Los chimpancés no son mascotas: conoce a Travis

Eugenio Fernández · 21 noviembre, 2018
Los chimpances no son mascotas, y por desgracia algunos aprenden esta lección de la peor forma posible. Conoce la trágica historia de Travis.

Aunque parezca increíble, hay gente que aún no es consciente de que los chimpancés no son mascotas. Estos grandes primates pueden llegar en su etapa adulta al peso de una persona, ¿puede ser seguro tener un chimpancé?

Conoce a Travis

La historia que os traemos hoy deja bastante claros los peligros de tener un animal de esta clase junto a nosotros. La trágica vida de Travis nos recuerda por qué los chimpancés no son mascotas.

Travis fue un chimpancé que nació un otoño de 1995, en Misuri. En concreto, este chimpancé nacería en el llamado “Santuario de Chimpancés de Misuri” o “Fundación de Primates de Misuri”. Ambos nombres parecen representar un centro de dudosa actividad en lugar de un santuario de primates, relacionado con el uso de primates en la industria del espectáculo.

La madre de Travis escapó del centro en 2001 y fue abatida, por lo que Travis quedó huérfano a la corta edad de tres años. El chimpancé fue “adoptado” por el matrimonio formado por Sandra y Jerome Herold y fue criado en su casa, en Connecticut.

Chimpancé caminando.

La vida de Travis en casa de los Herold

Travis se crió en un ambiente totalmente humanizado y como si fuera una mascota. Incluso estaba en la tienda para que los clientes se hicieran fotos con él, y solía estar dispuesto a jugar con los vecinos y visitantes.

Se dice que Travis abría las puertas de casa con llave, se vestía el solo o regaba las plantas, e incluso alimentaba a los caballos de la familia. Travis continuó esta vida de humanización tras la muerte de Jerome Herold y el hijo del matrimonio, por lo que únicamente vivía con Sandra.

Sandra bañaba a Travis y dormía con él, sin embargo, eso no significaba que un accidente no pudiera ocurrir. Los chimpancés no son mascotas, y como animales salvajes que son tienen una forma distinta de comunicarse a la nuestra, lo que puede llevar a malentendidos.

Uno de ellos ocurrió en 2003, cuando Travis escapó del coche de los Herold y se fugó durante unas horas, al parecer provocado porque una persona lanzó algo al coche en el que iba Travis. El animal llegó incluso a perseguir a los policías encargados de su captura, aunque no hubo heridos.

Este incidente llevó a prohibir en Connecticut la tenencia de primates de gran tamaño, ya que en Estados Unidos la ley es bastante laxa en cuanto al mascotismo de animales salvajes, y son los estados los que regulan su propia legislación.

La ley no afectó al caso de Travis, tanto porque era un animal previo a la introducción de la ley como porque el departamento de protección ambiental determinó que Travis no suponía un peligro para la seguridad pública. 

Chimpancés agresivos.

El incidente de 2009: ¿por qué los chimpancés no son mascotas?

La vida continuó para Sandra y Travis durante los próximos seis años, hasta el incidente que tuvo lugar en 2009. Travis había abandonado la casa con las llaves de Sandra, por lo que pidió ayuda a su amiga Charla.

Para intentar atraer a Travis de nuevo al interior de la casa, Charla cogió uno de sus juguetes favoritos. Un error que le costaría caro: Travis se lanzó a por ella, mientras Sandra intentó detenerlo golpeando al animal con una pala e incluso clavándole un cuchillo de gran tamaño.

La acción de Sandra solo llevó a Travis a atacar a Charla con mayor furia, por lo que Sandra Herold se encerró en su coche para llamar al 911. La grabación de la llamada, aún conservada a día de hoy, da muestra de los momentos de pánico que se vivieron hasta que la policía abatió a Travis.

Un incidente evitable con graves consecuencias

Se podría debatir si la policía hizo bien en abatir al animal o si debieron usar dardos tranquilizantes, pero lo cierto es que este incidente se podría haber evitado mucho antes: en el momento en el que se permitió que una persona tuviera un animal salvaje de 90 kilos en casa.

¿Era Travis una bestia irracional y salvaje? Por supuesto que no, posiblemente se trate de una combinación fatal entre criar a un animal salvaje como a un humano y desconocer el comportamiento y la comunicación de una especie como esta, de forma similar a lo que ocurre cuando los monos roban por nuestra culpa en zonas turísticas. Además, el animal había recibido ansiolíticos ese mismo día.

Charla sobrevivió al ataque, sin embargo sus manos y rostro quedaron totalmente desfigurados. El ataque de Travis la cegó, la dejó sin ojos, nariz, manos, labios y parte del cráneo, además de recibir daño cerebral.

La historia de Travis es una desgracia, y nos recuerda por qué los chimpancés no son mascotas: deben estar en la selva con los de su especie, o en zoos y centros de rescate donde se les trate con respeto.