Problemas hepáticos en perros

28 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los problemas hepáticos en perros pueden aparecer a cualquier edad y ser iniciados por múltiples causas, como son las enfermedades infecciosas u hormonales

Los problemas hepáticos en perros son difíciles de detectar. Además, de manera ocasional aparecen como una enfermedad secundaria. Esto quiere decir que el perro puede padecer una enfermedad que afecte de forma secundaria al hígado, lo que se refleja, normalmente, en los análisis bioquímicos de la sangre.

El hígado tiene muchas funciones relacionadas con el metabolismos de ciertos nutrientes, como las proteínas, los carbohidratos y las grasas. También está relacionado con el metabolismo de vitaminas y minerales.

Otra función irreemplazable del hígado es su capacidad para la eliminación y excreción de toxinas y fármacos, transportados por la sangre, así como la función de formar y eliminar la bilis.

Síntomas de problemas hepáticos en perros

Cuando un hígado comienza a perder su capacidad funcional, aparecen una serie de síntomas. No tienen que aparecer todos y, a veces, pueden ser confundidos con síntomas de otra enfermedad. Los síntomas que pueden desarrollar los perros con enfermedad hepática son:

  • Apatía. El can puede mostrarse cansado, con falta de vitalidad y ganas de moverse.
  • Inapetencia. Podemos notar que el perro tiene pocas ganas de comer o, al menos, no tantas como fuera habitual.
  • Deshidratación. Aunque beba agua como habitualmente suele hacerlo, al no funcionar correctamente el hígado, el agua no hidrata las células del cuerpo. Podemos ver si un perro no está hidratado si pellizcamos un trozo de la piel de la espalda y esta tarda en volver a su sitio.
  • Cambio en la coloración de las mucosas. Cuando existe una deficiencia en el hígado, las mucosas del can tienden a volverse amarillas. Esto se conoce como ictericia.
  • Pérdida de peso. El can puede perder peso por la falta de apetito, unido al incorrecto metabolismo de los nutrientes.
  • Vómito crónico o recurrente. Cuando el problema hepático aumenta, otros síntomas se muestran. Es el caso de los vómitos, que suelen ser amarillos y espumosos.
  • Polidipsia y poliuria. Estos términos se refieren, respectivamente, a un aumento de la cantidad de agua ingerida y de la orina excretada.
  • Ascitis. Es la acumulación de líquido en el abdomen, producida por la disminución de las proteínas séricas y aumento de la tensión venosa.
  • Diarrea.
  • Signos neurológicos. Debido a la acumulación de toxinas en la sangre por la falta de funcionamiento del hígado, estas pueden afectar al cerebro, de forma que produce una inflamación de este.
Problemas hepáticos en perros

Enfermedades que producen problemas hepáticos

Cuando aparecen síntomas de una enfermedad hepática, nuestro primer pensamiento es que podría haber un problema o una deficiencia en la función de este órgano. Sin embargo, cuando se detecta un problema hepático, a través de análisis sanguíneos, debemos descartar otras posibilidades.

Algunas de las patologías o enfermedades que pueden causar daño hepático son:

  • Intoxicaciones. Durante un paseo rutinario, nuestro can está expuesto, por desgracia, a intoxicarse con múltiples sustancias, algunas colocadas de forma consciente y otras no. Si visitamos parques urbanos o zonas agrícolas, el perro puede intoxicarse por herbicidas, insecticidas o fertilizantes. Además, puede ingerir sustancias venenosas destinadas a otros animales.
  • Hepatitis infecciosa. Esta enfermedad es causada por el adenovirus canino tipo 1 (CAV-1). Este virus se transmite por los fluidos corporales de los animales enfermos, como la orina, heces o saliva. No tiene un tratamiento específico, solo soporte vital y, en ocasiones, puede cronificarse.
  • Leptospirosis. La causante de la leptospirosis es una bacteria que puede transmitirse al ser humano, es decir, que es una enfermedad zoonótica. Se transmite al estar en contacto con los fluidos de animales o aguas infectadas. Además del hígado, afecta también al corazón, riñones y pulmones.
  • Filariosis. Es una infección por nematodos que puede afectar a órganos como el corazón, los pulmones, la piel o los ojos. Es una enfermedad zoonótica transmitida por insectos y afecta de forma secundaria al hígado.
  • Síndrome de Cushing. La enfermedad de Cushing es una descompensación hormonal que pueden sufrir algunos perros. Las glándulas adrenocorticales comienzan a producir una hormona –cortisol– en exceso, lo que puede afectar a otros órganos como el hígado.
  • Diabetes mellitus. Esta enfermedad se caracteriza por provocar la ausencia total o parcial de insulina en sangre. Secundariamente, puede aumentar el riesgo de desarrollar inflamación o cicatrización del hígado.
Veterinario haciendo un chequeo al perro

Cómo prevenir

Cuando los problemas hepáticos en perros derivan de otras enfermedades, si se cura esa enfermedad, se sana también el hígado. Cada enfermedad tiene su propio método preventivo. Por ejemplo, casos como la filariosis u otras enfermedades transmitidas por insectos, basta con usar repelentes y evitar las zonas donde estos insectos viven.

Ocasionalmente, enfermedades hormonales como la diabetes o el Cushing derivan de una mala alimentación y, en muchos casos, provocan obesidad. Mantener a nuestra mascota sana, bien alimentada y ejercitada es fundamental para el buen funcionamiento de su organismo.

Por último, a veces, se producen insuficiencias hepáticas, al igual que renales, en perros de edades avanzadas. Es cierto que la edad afecta, pero es prioritaria la correcta alimentación. No hay que olvidar que el hígado pertenece al aparato digestivo del perro y puede estar afectado por múltiples factores.

Fuente de la imagen principal | http://www.clinicaveterinariasanjorge.com

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