La causa de agresividad no está en el perro

Dicen que hay mascotas malas o peligrosas… Sin embargo, la “culpa” no es la genética ni la personalidad del animal, sino en muchos casos de los dueños y su crianza. En este artículo te contamos por qué la causa de la agresividad no está en el perro.

La agresividad y los perros

Ver a un can mostrando los dientes y ladrando muy nervioso es una de las consecuencias de ser agresivo. Este comportamiento puede conllevar muchos problemas, no sólo para el animal, sino también para quienes lo rodean.

Se suele decir que tal o cual raza es “agresiva”, sin embargo, eso es discutible. No porque un animal pertenezca a una raza en particular quiere decir que atacará o morderá. La agresión en los perros es una conducta dirigida a otro ser con motivo de defensa o de ataque. También puede estar provocada como muestra de dominación o por miedo.

¿Por qué se desarrolla la agresividad en el perro?

Son muchos los factores que pueden influir para que un can sea agresivo. Varios de estos tienen origen en el animal, pero otros se deben a la relación con los seres humanos. Las principales causas de agresividad en el perro son:

1. Problemas de salud

Si el animal siente dolores y no está sano puede desarrollar conductas agresivas. Es más habitual si tiene problemas en la piel o una rotura en un hueso, si está lastimado o debilitado. Al no poder reconocer que esos síntomas provienen de su condición física, consideran que aquellos que les rodean le están haciendo daño. Este comportamiento es normal en perros callejeros que han sufrido abusos.

Si tu mascota comienza a ser más agresivo sin motivo aparente, te recomendamos que lo lleves al veterinario para que este evalúe si sufre alguna enfermedad o patología.

2. Falta de socialización

Es fundamental que un cachorro entre las 3 y las 12 semanas de vida tenga contacto con otros animales para comenzar el proceso de socialización. Esta etapa implica no sólo conocer perros, sino también personas ajenas a su entorno familiar.

Un canino social es más sano, más equilibrado y menos agresivo. En cambio, si nunca ha paseado en el parque, si no ha conocido más perros o si sólo está cerca de las mismas personas, es más habitual que el miedo, el estrés y los nervios lo vuelvan agresivo. Por ello es primordial socializarlo desde etapas tempranas.

3. Mala educación

Si al perro no se le enseña de forma adecuada y no se le ponen límites, probablemente sea agresivo con cualquier ser que quiera “hacerle frente”, ya sea el dueño a través de una orden u otro animal cuando juegan o conviven. La mala educación también puede estar compuesta por un exceso de mimos, tratarlo como a una persona y no enseñarlo como corresponde.

Por otra parte, los castigos excesivos, los gritos desmesurados y los golpes pueden exacerbar la agresividad del perro. Tenerlo siempre atado, no dar comida, retarlo por cualquier cosa… Todos son hábitos que modifican la personalidad del animal.

4. Maternidad

Es probable que las hembras pasen por una etapa de agresividad durante el parto y los primeros días de sus crías. No permitirá que nadie (que le genere desconfianza) toque o se acerque a sus bebés. Esta conducta es instintiva y en todo momento busca proteger a los cachorros.

5. Territorialidad

Algunos perros pueden ser agresivos cuando ven que su liderazgo o su control del territorio se pone en peligro. Si un intruso invade su espacio o toma un objeto que es suyo, responderá con gruñidos y ladridos. Es importante evitar esto si queremos llevar otra mascota a casa o si estamos esperando un bebé.

En relación a esto, también podemos nombrar la posesividad que algunos perros desarrollan ya sea de un objeto, una persona u otro animal. Si tiene un juguete y queremos quitárselo, lo defenderá con garras y dientes. Si nos queremos acercar a sus hijos o a sus perros “en custodia” (en el caso de machos alfa), también puede actuar de esa manera.

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