¿Cómo lograr que tu gato no arañe toda la casa?

Yamila · 26 diciembre, 2017
Tu felino no araña el sofá porque le encante y se divierta, o porque quiera molestarte, sino que su obrar está basado en una cuestión meramente biológica y adaptativa

Para marcar territorio, porque está aburrido o porque desea afilarse las uñas, los felinos pueden utilizar cualquier superficie u objeto. Si bien no tienen malas intenciones ni lo hacen a propósito, lo cierto es que nuestros muebles pueden quedar en un estado deplorable debido a sus garras.

En este artículo te daremos algunos consejos para que tu gato no arañe toda la casa:

¿Se puede lograr que el gato no arañe toda la casa?

Todos los felinos tienen la necesidad de arañar y rascar diferentes superficies. En el caso de los salvajes lo harán contra un árbol, una piedra o una rama… Pero los gatos domésticos no siempre tienen esos elementos a disposición. ¡Por eso parece que se ensañan con tus muebles!

Como no podemos cambiar el instinto animal y ciertos comportamientos primitivos, es fundamental saber cuáles son los motivos que llevan a nuestra mascota a arañarlo todo: puede ser para mantener sus garras cuidadas, para liberarse de capas muertas de uña, para comunicarse con los demás, para liberar el estrés o para dejar sus ‘aromas’ y marcar el territorio que, según cree, le pertenece.

Entonces, esto no quiere decir que tu gato arañe el sofá porque le encante y se divierta o porque quiere molestarte. Debes comprender que su obrar está basado en una cuestión meramente biológica y adaptativa.

Tips para que tu gato no arañe toda la casa

Puedes reprenderle mil veces… Pero él arañará tus muebles en mil y una ocasiones. Por supuesto que no le permitirás que lo siga haciendo, pero debes utilizar ciertas ‘estrategias’ que lo alejarán de su sitio favorito para hacer destrozos:

1. Conoce los gustos de tu mascota

Aunque lo más frecuente es que un gato se rasque o arañe un sofá, hay otros que prefieren una cortina, un tapete o una mesa. Esto puede deberse, por ejemplo, a la textura o material con que estén confeccionados los objetos, o bien con el lugar que ocupan dentro de la casa.

Gato araña rascador

También es probable que ‘elija’ aquél mueble usado más tiempo por ti, y que deje sus feromonas para demostrar que eres muy importante en su vida. En ese caso quizás te convenga cubrirlo con una funda gruesa cuando tú no estás presente.

2. Compra un rascador

Otra de las formas de lograr que tu gato no arañe toda la casa es ofrecerle elementos o juguetes donde sí lo tenga permitido. En las tiendas de mascotas se consiguen los llamados ‘rascadores’, que también lo puedes fabricar tú mismo con hilo, cartón y algo de imaginación.

Hay que tener en cuenta que al principio, no le prestará mucha atención al rascador, ya que necesita familiarizarse con él: para que lo conozca y use, colócalo al lado del sofá u objeto que rasca habitualmente. No lo obligues a utilizarlo, deja que él solo se acerque y se acostumbre.

3. Envuelve con papel de aluminio

No queda muy bonito tener los muebles plateados como si fuesen presentes de navidad, eso es verdad, sin bien puede servirte para que tu gato no arañe toda la casa. A los felinos no les gusta el sonido que ese material provoca cuando está en contacto con sus garras.

4. Emplea remedios caseros

En las tiendas de mascotas venden unos aerosoles que supuestamente disuaden al gato para que no rasque ni arañe los muebles. Sin embargo, no está comprobada su eficacia, además de que no servirán de mucho si no le das a tu mascota otro objeto para afilarse las uñas.

Gato araña sofá

A algunas personas les ha funcionado el aceite de clavo de olor esparcido por los elementos marcados por los felinos, ya que el aroma que desprende evitará que se acerque.

Otra opción a tu alcance son los cítricos: puedes usar ralladura de limón o naranja, o arrojar unas gotas del zumo con un atomizador.

5. Compensa sus buenas acciones

Si sorprendes a tu gato rascando los muebles no servirá que le regañes o grites, ya que solo lo asustarás. Cuando eso sucede es mejor hablarle suavemente y orientarle para que vaya hacia el rascador. Si se acerca al juguete por sus propios medios, no olvides recompensarle con un mimo o una golosina.