El océano contiene al menos 200 000 nuevos tipos de virus distintos, según la ciencia

Los virus son el primer eslabón de la cadena alimenticia marina. De ellos dependen todos los organismos, desde el plancton hasta las grandes ballenas.
El océano contiene al menos 200 000 nuevos tipos de virus distintos, según la ciencia
Ana Díaz Maqueda

Escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda el 19 abril, 2021.

Última actualización: 19 abril, 2021

Una expedición científica ha recorrido el mundo en un velero mientras tomaba muestras de agua, con el fin de analizar la biodiversidad de microbios que existen en ella. Así, los científicos han descubierto cerca de 200 000 nuevos tipos de virus, que podrían ayudar a comprender los procesos que se llevan a cabo en este tipo de ecosistemas.

En estas aguas, que cubren más del 70 % de la superficie del planeta, ocurren procesos biogeoquímicos fundamentales para la regulación ecosistémica y para la existencia de vida fuera del mar. La expedición trata de analizar el genoma de estos microorganismos, para así encontrar la funcionalidad de dichos seres y su papel en los ecosistemas acuáticos.

Recolección de muestras durante la expedición

El objetivo de esta gran expedición era conocer un poco mejor la biodiversidad de los virus que hay en los océanos y cómo se distribuyen. En el pasado, uno de los mayores hándicaps a la hora de muestrear este tipo de organismos es que resultaba imposible cultivarlos en condiciones de laboratorio y así extraer su ADN. 

Hoy en día, gracias a los avances en bioinformática y a la secuenciación masiva de genomas de organismos, se puede conocer el material genético de los seres sin tener el organismo en sí.

Esto se hace gracias a la metagenómica ambiental. Los investigadores tomaron muestras de agua donde podría haber o no material genético de multitud de organismos, ya sea ADN o ARN. A través de un proceso bastante complejo, este material genético puede ser replicado y enfrentado a los genomas de referencia que existen en la actualidad.

Una vez secuenciado todo el material, se quedaron con aquellas secuencias que potencialmente podrían pertenecer a virus y comenzaron con la identificación. De este modo, llegaron a la conclusión de que habían, al menos, 195 728 poblaciones virales nuevas en las aguas marinas.

Una doble hélice de ADN blanca.

¿Dónde se encuentran los nuevos tipos de virus?

A pesar del pequeño tamaño de los virus, estos juegan un papel fundamental en los ecosistemas marinos y en las redes tróficas. Antes, para medir la biodiversidad microbiana, solo se estudiaban 3 zonas: la serie temporal del océano de Hawái, la serie temporal del Atlántico de las Bermudas y la serie temporal del océano San Pedro.

En estos puntos oceánicos ocurren eventos naturales muy importantes para la conservación de todas las especies. Sin embargo, aquí la biodiversidad de virus es escueta, al menos si se compara con lo que se ha conocido tras la expedición.

Tras tomar muestras de todos los mares y océanos, se han delimitado 5 puntos con una biodiversidad viral extraordinaria. 2 de estos puntos se encuentran en el Ártico, otro en el Antártico y otros 2 más son meridionales. En concreto, el 40 % de los nuevos tipos de virus están localizados en el Ártico.

Este hallazgo resulta sorprendente, ya que la distribución de la biodiversidad planetaria muestra que, mientras más cerca del ecuador, más concentración de seres vivos se puede esperar. Con los virus oceánicos es al contrario, pues en los polos es donde se encuentra la mayor biodiversidad.

La función de los virus en los océanos

Como ya se ha dicho, los virus tienen una función muy importante dentro del ecosistema y, en última instancia, en el planeta. Estos microorganismos son la base de todas las cadenas alimenticias marinas. Sin embargo, no se les presta la atención que merecen.

En los últimos años, se han llevado a cabo muchas campañas para la conservación de la biodiversidad de los océanos. El objetivo principal de estos proyectos es hacer que el mar siga siendo el biotopo más productivo del mundo y del que dependen todos los organismos vivos del planeta.

El problema reside en que, en todos los casos, estos proyectos tienen como objetivo la preservación de animales mucho más «arriba» en la cadena alimenticia. De este modo, el objetivo principal suele ser regular la pesca, de forma que las especies comerciales no lleguen a dejar de poder explotarse.

No obstante, los virus siguen ahí. Seguramente, estos se ven afectados por la contaminación y el aumento de la temperatura global y se desconoce qué efectos puede tener sobre toda la cadena. Todo esto empeora cuando se cae en la cuenta de que la mayor biodiversidad de virus se encuentran en el Ártico, la región del planeta más dañada por el cambio climático.

Un ejemplo de un tipo de arrecife de coral.

Ahora, algunas organizaciones como Tara Oceans piden que las decisiones que se tomen en un futuro con respecto a la gestión de los océanos se hagan teniendo en cuenta a los virus. Esta gestión será crucial si queremos que los humanos y el sistema terrestre tal y como se conoce siga existiendo.

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