Maltrato a los conejos de angora para obtener su lana

Antonia Tapia · 20 marzo, 2015

El maltrato animal es una problemática que va en aumento. Muchas veces este tipo de fenómeno se encuentra asociado con distintas industrias, como la alimenticia o la textil. Respecto a esta última, es de dominio público que los animales que se utilizan en ese sector, son maltratados hasta morir. Ejemplo de ello es la aberración que se comete en algunas granjas chinas que se dedican a la producción de la fibra de angora.

Por suerte, gracias a la presión de distintos grupos pro defensa de los derechos de las animales, algunas marcas de prendas de vestir, han prohibido el uso de pieles que provienen de este tipo de talleres. Pero esto no ha sido suficiente. Y, aún hoy, en muchos establecimientos chinos, se sigue cometiendo abuso contra los conejos de angora.

La cruel industria china del angora

conejo

La producción de fibras de angora es extremadamente cruel. En muchas fábricas, la piel de los conejos, se extrae bajo métodos muy violentos. Sin tener ningún tipo de reparo, se despluma a los animales arrancándoles la piel. Pero esto no es todo. Además, se los encierra en pequeñas jaulas, no tienen ningún tipo de limpieza y con suerte se los alimenta.

Cabe destacar que en China se registran la mayor cantidad de estos abusos. El país asiático es el mayor productor de fibras de angora, las cuales son muy preciadas, debido a que tienen una textura muy suave y esponjosa. Además, estas fibras son más calientes que la lana y mucho más suaves que la cachemira.

Para denunciar cómo trabajan algunas granjas chinas, asociaciones que defienden los derechos de los animales, viajaron a ese país y registraron con videos las descaradas acciones de esta industria.

En el material audiovisual publicado por estas organizaciones, puede observarse como los conejos se encuentran aterrorizados, gritando de miedo. En desgarradoras imágenes, a los animales se los estira en una tabla de madera, se los sostiene por el cuello y se les arranca el pelo de un tirón.

No al maltrato animal

niña con conejo

Pero, ¿por qué la industria china utiliza estos métodos tan abusivos?, pues por dinero y conveniencia.  El pelo de los conejos de angora tiene un valor comercial de entre  £ 22 a £ 28 por kilogramo, pero el pelo más largo que viene de desplume, a diferencia de la esquila, puede venderse por más del doble.

En cuanto a la velocidad, solo hay que ver las imágenes para descubrir lo rápido que los trabajadores chinos, empleando métodos tortuosos, quitan el pelo de los conejos. Según los criadores de Angora, para quitarle la piel a un conejo, sin ocasionarle daño, se puede llegar a tardar hasta dos semanas, no 3 ó 4 minutos, como se puede observar en los videos grabados en las fábricas chinas.

El tortuosos proceso empleado en las granjas chinas, se repite cada tres meses durante los dos o tres años de la vida del animal.

Los conejos de angora, cuando se encuentran bien cuidados, pueden vivir por cinco o incluso hasta diez años. Sin embargo, los conejos de granja tienen una vida útil mucho más corta, que no sobrepasa los dos años. Se ven obligados a pasar toda su vida miserable en pequeñas jaulas. Nunca tienen la posibilidad de excavar, saltar o correr y sus condiciones higiénicas y de salud son inexistentes.

De acuerdo a los defensores de los derechos de los animales, los pocos conejos que sobreviven a estas brutales condiciones, terminan siendo degollados y su carne se vende en los mercados locales.

En China, existen más de 50 millones de conejos en granjas de angora, que producen aproximadamente unas  4.000 toneladas de piel al año.

Otros países que también son productores de angora son Argentina, Chile, la República Checa y Hungría. Sin embargo, es ellos la producción no supera el 10%.

El desplume de conejos de angora no ocurre con este tipo de métodos en otros países. Pero en China las prácticas abusivas son habituales y se realizan todavía más, ya que no existe una legislación fuerte que prohíba el maltrato animal.

Para evitar este tipo de abusos, no lo olvides:  lo mejor que puedes hacer es no comprar prendas de vestir, cuya tela provenga de estos talleres. Con esa pequeña acción, quizás evitas que esos terroríficos métodos sigan vigente.