Prepararse para ser casa de acogida

Se trata de un paso intermedio entre que los animales vivan en las protectoras antes de ser adoptados definitivamente por una familia; es un gran instrumento de colaboración ciudadana y que puede paliar el colapso de los refugios y sacar de las calles a más ejemplares abandonados

Las casas de acogida son una parte fundamental del funcionamiento de las protectoras de animales. Son lugares en las que los animales viven de forma temporal mientras no encuentran una familia definitiva. Si quieres poner tu grano de solidaridad en la protección animal, descubre cómo prepararse para ser casa de acogida.

Qué es ser casa de acogida

Una casa de acogida es una residencia temporal que se le da a un animal mientras no encuentra adopción. Mientras no llega una familia definitiva, el animal convive en una provisional que le da una asistencia y educación personalizada.

El primer paso para ser casa de acogida es ponerse en contacto con una protectora y que ellos te expliquen cómo trabajan con ellas. La mayor parte de los gastos que genere el animal suelen estar cubiertos por la protectora, como la alimentación y los veterinarios, pero siempre es mejor asegurarse.

Elegir qué animal acoger

El siguiente paso es elegir qué clase de animal puede alojarse en tu casa: perros, gatos, incluso roedores u otras especies. Decide también el tamaño y la edad, según tus preferencias y el espacio que tengas para dedicarles.

Es probable que la protectora tenga animales con necesidades especiales, así que también debes valorar si puedes dedicarles tu tiempo o, en cambio, no tienes experiencia y prefieres un animal más sencillo. El abandono no entiende de especies, razas ni edades: va a haber un animal que necesite tu ayuda y que se adapte a ti.

Abandono de perros

Hay que tener en cuenta también si ya viven más animales en esa casa: es necesario saber si van a ser compatibles antes de juntarlos. Por ejemplo, hay perros pequeños que no aceptan perros grandes, o gatos que son muy buenos cuidando a otros gatos. La decisión, por supuesto, ha de tomarse teniendo en cuenta a las mascotas.

Antes de ser casa de acogida hay que valorar cómo va a afectar ese cambio a toda la familia, también la de cuatro patas. Debemos garantizar el bienestar de todos los miembros: si queremos acoger un animal, pero es incompatible con el que tenemos en casa, es una mala decisión.

Preparase psicológicamente: compromiso y despedida

Las protectoras que cuentan con casas de acogida valoran especialmente su compromiso. Por la salud de los animales, lo mejor es que pasen por cuantas menos casas mejor: solo tienen que adaptarse una vez. Por eso, es necesario para prepararse para tener claro que el animal se puede quedar hasta que encuentre adopción: pueden ser un par de semanas o meses.

La despedida es uno de los momentos más temidos: siempre ten claro que tu objetivo es que el animal encuentre una familia definitiva. Hay gente que sabe que se va a encariñar con su acogido y luego no va a poder despedirse. Es un momento duro para todas las acogidas, pero es necesario.

Acogida de perros: protectoras

La meta de las casas de acogida es el momento de la despedida. Su trabajo concluye cuando aparece una adopción: hay gente que siente que está abandonado al animal y no es cierto. Si no existiesen los hogares temporales no se podrían seguir rescatando animales.

Los últimos preparativos

Una vez elegida la protectora a la que se va a ayudar, el tipo de animal que se va a recibir y sabiendo que se va a adquirir un compromiso sin fecha de caducidad, es hora de preparar la casa para recibir al animal. Esta debe ser segura y cómoda para todos sus habitantes.

Antes de que te entreguen al animal, decide dónde va a dormir y comer. También qué normas de convivencia existen dentro de casa, a qué horas saldrá a pasear y quién es el encargado de cada paseo. Le ayudará enormemente al animal tener unas rutinas claras y saber qué ocurrirá a continuación.

Además, tienes que conocer cuál es el veterinario que atenderá al animal. Mientras esté contigo habrá que desparasitarlo, ponerle vacunas y ponerle chip, además de atender posibles emergencias. También ten a mano los teléfonos de contacto de la protectora de animales.

Conexión entre perros y humanos

Si tienes más animales en casa, decide cómo se van a hacer las presentaciones. Aunque se muestren amigables, es recomendable que durante unos días estén aislados los animales de tu casa y los acogidos, tanto por establecer una cuarentena por su salud como para prevenir disputas o discusiones los primeros días mientras no se conocen.

Aisla o divide partes de la casa, de manera que no se alcancen aunque quisieran. Así te aseguras de que puedes salir de casa y dejarlos solos y no va a haber problemas en tu ausencia.

Las casas de acogida son una parte necesaria en la protección animal. Atienden de manera personalizada y dan cobijo a un animal que lo necesita mientras no aparece una adopción definitiva; ser una buena casa de acogida es uno de los gestos solidarios más reconfortantes que podemos hacer.

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