Perros y sus rabos

Cortas, largas, pequeñas, enroscadas… Así de diversos son los rabos de los perros. Su amplitud abarca infinidad de formas, longitudes, colores y expresiones. Sí, porque, como sabes, los caninos suelen emplear su cola para manifestar su estado de ánimo.  Por ejemplo, cuando la tienen en alto, significa que están alerta o son conscientes de alguna situación. Si la tienen escondida debajo de sus piernas, puede ser señal de defensa.

Algunos investigadores afirman que si un perro mueve la cola de izquierda a derecha, seguramente se encuentra  saludando a un extraño. En cambio, si lo hacen al revés, el gesto seguramente es para algún integrante de su familia. A continuación compartimos algunos datos sobre los distintos significados que pueden tener los rabos de los perros.

Formas de los rabos de los perros

ejercicio perro

El rabo, como extensión natural de la espalda del perro, es muy habitual en cientos de ejemplares, sobre todo en aquellas razas que son mucho más aptas para la caza.

Las razas de clima frío, como pueden ser Akita, Husky Siberiano, Alaskan Malamute, Spitz, Shiba Inu, Keeshond o Chow-Chow, entre otros, suelen tener la cola en forma de hoz para retener el calor cuando duermen. Los chihuahuas también suelen tener este tipo de rabo.

En los perros nadadores, por ejemplo, los Labrador Retriever o Chesapeake Bay Retriever, sus colas son gruesas, algo cortas en relación con el tamaño del cuerpo y son muy peludas. Sin duda, perfectas para que puedan nadar sin inconvenientes.

La cola con una ligera curva y  un pequeño mechón, generalmente de color blanco, en la punta se asocia con razas como Beagle, Cavalier King Charles Spaniel, Border Collie o Fox terrier. Ciertas razas de pastoreo, como los pastores alemanes, Collies, Malinois belga o Tervurens belgas llevan colas evidentes en forma de sable. Son largas y se mantiene bajas. Los Bulldogs tienen colas con forma de sacacorchos o rizadas.

¿Qué dicen los rabos de los perros?

gato y perro

Se cree comúnmente que los perros menean sus colas para transmitir que son felices y amables pero, ¿que hay de verdad en esta afirmación? Pues, según algunas investigaciones,  podría afirmarse que la posición del rabo de un can revela su estado emocional. Lo cierto es que nuestros queridos amigos peludos menean sus colas por numerosas razones, entre ellas, cuando sienten que son  agredidos o están de mal humor.

No hay que olvidar que la capacidad de un perro para usar su rabo como forma de expresión puede ser limitada por la forma que esa extremidad tiene.  Algunas organizaciones protectoras de animales sostienen que cuando los perros tienen su cola en posición natural significa que están relajados y tranquilos. Pero ese estado difiere entre las distintas razas. Los Pugs, por ejemplo, tienen colas que se curvan hacia arriba, en cambio los Galgos tienen colas que descansan ligeramente entre sus piernas.

Cuando el perro está relajado, mantendrá su cola en su posición natural. Si se siente feliz, puede menearla suavemente de lado a lado. Si se siente nervioso o sumiso, seguramente sea porque tiene miedo o siente desconfianza y, por lo tanto, el rabo estará en posición baja.

Cuando el perro está alerta o excitado por algún motivo o situación, probablemente mantendrá su cola más alta de lo normal, rígida, sin ningún movimiento. Si está de pie o amenaza a alguien, ya sea a una persona o a otro animal, quizás pueda mover el rabo de atrás hacia adelante.

Si un perro está nervioso o sumiso, su rabo se esconderá entre sus patas. En caso de que esté excitado, lo estirará, y si lo coloca en forma vertical, probablemente, se encuentre algo agresivo. Si esa extremidad se ubica en línea recta con  su lomo significa que el animal siente curiosidad por algo.

Finalmente, algunos estudios afirman que mover la cola refleja el entusiasmo del perro, y si lo hace de manera vigorosa significa mayor excitación. Algunas investigaciones revelan que cuando el can mueve la cola hacia la derecha indica emociones positivas; en cambio, si lo hace hacia la izquierda, el significado es el contrario. Este fenómeno se explica, según los científicos, con el hecho de que el hemisferio izquierdo del cerebro controla el lado derecho del cuerpo y viceversa.