¿Qué es la anafilaxia en perros?

Por culpa a su rápida evolución, las reacciones anafilácticas requieren atención inmediata para posibilitar un tratamiento eficaz

La anafilaxia en perros es una reacción inmunológica aguda, generalizada y de muy rápida manifestación. Se produce como un proceso alérgico muy severo y acelerado, donde se libera una enorme cantidad de sustancias y células mediadoras en la sangre.

Como consecuencia de este proceso, el animal puede tener sus sistemas cardiovascular y respiratorio comprometidos, con riesgo de ingresar en un estado de shock.

Por culpa a su rápida evolución, las reacciones anafilácticas requieren atención inmediata para posibilitar un tratamiento eficaz. A continuación, te contamos más sobre cómo reconocer y actuar frente a un cuadro de anafilaxia canina.

Síntomas de la anafilaxia en perros

Las reacciones anafilácticas caninas son diferentes a las nuestras y pueden variar de animal a animal. Los cambios observados en el comportamiento, por ejemplo, pueden llevar a algunos perros a un estado letárgico, mientras otros se muestran hiperactivos, irritados o ansiosos.

Además, los signos de la anafilaxia en perros suelen volverse más severos a medida que no los tratamos de forma rápida. Muchas animales llegan a la clínica veterinaria ya en estado de coma, lo que dificulta su tratamiento. En casos más graves, el animal puede sufrir un colapso y fallecer.

Perro muerto de India Martínez

Por lo tanto, es indispensable por nuestra parte recurrir rápidamente al veterinario con el perro al reconocer cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Vómitos y diarreas.
  • Urticaria generalmente acompañada de picazón excesiva, prurito.
  • Pérdida de control sobre las vías de micción y defecación. El animal orina y defeca repentinamente, sin poder controlarse.
  • Retención de líquido e hinchazón, principalmente si fue picado por un insecto.
  • Hipersalivación o exceso de producción de saliva; el animal suele babear constantemente.
  • Respiración pesada o dificultad para respirar.
  • Encías y mucosas pálidas.
  • Apatía y/o letargo: generalmente, acompañado de pulso débil.
  • Hiperactividad: casi siempre con taquicardia.
  • Convulsiones, calambres y sensación de frio en las extremidades.
  • Inconsciencia: estado de coma.

Causas asociadas a la anafilaxia canina

Igual que ocurre con los síntomas, las causas asociadas de la anafilaxia en perros suelen ser diversas y varían de acuerdo con el paciente. Sin embargo, las causas que más frecuentemente llevan el animal a una reacción anafiláctica son:

  • Reacción alérgica a una picadura de insecto, ya sean avispas, abejas, mosquitos, etc.
  • Tratamiento con ciertos medicamentos y vacunas, principalmente la administración de penicilina.
  • Exposición o consumo de sustancias químicas, productos o alimentos de alta toxicidad  como uvas, chocolate, venenos, etc.

Factores de riesgo de la anafilaxia canina

Los perros que ya poseen alergias diagnosticadas representan un grupo con mayor propensión a desarrollar una reacción anafiláctica.  Principalmente aquellos que demuestran sensibilidad frente a múltiples factores.

Pero los animales que sufrieron exposición prolongada a agentes alérgenos pueden desarrollar una reacción anafiláctica, sin tener un historial de alergias diagnosticadas.

Además, los especialistas apuntan las enfermedades cardiovasculares y el albinismo como factores de riesgo para la anafilaxia canina.

Tratamiento de la anafilaxia en perros

Muchas veces un perro con anafilaxia deberá ser internado para un tratamiento inmediato y prolongado. Se les suele administrar fluidos endovenosos, antihistamínicos y antiinflamatorios para estabilizar su organismo. Pero la efectividad del tratamiento dependerá del estado en que el animal llega a la clínica.

Problemas veterinarios más comunes

Al reconocer cualquier síntoma de una reacción anafiláctica en nuestra mascota, es indispensable recurrir inmediatamente al veterinario.

Anafilaxia en perros: ¿es posible prevenir?

La primera medida preventiva respecto a la anafilaxia en perros consiste en evitar o controlar los factores de riesgo asociados. Si el hogar se encuentra en una zona de alta incidencia de insectos, quizá lo mejor sea recurrir al uso de repelentes e insecticidas aptos para mascotas.

Aunque hay diferentes remedios, industriales y caseros,  no se recomienda aplicar cualquier producto en nuestra mascota antes de consultar a un veterinario.

Si nuestra mascota nunca realizó una prueba de alergias, es importante informar al veterinario. Principalmente si hemos observado cambios en su rutina alimentaria, en su comportamiento o en su cuerpo.

Los problemas cardiovasculares casi siempre pueden ser prevenidos o controlados con la adopción de hábitos más saludables. Una alimentación equilibrada, ejercicios físicos de forma regular, vacunación, desparasitación y una adecuada medicina preventiva.

Algunos animales ya diagnosticados con trastornos cardiovasculares pueden necesitar medicación prolongada o, incluso, para el resto de su vida.

También es indispensable organizar nuestro hogar de tal forma que no dejemos sustancias posiblemente tóxicas al alcance de nuestras mascotas. Por supuesto que debemos incluir en esta lista productos de limpieza, cosméticos, venenos, medicamentos, etc.

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