Lumbalgia en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La lumbalgia en perros es un dolor producto de diversas causas y aliviarlo será una prioridad a la hora de establecer un tratamiento. Conoce más sobre esta patología.
Lumbalgia en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 02 diciembre, 2021

La lumbalgia en perros es un cuadro de dolor en la zona lumbosacra que, de no tratarse, limita la calidad de vida del animal en gran medida, pudiendo acabar incluso en parálisis del tercio posterior. Por suerte (y por desgracia) es una patología fácil de detectar, pues el animal dará señales claras de estar sufriendo.

Este espacio no tiene intención de sustituir a una consulta veterinaria, sino que es meramente informativo. Por lo tanto, si crees que tu can podría estar sufriendo lumbalgia o simplemente quieres saber más sobre este cuadro patológico, en este artículo tienes toda la información básica que necesitas, pero siempre con el fin de ayudar a tu veterinario a emitir un diagnóstico lo más fiable posible.

Características de la lumbalgia en perros

La etimología de la palabra lumbalgia proviene de 2 idiomas: del latín lumbus (parte baja de la espalda) y del griego, en el que el sufijo -algia significa “dolor”. Por ende, este término se utiliza para indicar que existe dolor en la zona lumbar del cuerpo de un ser vivo con esqueleto óseo (sea humano o no).

En el caso de los perros, el dolor se localiza en las 3 últimas vértebras lumbares (L5-L6-L7) y el hueso sacro, que conecta la pelvis con la columna vertebral. Además de afectar a los huesos, la lumbalgia aumenta el tono muscular en la zona, causando dolor y rigidez a nivel locomotor.

Esto ocurre por el propio mecanismo del dolor, que activa los procesos inflamatorios del cuerpo como método de defensa. A su vez, dicha inflamación muscular es capaz de presionar las vías nerviosas hasta causar pinzamientos o incluso protrusiones medulares y hernias discales.

La columna vertebral de un perro.

Causas

Se trata de una patología que aparece con mayor frecuencia en perros de avanzada edad, ya que los huesos se desgastan de forma natural. Por otro lado, algunas razas están más predispuestas a sufrir lumbalgia que otras por su propia anatomía. Los ejemplos más claros son el teckel, el bulldog francés y ciertos canes grandes, como el labrador.

En general, aquellos perros que tengan el torso largo y las patas cortas serán propensos a padecer problemas de espalda, ya que la columna soporta más peso del que debería.

Por otro lado, existen causas externas que dan pie a la aparición de lumbalgia en perros. Las más frecuentes son las siguientes:

  • Sobrecarga muscular.
  • Traumatismo.
  • Fractura por osteoporosis.
  • Pinzamiento.
  • Artrosis.
  • Escoliosis.
  • Infecciones en las vértebras.
  • Presencia de tumores en la zona lumbosacra.
  • Espondilitis anquilosante.
  • Hernia discal lumbar.
  • Estenosis lumbosacra o cauda equina.

Síntomas de la lumbalgia en perros

El signo principal que va a mostrar el cánido es el dolor: deja de correr, le cuesta incorporarse, no quiere subir escaleras, se queja cuando le tocas en la zona y, en general, está menos activo de lo habitual. Si a esto se le añade una espondilitis o una hernia, las señales serán mucho más claras.

Algunos perros son menos propensos a mostrarse doloridos que otros. Sin embargo, existen otras indicaciones claras de que el animal tiene un problema en la zona lumbar. Destacamos los siguientes signos accesorios:

  • Inflamación visible en la zona afectada.
  • Contractura muscular que se nota por palpación.
  • Alteraciones en la sensibilidad.
  • Reducción en la movilidad y la actividad.
  • Incomodidad (el perro cambia de postura a menudo).
  • Aumento de la temperatura en la zona por la inflamación.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Decaimiento.
  • Sobrepeso por la falta de actividad.

En los casos más graves, cuando la médula espinal se ve afectada puede perderse la conexión nerviosa entre esta y las extremidades, dando lugar a parálisis en el tercio posterior. Esto suele ocurrir en fases avanzadas del cuadro clínico.

¿Cómo se diagnostica la lumbalgia en perros?

Una vez en consulta, será necesaria una combinación de pruebas diagnósticas, examen físico y entrevista al tutor (anamnesis) para determinar las causas de la lumbalgia. Procura responder de la forma más precisa que puedas a las preguntas del veterinario, ya que esto le ayudará a circunscribir la condición algo mejor.

El examen físico consiste en encontrar el punto exacto de la lesión a través de los signos clínicos, es decir, palpando la zona lumbar en busca de contracturas y otras lesiones. Además, el animal reaccionará ante la presión en puntos de dolor.

También se incluye un examen neurológico para evaluar las funciones motoras del tercio posterior a través de los reflejos espinales y la sensibilidad somática.

A esto se añade un examen radiológico (con rayos X) que permite la observación del estado de las vértebras. Mediante esta radiografía se determina si existe espondilitis anquilosante, hernia, desgaste de los discos intervertebrales, infecciones, tumores u otras dolencias.

Si aun así los resultados no están claros, se pasará a un diagnóstico por imagen avanzada con resonancia magnética o tomografía axial computarizada (TAC). Estas técnicas dan resultados mucho más precisos y definitivos que otros de los abordajes citados.

Tratamiento

El tratamiento de la lumbalgia en perros se orienta a las causas que hayan originado el trastorno. Por otro lado, aliviar el dolor del animal será una prioridad, por lo que se recetarán antiinflamatorios y analgésicos independientemente de su estado. 

Aplicar calor suave en la zona dolorida es una buena forma de aliviar a tu can. Puedes usar bolsas de agua caliente (o de semillas) y mantas eléctricas.

Como tratamiento adyacente se recomiendan las sesiones de rehabilitación y fisioterapia, pues ayudan a reducir el dolor y mejoran la movilidad del can. En casos graves que cursen con parálisis se tendrá que recurrir a la cirugía para liberar la presión que la inflamación está ejerciendo sobre la médula espinal.

Si el perro ha cogido peso de más por la inactividad, te darán indicaciones para corregir su dieta, ya que el ejercicio no es una opción por el momento. Aun así, se comercializan soportes manuales y protectores lumbares que ayudarán a tu can a moverse con mayor facilidad a pesar de sus impedimentos.

Un perro enfermo en la clínica con un veterinario.

No esperes para ir al veterinario si tu animal siente dolor de cualquier tipo. Sea cual sea la causa, será de las primeras cosas que el veterinario tratará de solucionar, pues es el mayor indicador de la calidad de vida del can, y está en tu mano reconocer los signos que lo evidencian.

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  • Amieva Garza, D. (2016). Manual de rehabilitación y fisioterapia del miembro pelviano en perros (con pérdida de masa muscular).
  • Corneille, T. 7. Fármacos utilizados en el manejo del dolor en perros y gatos. Bases para el manejo del dolor en perros y gatos, 135.