La legalidad de la experimentación con animales

30 abril, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
En materia de experimentación con animales, el concepto que todavía se tiene es la utilización de los seres que son objeto de estudios para investigaciones, docencia y actividades comerciales; poco a poco, se va disponiendo de normativa al respecto

La legalidad de la experimentación con animales sigue rodeada de polémica. Para evitar derivaciones antiéticas, se han creado una serie de leyes que impulsan la búsqueda de métodos alternativos.

Una parte del análisis se centra en la búsqueda de respuestas a la relación entre el sufrimiento animal y el beneficio para los humanos. Las discusiones siguen estando vigentes y en ellas participan científicos, especialistas en ética, defensores de los animales y legisladores.

¿Ética y científicamente correcto?

Aún hay varios interrogantes: ¿es ética y científicamente correcto?, ¿es lícito?, ¿se puede impulsar el desarrollo médico y tecnológico a costa del sufrimiento animal?, ¿se puede aplicar cualquier protocolo experimental aunque ello ponga en riesgo la vida de los animales?

Las respuestas no son unánimes. Los argumentos a favor y en contra son diversos, pues de lo que se trata es de fomentar el avance científico. Aún se discute si para lograrlo es necesaria la experimentación con animales; también se aborda la cuestión de si ocasionar sufrimiento a los animales es la única opción.

La ética nuevamente entra en el juego. No es ético experimentar con humanos, pero muchas opiniones equiparan, en algún sentido, a los animales con los humanos. Este ha sido un argumento muy usado en el ámbito de la experimentación.

La mayoría, sin embargo, se opone al envenenamiento, ceguera o muerte de animales para analizar productos de consumo humano. Algunas pruebas han incluido la inhalación forzada de gases tóxicos o la ingesta de pesticidas. También hay pruebas que llevaron a frotar químicos corrosivos en la piel y ojos de conejos para probar cosméticos.

Experimentos en animales para cosméticos

Como parte de los argumentos contra la experimentación con animales destaca que muchas de esas pruebas no son amparadas por la ley. Con frecuencia, además, producen resultados poco fiables. Son procedimientos teóricos y metodológicos que suelen enfrentarse a aspectos éticos y cientí­ficos regularmente.

Tres campos experimentales

Las experimentaciones con animales se realizan básicamente en los campos educativos, industrial y de investigación. En el primero, la intención es conocer más sobre características anatómicas, procesos fisiológicos e incrementar habilidades quirúrgicas y clínicas.

En el ámbito industrial la intención es analizar los posibles daños a humanos de ciertos productos. Y para ello se prueban ese tipo de sustancias en animales y se comprueban los efectos.

La legalidad de la experimentación con animales

España cuenta con una de las legislaciones más estrictas en cuanto a la experimentación con animales. El Consejo de Ministros de España ha ido aprobando diversas medidas con las que se regulaban los experimentos en animales.

Desde 2013 esta práctica está restringida en la Unión Europea. En 2014 se comenzó a exigir el registro del nivel de dolor, estrés o angustia que cada procedimiento causa al animal. Los países deben comunicar a la UE cuántos animales utilizan, qué daño se les produce y el objeto de la investigación.

Un informe del Ministerio de Agricultura español en 2018 recogió el uso de más de 800 000 animales con fines científicos y de docencia. Se trata de la cifra más baja desde 2009. Los ratones fueron los más utilizados, seguidos por los peces, aves de corral, ratas, conejos, cerdos, perros, gatos y macacos.

Experimentos con aves

Tímidos avances

A estos avances se suma la creación de centros de investigación y desarrollo de métodos alternativos en distintas partes del mundo. Aunque tímidamente, se ha ido creando conciencia sobre la necesidad de sustituir la experimentación con animales.

Las pruebas a partir de órganos humanos, simulaciones informáticas y bases de datos, ofrecen tanta o más fiabilidad que el uso de animales. En la actualidad, algunos laboratorios metabolizan fármacos en cultivos del hí­gado humano. Sin duda, un paso importante.

Un camino por recorrer

La investigación de enfermedades gastrointestinales, cardiovasculares, nerviosas, respiratorias y el cáncer sigue basándose en la experimentación con animales. Ocurre en el 76 % de los casos. La Confederación de Sociedades Científicas de España defiende esas investigaciones como esenciales para el tratamiento de distintas patologías.

La situación en la industria alimenticia es diferente. Solo en 2017 se utilizaron en España 30 millones de cerdos. Los pollos de engorde son otro ejemplo de este tipo de prácticas.

La eliminación de la experimentación con animales está lejos de ser una realidad. Por lo pronto, se mantienen en vigencia las llamadas 3R. El reemplazo en el uso de animales por células cultivadas o simulaciones informáticas es una de las medidas.

Hoy existe más claridad en torno al tema. La legalidad de la experimentación con animales exige la apertura de información sobre estos procedimientos. Se ha logrado en el ámbito público, pero en el privado sigue siendo difícil.

El detonante de todos estos avances ha sido el rechazo al maltrato animal y el trabajo de grupos dedicados a su protección. Se trata, entre otras cosas, de reducir el número de ejemplares a los estrictamente necesarios y refinar métodos para aumentar el bienestar animal. Aún queda camino por recorrer.

  • Real Decreto 53/2013, de 1 de febrero, por el que se establecen las normas básicas aplicables para la protección de los animales. Extraído de: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-1337
  • Aranda, A., Pastor, L. M. Ética de la experimentación con animales. Extraído de: https://www.bioeticacs.org/iceb/seleccion_temas/experimentacionAnimales/invest_animales.pdf