Pastor ovejero australiano

Yamila · 23 octubre, 2017

Si bien esta raza surgió en Asturias y el País Vasco, emigró junto a muchas personas hacia Australia, y allí se desarrolló “con todas las letras”. En este artículo te contaremos todo sobre el Pastor Ovejero Australiano, un perro usado para conducir ganado y conocido por su gran inteligencia.

Historia del pastor ovejero australiano

Aunque su nombre diga lo contrario, el Pastor ovejero australiano no es de Australia… Pero si se trata de un excelente pastor. El origen de la raza comienza en España, pasa por Estados Unidos, y luego continúa en Oceanía.

Todo empieza cuando entre los siglos XIX y XX un grupo de personas emigra desde la Península Ibérica hasta la Costa Oeste norteamericana y se lleva a sus perros consigo para trabajar en campos con ovejas. Posteriormente “cargan” sus mascotas hasta Australia, donde también las emplean para conducir el ganado ovino.

Como tiene la capacidad de adaptarse a climas fríos o calurosos sin problemas y trabajar sin cesar, el Pastor ovejero australiano fue en seguida adoptado por los locales. La proliferación de la población no tardó en hacerse visible. En la mayoría de los campos había un Pastor Ovejero.

Características físicas

En cuanto a su apariencia, podemos destacar que se trata de un perro de tamaño mediano (pesa hasta 30 kg), de cuerpo sólido y de manto largo de diferentes colores, siendo el blanco el color habitual para el vientre y parte de las patas, y el negro, el marrón o el gris para el manto y la cara.

Muchos ejemplares de esta raza presentan ojos de color azul claro, lo que les valió el mote de “perro de ojos fantasma”. En algunos casos, incluso tienen un ojo de cada color, o hasta el mismo iris dividido en dos tonos.

La cola es otra de las características distintivas del Pastor ovejero australiano. Puede ser corta o larga y, en este último caso, algunos dueños optan por cortársela. Afortunadamente, esta práctica está cada vez menos aceptada.

Comportamiento y carácter

Es un perro con mucha energía, como cualquier otro de trabajo, y siempre necesita estar ocupado en alguna tarea. El Pastor ovejero australiano destaca en las pruebas de Agility, y puede pasar horas jugando con su dueño (le encanta atrapar balones o frisbees).

Además de ser empleado en el campo para la conducción de ovejas, esta raza se usa para el rescate, la búsqueda, la detección, la guía y varias terapias. Y, sobre todo, es un excelente compañero para una familia.

El Australian Shepherd requiere ejercicio moderado a intenso a diario, tiene un gran instinto y es muy obediente. Sólo necesita un “no” directo para que deje de hacer lo que esté haciendo. Quizás sea algo territorial con otros perros.

Con las personas, este can es muy amable, cariñoso, leal y agradecido. Protege una propiedad sin ningún atisbo de temor, pero no es de ladrar mucho. Puede quedarse en estado de alerta toda la noche si es necesario y gruñir cuando detecta algún peligro.

Aprende muy rápido y nunca se aburre, porque cuando no está trabajando o jugando, inventará algo para pasar el tiempo. Es aconsejable tenerlo en un lugar con suficiente espacio para que corra a sus anchas, sobre todo en zonas rurales.

Cara de un perro pastor ovejero australiano

La inteligencia de esta raza hace que sea muy fácil entrenarlo desde cachorro. Además, siempre mantendrá su espíritu de “niño”, y no porque sea un perro destructivo, sino por su alegría y sus ganas de jugar y divertirse. Puede ser muy apegado a sus dueños y seguirles a donde vayan.

Cuidados

Su pelaje, aunque sea largo, no es difícil de cuidar. Necesitará dos cepillados semanales para quitar pelo muerto. Es bueno saber que es una raza que suele perder bastante pelo, sobre todo en algunas épocas del año. No se aconseja bañarlo a menudo.

Precisa mucho ejercicio, no es apto para vivir en un piso o casa pequeña ni estar aislado en el jardín. Le encantan las actividades al aire libre con la familia. Algunos dueños lo estimulan con juegos de inteligencia.

Este Pastor ovejero puede sufrir algunas enfermedades hereditarias: displasia de cadera, cataratas, anomalías en los ojos, dermatitis nasal por el sol o epilepsia, entre otras. Los cruces entre dos ejemplares de color mirlo (mosaico moteado gris y negro o crema y rojo hígado) pueden provocar cachorros sordos o ciegos.