en casa, es importante saber que si no lo regañamos en el mismo momento en que lo hace, no servirá de nada. Ellos no son capaces de asociar que el regaño es por algo que han roto o hecho mal hace un buen rato.

Ante nuestros reproches, el animal estará arrepentido, se pondrá triste, pero no aprenderá nada, porque no asume su culpa y no sabe interpretar el enfado. Simplemente tratará de que dejemos de estar enfadados.

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