Picadura de hormiga en perros

Un número considerable de especies de hormiga portan un aguijón venenoso. Con este, pueden picar a las personas o sus animales de compañía.
Picadura de hormiga en perros
Francisco Morata Carramolino

Escrito y verificado por el biólogo Francisco Morata Carramolino el 13 julio, 2021.

Última actualización: 13 julio, 2021

Las hormigas (familia Formicidae) son parientes cercanos de otros insectos famosos por su aguijón venenoso: las abejas y las avispas. Junto con ellas, forman el orden de los himenópteros. Como tal, no es de extrañar que algunas especies de formícidos sean venenosas, aunque la picadura de hormigas en perros no suele ser clínicamente significativa.

Debido a su divergencia evolutiva de otros himenópteros, la inmensa mayoría de hormigas son inofensivas. Por ello, en casi todos los casos la picadura de una hormiga venenosa no tiene importancia médica en perros, gatos, humanos u otros animales. Aun así, existen algunas especies con las que es necesario tener más precaución.

En este espacio, te hablaremos sobre el veneno de las hormigas, los síntomas más comunes y cómo actuar ante sus picaduras en perros. Te invitamos a seguir leyendo para saber más.

El veneno en las hormigas

Las hormigas son una familia increíblemente diversa y numerosa de insectos —suponen hasta el 25 % de la biomasa animal de la Tierra— que se ha especializado en estrategias vitales muy diferentes. Como consecuencia, el veneno de estos animales y su manera de utilizarlo también ha variado enormemente entre taxones.

En algunas hormigas, las toxinas se utilizan para subyugar a las presas. En otras, para defender a la colonia de depredadores o competidores. Además, pueden funcionar como herbicidas o antimicrobianos e intervenir en la comunicación de la colonia.

Se considera que en torno al 71 % de hormigas son capaces de picar, ya que algunas especies han perdido esta capacidad. No todas inyectan su veneno mediante un aguijón y algunas son capaces de expulsarlo a presión para rociar a sus víctimas.

A pesar de ello, las hormigas producen cantidades muy pequeñas de veneno, de 1 a 300 microgramos por individuo. Por tanto, la picadura de una hormiga por separado no suele suponer ningún peligro. De todas formas, cuando decenas o cientos de obreras pican a una misma víctima, los efectos pueden ser más perjudiciales.

Aun así, la mayoría de picaduras de hormiga no son médicamente significativas, a menos que se produzca una reacción alérgica o choque anafiláctico. Algunos géneros de hormiga cuya picadura es más nociva son los siguientes:

  • Solenopsis (hormigas de fuego): este género engloba a más de 280 especies repartidas por todo el mundo. Son muy pequeñas, pero portan aguijones capaces de provocar picaduras. Su fuerza no se encuentra en el ejemplar, sino en la masividad de la colonia.
  • Pachycondyla: un género de hormigas ponerines que agrupa a más de 300 especies. Suelen ser especies grandes, de colonias pequeñas y muy agresivas.
  • Myrmecia (hormigas bulldog): 90 especies de gran tamaño, todas endémicas de Australia. Se consideran unas de las más peligrosas, ya que el riesgo de choque anafiláctico tras una picadura es mucho mayor que el de otras especies. Algunos humanos han muerto por su picadura.
  • Paraponera (hormigas bala): este género solo engloba 2 especies y la más famosa es Paraponera clavata. Se dice que la picadura de esta hormiga es la más dolorosa del mundo y supera con creces la de cualquier otro himenóptero.
El comportamiento de las hormigas va más allá del forrajeo.
Las hormigas del género Myrmecia poseen una picadura que puede ser muy peligrosa.

Síntomas de la picadura de hormiga en perros

Los perros son curiosos por naturaleza, lo que puede provocar que se expongan a riesgos innecesarios al interactuar con otros animales. Los canes pueden fomentar las picaduras al excavar en los hormigueros, olisquearlos, ponerse encima de ellos, tratar de comerse a estos insectos o actos similares.

Por lo tanto, los perros son más vulnerables a la picadura de hormiga en las patas —que están más desnudas y en contacto con el suelo—, en el hocico y en otras partes de la cara. En estas zonas, el veneno puede ser más peligroso.

En la mayoría de casos, la picadura de hormiga produce síntomas leves en perros, aunque esto depende del número de picotazos y la sensibilidad al veneno del animal. Algunos de los síntomas más frecuentes son los siguientes:

  • Irritación de la zona.
  • Inflamación leve.
  • Rojez entre los dedos o en otras otras zonas que recibiesen las toxinas.
  • Cojera repentina, aversión a apoyar la pata o sacudidas de la misma.
  • Intentos de morder o lamer el lugar de la picadura.

Normalmente, no se desarrollan más síntomas de importancia y los efectos del veneno pasan sin complicaciones. No obstante, siempre existen ciertos riesgos asociados a las toxinas, sobre todo si se dan reacciones alérgicas o un número muy elevado de inoculaciones en un intervalo de tiempo reducido.

Casos más severos

La reacción anafiláctica siempre es una posibilidad, aunque remota, cuando se trata con toxinas. El choque anafiláctico se caracteriza por una liberación previa de histamina y otros compuestos que, entre otras cosas, provocan inflamación tisular y constricción de las vías aéreas. En estos desafortunados sucesos, el can puede desarrollar los siguientes síntomas:

  • Vómitos o diarrea.
  • Urticaria e inflamación.
  • Debilidad.
  • Dificultades para la respiración. El animal puede respirar más rápido de lo normal —superior a 30 respiraciones por minuto— y de forma entrecortada.
  • Palidez en las encías o color amoratado (cianosis).
  • Dolor intenso.
  • Colapso y posible muerte.

Las reacciones excesivas son especialmente problemáticas cuando se dan en el hocico de la mascota. En estos cuadros, la inflamación puede dificultar la respiración o, en casos extremos, obstruir las vías respiratorias.

Cómo tratar la picadura de hormiga en perros

Si se sospecha que la mascota ha sufrido el picotazo de uno de estos himenópteros, lo primero que debe hacerse es retirarla del hormiguero. Tras ello, hay que examinar su superficie corporal en busca de hormigas, marcas y síntomas del aguijonazo.

Las reacciones leves a la picadura de la hormiga no siempre necesitan un tratamiento veterinario. No producen molestias graves y además van disminuyendo de forma natural en un periodo breve de tiempo.

En estas ocasiones, puede aplicarse frío durante entre 5 y 10 minutos en el área afectada, con tal de aliviarla. Para este propósito, también suele utilizarse un ungüento de bicarbonato sódico y agua. Debe evitarse que el animal se lama la zona para que no se infecte. El típico cono o collar isabelino es una herramienta muy útil en estos casos.

La observación atenta del perro debe prolongarse hasta que se esté completamente seguro de que los síntomas no están empeorando. Si se detecta que la situación del cánido empeora progresivamente, lo más recomendable es contactar a un veterinario con rapidez.

Este profesional es el más cualificado para determinar si el can está sufriendo una reacción alérgica. Asimismo, es el más indicado para elegir el tipo de tratamiento más recomendable. Si es necesario, el veterinario puede administrar antihistamínicos, antiinflamatorios, antibióticos u otros medicamentos de urgencia.

Un perro en el veterinario.

Las toxinas de las hormigas suelen ser relativamente benignas, pero como siempre, pueden existir excepciones. Cabe destacar que, ante cualquier situación que pudiera amenazar la salud de un animal de compañía, es imperante consultar con un veterinario por encima de cualquier otra alternativa.

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