Hachiko reencuentra a su dueño simbólicamente a través de una nueva estatua

Antonia Tapia · 18 marzo, 2015

Para conmemorar los 80 años de la muerte del famoso perro japonés, Hackiho, la Universidad de Tokio ha levantado en su campus, una estatua de bronce que honra su lealtad y fidelidad. En la obra de arte puede observarse a Hackiho junto a su dueño, Ueno. A continuación refrescamos y compartimos algunos datos de esta maravillosa historia en donde el amor es uno de los grandes protagonistas.

Una gran historia de fidelidad

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En 1924, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio, adoptó a Hachiko como mascota. Todos los días, este perro de raza Akita, acompañaba a su dueño hasta la estación de trenes de Shibuya. Sin embargo, un día de mayo de 1925, todo cambió, ya que Ueno nunca regresó.

Ueno sufrió una hemorragia cerebral y murió. Por eso nunca regresó a la estación de tren de Shibuya, donde Hachiko siempre lo esperaba. Pero la historia no acaba allí. Desde ese día,  y por los próximos nueve años, el perro mantuvo vigilia en la estación, esperando a que en algún momento su dueño regresara. Finalmente, el sueño de Hachiko no pudo cumplirse.  En abril de 1935 murió de cáncer.  

Sin embargo,  no todo es tan triste. Ahora, gracias a la iniciativa de la Universidad de Tokio, perro y dueño, pueden reunirse para siempre a través, como mencionamos, de una estatua que rememora esta fabulosa historia.

Si duda, por la devoción a su dueño, Hachiko se convirtió en una figura legendaria de Japón y su historia a traspasado fronteras, convirtiéndose en un verdadero testimonio de cómo los perros  pueden llegar a ser inmensamente fieles con sus dueños.

Datos curiosos

perro ventana

La historia de Hachiko a inspirado a cientos de personas que son amantes de los animales. A continuación compartimos algunos datos curiosos sobre esta historia que ha calado hondo en la cultura popular, no sólo de Japón sino del mundo. Vamos a conocerlos.

¿Sabías que mientras Hachiko es sin duda el más famoso de la historia, su dueño, Hidesaburo Ueno, también contribuyó en gran medida a la sociedad japonesa? Pues así es,  fue profesor en la Universidad de Tokio por más de 20 años y es considerado un célebre erudito en el campo de la ingeniería agrícola. 

En Japón existen varios monumentos que hacen referencia a este increíble perro. Una estatua de Hachiko se encuentra frente a la estación Ōdate. Además, en 2004, una nueva estatua se erigió frente al Museo del perro de Akita.

Todos los años el 8 de abril, cientos de amantes de los perros se reúnen en la estación de ferrocarril de Shibuya,  para honrar la lealtad de Hachiko.

En 1987  se filmó la primera película que hace referencia a esta conmovedora historia. El film japonés, denominado “El cuento de Hachiko”  fue un éxito de audiencia.  La misma suerte corrió en Estados Unidos, la cinta “Siempre a tu lado, Hachiko”, protagonizada en 2009, por Richard Gere.

Hachiko es también el título de un libro para niños  y niñas publicado en 2004. “Hachiko: La verdadera historia de un perro fiel”, fue escrito por Pamela S. Turner e ilustrado por Yan Nascimbene. Otro libro para niños, que también hace referencia al famoso animal, es la novela “Hachiko Waits”, escrita por Leslea Newmanand.

En 1994, un organismo cultura de Japón fue capaz de recuperar un registro de los ladridos de Hachiko que habían sido grabados en un viejo disco.

En “Bark Jurásico”, el episodio 7 de la temporada 4 de la serie animada Futurama, se realiza un extensivo homenaje a Hachiko.

En la serie “Scooby-Doo y la espada del samurai,” también existe una referencia a Hachiko. De hecho, Vilma le explica la leyenda a Scooby mientras él se toma una foto con la estatua del popular perro.

La historia de lealtad de Hachiko, con algunas distancias, podría relacionarse con la fidelidad que también tuvo Argos, el perro compañero de Odiseo. 

Algunas teorías recientes desmoronan la idea de lealtad que Hachiko tuvo con su dueño. Una hipótesis, que causó polémica entre sus simpatizantes, afirma que el famoso perro regresaba a la estación de trenes porque allí, Ueno, le solía convidar un poco de yakitori,  un platillo típico japonés que se hace a base de pollo. ¿Y tu que piensas? ¿Hachiko siguió concurriendo por fidelidad o porque esperaba encontrarse un sabroso bocado?