¿Puede aparecer Alzheimer en perros?

Una serie de cambios de conducta cuando el animal envejece puede dar lugar a pensar que el can padece esta enfermedad; los síntomas no son iguales para todos los ejemplares, ya que depende de la personalidad de cada uno

Puede que tu perro esté llegando a una edad y estés empezando a notar cómo su mente y su cuerpo se deterioran. Algunos de los signos de envejecimiento más habituales pueden incluso llegar a parecerse a los síntomas del Alzheimer, pero, ¿puede aparecer Alzheimer en perros o no?

El Síndrome de Disfunción Cognitiva en el perro geriátrico

Esta enfermedad crónica se define como el “conjunto de cambios conductuales y cognitivos observados en algunos perros durante el envejecimiento”. Se trata de un trastorno neurodegenerativo característico de animales envejecidos, que se da en un 35% de los casos y que podríamos denominar como el Alzheimer en perros.

En el cerebro de todo animal, de la misma forma que sucede en el de las personas, se pueden observar una serie de cambios. La Universidad de Santiago de Compostela los clasifica, entre otros, en:

  • Atrofia cortical
  • Espesamiento y calcificación de las meninges
  • Dilación de los ventrículos
  • Reactividad de la glía
  • Disminución del número de neuronas

La base de esta enfermedad es la disminución de la capacidad cognitiva del animal. Según la asociación American Kennel Club, se estima que el 60 % de los animales de una edad comprendida entre los 15 y los 16 años la acabarán padeciendo.

Síndrome de Disfunción Cognitiva en perros

Síntomas más comunes que pueden llevar a pensar que hay Alzheimer en perros

El principal problema con el que nos encontramos a la hora de estudiar esta enfermedad es que esta se trata de un trastorno infradiagnosticado, y cuyos síntomas pueden llevar a los dueños a pensar erróneamente que existe Alzheimer en perros.

Los veterinarios utilizan las siglas DISHAA, en inglés, para referirse a los síntomas o a los cambios más significativos que experimentan los animales que padecen el Síndrome de Disfunción Cognitiva, a saber:

  • Desorientación
  • Interacción con personas y mascotas
  • Sueño/alteración de los ciclos del sueño
  • Alteración del orden y limpieza de al casa, aprendizaje, memoria
  • Alteración de su actividad
  • Ansiedad

En cuanto a la desorientación, debemos saber que los perros que padecen este síndrome tienden a vagar sin rumbo por la casa o los alrededores, confundirse de puerta a la hora de salir de casa o incluso pasar largos periodos de tiempo mirando fijamente a las paredes.

Este síndrome también afecta a las interacciones sociales del animal, ya que su comportamiento con las personas y con su entorno cambia significativamente. Estos animales tienen a volverse más dependientes, aunque algunos pueden tender a la apatía.

Perro toma el sol

No hay un término medio a la hora de analizar estos cambios de conducta, pero, por ejemplo, si tu perro tendía a ser más cariñoso y de repente pasa mucho tiempo solo o desarrolla un comportamiento ansioso, es probable que tengas que llevarle al veterinario. La personalidad de cada animal es diferente, por lo que sus síntomas variarán ampliamente.

La alteración de los ciclos del sueño es también muy común en los afectados por este síndrome. Los perros pueden padecer insomnio y dar paseos nerviosos por la casa o llorar sin motivo aparente. Notarás, además, que duermen más por el día debido a estas interrupciones del sueño.

La desorientación ya mencionada, además, se refleja en que tu perro ya no presta tanta atención a lo que le dices y parece olvidar ciertos hábitos que deberían estar ya asentados. También te costará más captar su atención. Asimismo, la ansiedad por separación es típica en estos casos. Adicionalmente, puede que tenga miedo a viajar o a conocer a personas nuevas.

Diagnóstico de la enfermedad

Una vez decidas llevar a tu mascota al veterinario, es probable que este lleve a cabo una serie de pruebas rutinarias que le ayuden a llegar a un diagnóstico definitivo.

Lo cierto es que existen otras enfermedades con síntomas similares, por lo que es importante descartarlas. En los ejemplares con el síndrome se observan unos depósitos de una proteína, la β-amiloide, que pueden ayudar a llegar a un diagnóstico definitivo.

Las pruebas de diagnóstico más comunes son:

  • Exploración física y exploración neurológica del animal
  • Anamnesis exhaustiva, es decir, la recopilación de datos relacionados con el historial clínico del animal
  • Hemograma
  • Perfil bioquímico para medir hormonas tiroideas, entre otras
  • Radiografías, ecografías
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