Los cuidados de un perro epiléptico

Perro en brazos de una mujer

Los cuidados de un perro epiléptico consisten en actitudes simples. Su objetivo es proporcionar una mejor calidad de vida al animal. Son la mejor opción para evitar que la salud de tu can se deteriore con el avance de la enfermedad.

Conociendo mejor la epilepsia

La epilepsia idiopática es un trastorno físico de carácter hereditario que afecta a las células neuronales del cerebro. Su único síntoma reconocible son las llamadas “crisis de incendios descoordinados”, comúnmente conocidas como convulsiones o crisis epilépticas.

No se trata de una enfermedad mental. Por ello, un perro epiléptico no posee ninguna dificultad de aprendizaje o deficiencia de carácter. Es capaz de convivir y desarrollarse saludablemente al igual que cualquier otro can.

Perro en el veterinario

La causa primaria del trastorno permanece desconocida. Pero como presenta una importante carga genética, algunas razas son más susceptibles. Es el caso del Pastor Alemán, Labrador, Golden Retriever, San Bernardo, Beagle, Setter Irlandés y Poodle (Caniche).

¿Qué son las crisis epilépticas?

Se descubrió que la causa de las crisis epilépticas es un exceso de actividad eléctrica en algunas neuronas. Estas células se ponen hiperactivas y suprasensibles. Así se provoca una excitación extrema que suele afectar a la función cerebral momentáneamente.

Eso explica por qué las personas y las mascotas sufren pérdida de la coordinación motora durante las crisis epilépticas. También pueden presentar movimientos involuntarios, alteraciones comportamentales y/o pérdida de conciencia.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia en perros?

La epilepsia se desarrolla silenciosamente en el organismo del animal. El diagnostico solo es viable a partir de la manifestación de la primera crisis. Los perros suelen sufrir el primer ataque epiléptico entre los 6 meses y los 5 años de vida.

En un principio, se deben descartar otras posibles causas. Las convulsiones pueden ser síntomas secundarios de condiciones más graves. Es el caso de tumores cerebrales, fallos hepáticos o cardiacos, moquillo, diabetes, traumatismos y/ o intoxicaciones.

Cuando un perro presenta una convulsión, es indispensable consultar inmediatamente un veterinario. El diagnóstico temprano es clave para optimizar los cuidados de un perro epiléptico.

¿Se puede tratar o prevenir la epilepsia?

La verdad es que no existe tratamiento ni prevención específica. Se desconocen las causas de la epilepsia. Pero sí se pueden aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del animal.

Es común administrar un fármaco anticonvulsivo para evitar que las crisis se intensifiquen. El veterinario es el único profesional capacitado para recomendar un tratamiento adecuado. Y lo hará según la evolución de la enfermedad en cada animal.

¿Cuáles son los cuidados de un perro epiléptico?

La epilepsia no es una enfermedad letal, pero las convulsiones pueden deteriorar la salud del can cuando son muy frecuentes. Los cuidados de un perro epiléptico son indicados justamente para disminuir los riesgos de las crisis y estabilizar el animal.

  1. Visitas periódicas al veterinario

Las vistas al veterinario son la mejor medida preventiva para todas las enfermedades. Un perro epiléptico debe ser revisado cada 6 meses para averiguar la evolución de la enfermedad. La frecuencia e intensidad de las crisis son determinantes para la salud del animal.

También es importante realizar los análisis de sangre 2 veces al año. Principalmente en los perros tratados con fenobarbital. Los altos niveles de este anticonvulsivo en la corriente sanguínea pueden provocar obesidad y daños hepáticos.

  1. Medicación adecuada

Sabemos que lo ideal es no exponer a nuestras mascotas a gran cantidad de fármacos. Pero un perro epiléptico necesita una medicación adecuada para conservar el equilibrio de su organismo.

Las crisis representan un enorme desgate para el animal, principalmente para los que sufren ataques habituales. El tratamiento farmacológico consigue disminuir la frecuencia y la intensidad de las convulsiones, protegiendo al perro.

  1. Disminuir el estrés

Se ha comprobado que la epilepsia tiene un fuerte apego emocional. Las personas y mascotas epilépticas que poseen un cotidiano o viven en ambientes estresantes son más propensas a sufrir crisis.

El temperamento del dueño es determinante para la conducta del perro. Por eso, para disminuir el estrés de una mascota, hay que cambiar primero el estilo de vida de su amo. Aunque la serenidad no pueda combatir la herencia genética, sí es capaz de disminuir la propensión a ataques.

  1. Medidas preventivas básicas

Vacunación y desparasitación al día son medidas preventivas básicas para conservar el bien estar del animal.

Proporcionar una buena alimentación e incentivar la práctica regular de ejercicios son actitudes fundamentales para fortalecer el sistema inmunológico. Además, ayudan a equilibrar el metabolismo, prevenir el sobrepeso y los riesgos asociados.

Perro saltando con un frisbee

  1. Saber reaccionar frente a una crisis epiléptica

Los cuidados de un perro epiléptico disminuyen, pero no anulan el riesgo de una crisis epiléptica. Por ello, es fundamental que el dueño esté preparado para auxiliar al can.

¿Cómo reaccionar frente a un ataque epiléptico de tu mascota?

  1. Mantener la calma y actuar racionalmente.
  2. Colocar el animal en una superficie plana y estable, impidiendo que se lastime al caerse o golpearse. Se puede poner el animal sobre colchonetas o almohadas para que esté más cómodo.
  3. Jamás intentar sacar la lengua o poner la mano dentro la boca del perro. El animal puede morder su propia lengua o lastimar a la otra persona inconscientemente.
  4. Si el veterinario ha recomendado un anticonvulsivo, proceder conforme a sus indicaciones.
  5. Dejar que el perro se recupere a su tiempo cuando termine el ataque. Proporcionar un ambiente tranquilo y dar espacio para que el perro respire y recupere la consciencia.