Los chimpancés, nuestros primos hermanos

Los primates, y en concreto los chimpancés, están altamente relacionados con los seres humanos. A pesar de ello, nuestra especie sigue viendo adecuado traficar con sus vidas.
Los chimpancés, nuestros primos hermanos
Elsa M. de Arribas

Escrito y verificado por la bióloga Elsa M. de Arribas.

Última actualización: 03 noviembre, 2020

A nivel evolutivo, los chimpancés son considerados primos hermanos del ser humano. Sin embargo, esta familiaridad con nuestra especie no ha frenado su captura y caza por parte de furtivos para su venta ilegal.

Este turbio negocio destina a los animales cazados a instalaciones con fines variados: desde mascotas de compañía hasta la producción de alimento, las vidas de estos chimpancés peligran desde el momento en el que son capturados. Por suerte, existen centros que luchan por la vida de estos animales. Hoy te enseñamos uno de ellos.

El centro de rescate de los chimpancés en República del Congo

El comercio ilegal de animales supone la captura y/o caza de seres vivos con un objetivo económico. Por desgracia, es uno de los negocios más antiguos en activo, pues se trata un modo fácil de obtener ingresos o alimentos en los países más empobrecidos.

Al menos, esto es lo que han observado los especialistas en la República del Congo con la caza ilegal de los simios. Normalmente, estos animales capturados —como los chimpancés— son llevados a zoos o como mascotas privadas, con el consiguiente beneficio económico para los cazadores.

La «parte positiva» de este negocio es que existen santuarios de animales que los recuperan y devuelven a la naturaleza. Uno de ellos es el Centro de Rehabilitación de Primates de Lwiro, en República del Congo.

Este centro se inauguró en el año 2003, debido al incesante número de casos de tráfico ilegal de primates. Se creó con el objetivo de reducir el furtivismo que había proliferado con la guerra congoleña.

En la actualidad, este centro cuida de 39 chimpancés incautados, así como otros 104 primates de diferentes especies. La mayoría de estos ejemplares comparten historias terroríficas.

Comercio ilegal de animales.

El caso de Aïcha, una pequeña chimpancé rescatada

Aïcha es una chimpancé de dos o tres años que ha sido recuperada recientemente. Fue separada de sus padres, quienes fueron asesinados para servir como alimento.

Además, pasó numerosas semanas en una pequeña jaula, en la que era trasladada de ciudad en ciudad. Por suerte, ha llegado desnutrida —pero sin heridas de gravedad— al centro y los veterinarios estiman que se recuperará sin problemas.

A pesar de que esta historia acabe con final feliz, aún es necesario trabajar para detener tareas tan serias como el tráfico de animales. Todo pequeño esfuerzo es bien recibido, ya que es un paso más cerca del objetivo final.

Los chimpancés, nuestros primos hermanos

Una de las defensoras más feroces y conocidas de los chimpancés es Jane Goodall. Esta primatóloga es una activista que lucha por la preservación de esta especie desde los años sesenta. A continuación, te contamos algunos datos relevantes sobre nuestros primos los chimpancés.

Subespecies

Aparte de ser primos hermanos de los humanos, estos animales comparten género con los bonobos. Tanto los chimpancés como los bonobos se encuentran dentro del género Pan.

En la actualidad, se han definido cuatro subespecies de chimpancés diferentes. Según su lugar de procedencia, se clasifican en los siguientes grupos:

  • Oeste de África con la subespecie Pan troglodytes verus.
  • Nigeria-Camerún recoge a la subespecie Pan troglodytes ellioti.
  • África Central. Aquí se localiza a P. troglodytes troglodytes.
  • Este de África. La subespecie presente es P. troglodytes schweinfurthii.

Hábitat y Distribución

La presencia de las cuatro subespecies de chimpancés se reparte en 21 países distintos. Debido a esto, viven en una amplia variedad de hábitats, entre los que se encuentran selvas, bosques de montaña, pantanosos o de mosaico y la sabana. Esto demuestra su gran capacidad de adaptación, ya que viven en zonas con grandes cambios.

Comportamiento

Gracias a estudios sobre su comportamiento —como los de Goodall—, los expertos han podido determinar que los chimpancés son animales muy sociales. Estos viven en comunidades que pueden variar en el número de individuos. 

Los grupos pueden ser alrededor de 15 individuos o superar los 120 individuos por comunidad. Asimismo, dentro de cada comunidad hay pequeños grupos temporales.

A pesar de la variabilidad numérica, la comunidad tiene una jerarquía muy establecida que cuenta con un macho dominante. En raras ocasiones, pueden haber coaliciones de distintos machos.

Como dato interesante, podemos recalcar que únicamente las hembras jóvenes pueden abandonar la comunidad para buscar otra. Los machos, por su parte, siempre permanecen en su grupo de nacimiento.

Se ha observado que los chimpancés establecen distintos tipos de relaciones en la comunidad:

  • Afiliativas: fomentan las interacciones entre individuos y la creación de vínculos afectivos.
  • Agonistas: pelean por los recursos a través de competencias —con amenazas, agresiones o demostraciones de fuerza—.

Comunicación

Asimismo, se ha observado que los chimpancés mantienen una comunicación entre los distintos individuos. Esto incluye el uso de un amplio repertorio de gestos, expresiones corporales, faciales y sonoras. Cada individuo tiene su propia vocalización que le diferencia del resto y, de momento, se han recogido más de 30 clases de vocalizaciones distintas.

Primos hermanos del ser humano

Según ha podido determinar el estudio del genoma humano y del chimpancé, ambas especies estamos muy relacionadas. En concreto, una fusión telomérica ha dado lugar a la diferenciación de ambas especies.

El genoma humano sufrió una translocación cromosómica y una fusión telomérica. Por lo demás, ambos genomas son iguales, exceptuando un 1,23 % de diferenciación. A nivel evolutivo, los genomas del chimpancé y el ser humano divergieron hace 5 -6 millones de años. Por otro lado, los orangutanes divergieron hace 12 millones de años y los gorilas hace 7.

Un chimpancé tumbado.

Como hemos podido ver, el porcentaje de genes que nos separa de los chimpancés es muy pequeño. Debemos asegurarnos de luchar contra su comercio ilegal —y del resto de animales—, pues tenemos mucho más en común con ellos de lo que en un principio podríamos creer.

Para ello, podemos concienciarnos de cómo ayudar o indagar en la actuación de los gobiernos y ONGs. De esta manera, lograremos erradicar uno de los negocios más antiguos y crueles de la historia de la Tierra.

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