Los selfies con macacos, ¿qué hay detrás?

29 diciembre, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por el veterinario Eugenio Fernández Suárez
Los selfies con macacos son unas de las razones por las que la mitad de su población haya ido desaparecido desde 1980

Pasear una tarde por la famosa plaza Yamaa el-Fna en Marrakech es una experiencia única, pero también puedes llevarte selfies con macacos en peligro de extinción. En esta plaza y otros lugares turísticos de Marruecos y Argelia estos animales son encadenados para que puedas hacerte una foto con ellos.

Se calcula de que desde 1980 los censos de esta especie de primate se han desplomado en un 50 %. Además de la deforestación y la venta ilegal de monos como mascotas en Europa, su uso como reclamos fotográficos es una de las causas de su desaparición.

La protección de esta especie ha arrancado a marchas forzadas, y es que su categorización como especie en peligro de extinción por parte de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) no llegó hasta 2008. Desde entonces ha aumentado su protección, pero se sigue viendo esta actividad en las zonas turísticas de Marruecos, e incluso de España.

Los turistas no aprueban los selfies con macacos

Dado que la actividad turística con estos animales es una de sus mayores amenazadas, sorprenden los resultados de un estudio de la Universidad Napier de Edimburgo, en Reino Unido: una encuesta a 513 turistas, que analiza la percepción que tienen de esta actividad, revela que el 88% de los encuestados dicen que no realizaron esta actividad ni pretendían hacerlo.

De los encuestados, cerca del 40% consideraron esta actividad como inaceptable. Hay que recordar que para que estos animales estén encadenados en una plaza hay que arrancarlos de su hábitat y separarlos de sus padres, con los que mantienen un vínculo enorme similar al de la especie humana.

Los más dados a realizar esta actividad son los turistas marroquíes, seguidos de turistas de otras partes del mundo. Dichos turistas extranjeros eran más dados a realizar esta actividad cuando su educación, poder adquisitivo y edad eran menores.

Fotos con macacos

¿Por qué sigue habiendo selfies con macacos?

Tras estos datos, sorprende pensar que usar macacos de Gibraltar como atracción turística siga siendo una actividad lucrativa. Hay que recordar que una cría de macaco puede llegar a posar 18 veces por hora, y llega a costar nueve euros, lo que hace que en solo cuatro días se puedan alcanzar los ingresos de una familia marroquí de clase baja.

Es por ello que, a pesar del aparente poco éxito de la actividad entre los turistas, esta resulta siendo rentable. Además, puede que muchos de los turistas que afirman no realizar esta actividad estén mintiendo debido a que les avergüence admitir este tipo de comportamientos.

Otro de los factores que influye es que estos macacos podrían estar siendo rentabilizados de otras maneras. Los investigadores creen que estos animales también podrían nutrir el tráfico ilegal de mascotas en Europa.

Por supuesto, esta actividad sí está siendo aprovechada por ciertos turistas. Dichas personas asumen que participan en esta actividad porque les gustan los animales, por lo que probablemente desconocen los efectos que produce esta actividad en los macacos.

Macacos: turismo

Los selfies con macacos maquillan su amenaza

Otro de los datos que observaron los investigadores es que parece que este tipo de actividades hacen que percibamos a las especies que participan de ellas como menos amenazadas. Y es que a pesar de la grave amenaza a la que se enfrentan las poblaciones salvajes de macaco de Berbería, solo uno de cada cuatro turistas conocía que esta especie está amenazada.

La presencia de estos animales como accesorios fotográficos o como mascotas puede llevar, por tanto, a suponer de forma errónea que estos animales no están en peligro de extinción, lo que refuerza el apoyo a este tipo de actividades.

Este tipo de estudios permiten ver, con cada vez mayor frecuencia, que este tipo de actividades dañan el turismo de ciertas zonas, ya que añaden carga negativa a ciertos destinos turísticos, a pesar de que un pequeño porcentaje de personas apoye esta actividad.