La termorregulación en animales

La termorregulación en animales sirve para mantener la temperatura corporal dentro de un rango aceptable. ¡Te lo contamos!
La termorregulación en animales
Ana Díaz Maqueda

Escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda.

Última actualización: 14 agosto, 2022

Si obviamos el aumento de la temperatura global del planeta debido a la aceleración del cambio climático, la temperatura general de la Tierra se mantiene constante.

No obstante, existen grandes diferencias de temperatura a lo largo de toda la superficie terrestre. Por ejemplo, el punto más frío lo encontramos en la Antártida, mientras que el más caliente en los manantiales geotérmicos sumergidos en los océanos.

Además, en una única localización geográfica, la temperatura puede variar enormemente a lo largo del día. Por esta razón, podríamos llegar a preguntarnos cómo hacen los seres vivos para que estos cambios no les afecten. La respuesta la encontramos en la termorregulación en animales.

Este mecanismo consiste en el mantenimiento de una temperatura corporal constante, o que varía dentro de un rango óptimo , para permitir que se lleven a cabo todos los procesos fisiológicos normales de un organismo. Este concepto engloba una gran cantidad de fenómenos, tanto comportamentales como fisiológicos, naturales para cada especie animal. La finalidad de la termorregulación es la de mantener la homeostasis o, dicho de otro modo, mantener una condición interna constante.

¿Cómo mantienen la temperatura corporal mamíferos y aves?

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Los mamíferos son animales endotermos, al igual que todas las aves. Esto quiere decir que regulan su temperatura corporal de manera interna, independientemente del frío o calor que haga en el medio. Normalmente, el rango de temperatura interna es muy estrecho, en torno a los 37 ºC. Si se eleva o desciende mucho, los procesos fisiológicos se detienen y se podría producir incluso la muerte del animal.

Los animales endotermos pueden generar casi todo el calor que necesitan para sobrevivir. Si la temperatura ambiente baja, mantienen su temperatura interna constante. Esto lo consiguen gracias al calor metabólico que producen. Por ejemplo, a través de la degradación de los lípidos u otras moléculas.

Por otro lado, los mamíferos pueden mantener el calor gracias a ciertas conductas, como las siguientes:

  • Agruparse con otros individuos de su grupo social, como el bisonte americano durante los fríos meses de invierno.
  • Refugiarse en madrigueras. Muy típico en roedores, lagomorfos y mustélidos.
  • Hibernar, como los osos.
  • La migración, tanto en aves como mamíferos. Cuando la estación cambia, muchos animales se desplazan a lugares más templados donde pasar el invierno.

En cambio, cuando la temperatura ambiental sube, los animales endotermos deben encender otros mecanismos para evitar la hipertermia. Estos pueden ser los siguientes:

  • La sudoración. La expulsión de agua y otros metabolitos a través de la piel, ayuda a disminuir la temperatura corporal.
  • El jadeo. Muchos animales no sudan, o lo hacen por regiones muy pequeñas de su cuerpo, como los perros. Por ello, cuando tienen mucho calor, jadean o respiran rápido por la boca. Realmente, no están respirando. El jadeo permite una rápida salida de calor interno, por lo que la temperatura corporal disminuye.
  • Algunos animales, cuando hace mucho calor, entran en un estado de letargo, donde disminuyen sus funciones vitales para volver a activarlas cuando la temperatura baje.
  • La nocturnidad es una buena estrategia para aquellos animales endotermos que viven en los desiertos.

La termorregulación en reptiles y anfibios

Una rana ibérica.

En la termorregulación en reptiles y anfibios, conocidos como animales ectotermos o de sangre fría, la temperatura corporal varía junto a la del ambiente, ya que no producen suficiente calor metabólico.

A pesar de ello, estos animales sí pueden regular su temperatura corporal para que se mantenga dentro de un rango aceptable. ¿Cómo lo hacen? A través del comportamiento.

Los reptiles, como las serpientes, los lagartos o cocodrilos, aprovechan la luz del sol para calentarse. Normalmente, se tumban sobre alguna roca caliente. Cuando sienten que su temperatura corporal es muy alta, se refugian en la sombra. Los reptiles acuáticos, cuando anochece, se ocultan en el agua que, normalmente, está a una temperatura más elevada que la exterior. 

Para protegerse del frío, muchas especies también hibernan o disminuyen su actividad enormemente. Incluso, algunos anfibios, pueden congelarse y después, volver a la vida, cuando pasa el invierno.

La termorregulación en otros animales

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Si las estrategias comentadas hasta ahora ya nos parecen impresionantes, otros animales pueden seguir sorprendiéndonos. Es el caso de muchos insectos alados. Cuando hace frío, estos animales son capaces de subir exageradamente su temperatura corporal gracias a la activación de los músculos de vuelo.

Asimismo, peces como los atunes o los tiburones, pueden calentar su cuerpo gracias a los músculos natatorios, muy ricos en mioglobinas. Sin embargo, este calor generado se perdería por las branquias. Esto no ocurre debido a que su sistema circulatorio va “a contracorriente” y en lugar de dirigirse hacia los vasos más periféricos y las branquias, por donde se perdería el calor, se concentran en el cerebro, los ojos y el estómago.

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