Gorrión común o pardal

Aunque su número ha disminuido de manera notable, el gorrión común sigue siendo parte del paisaje urbano de buena parte del mundo. Te contamos detalles sobre este simpático y vivaz animalito que, cuando opta por no volar, se desplaza dando brincos por el suelo y otras superficies.

El gorrión, verdadero ciudadano del mundo

También llamado pardal, el Passer domesticus es un ave paseriforme de la familia Passeridae, originaria de Eurasia y el norte de África. Luego, el hombre lo introdujo en los distintos continentes, excepto la Antártida. En la actualidad se lo encuentra en las zonas templadas y urbanas del planeta.

Pequeño pero robusto, el gorrión tiene una expectativa de vida de 7 años, que puede extenderse a 13 si se encuentra en cautiverio. Entre sus principales características físicas podemos destacar:

  • Peso: 30 gramos.
  • Longitud: entre 14 y 16 centímetros. 
  • Patas cortas, de color rosado.
  • Pico fuerte, grueso y cónico.

Diferencias entre el macho y la hembra de pardal

En el macho, el plumaje es gris en las partes inferiores y un poco más oscuro en el píleo. Además, presenta un mancha negra en parte del pecho y de la garganta. Y tanto el obispillo, como el crissum y la cola, son pardos. Las alas, por su parte, son de color chocolate con una banda blanca y algunas plumas negras.

También chocolate son las dos bandas curvadas que van desde arriba de cada ojo hasta el cuello. Y, entre el pico y los ojos, posee una banda negra como si fuera un antifaz.

Las hembras, que son de menor tamaño,  presentan un gris uniforme en las partes inferiores y el pecho. Y tienen un tono pardo en las alas, la cola y el píleo. Además, cuentan con una banda superciliar más clara.

Aunque forman parte del paisaje de muchas ciudades del mundo, los simpáticos gorriones han disminuido su número en los últimos años.

Un ave acostumbrada a convivir con los humanos

Curioso e inteligente son buenos adjetivos para describir al gorrión. De hábitos sedentarios y gregarios, es habitual encontrarlo en calles, parques y jardines, donde parece no temer a la presencia humana. También se la ve en huertas y granjas.

Dos gorriones posados en una piedra

Es común observarlo en estos ámbitos desplazándose con rapidez por medio de pequeños saltos. Y es que suele buscar su comida en el suelo, aprovechando los desperdicios que generamos los humanos. De todas formas, su alimentación es a base de semillas y también de algunos insectos que caza, sobre todo para proporcionar a sus crías.

Asimismo, se lo puede contemplar acicalándose. E incluso tomando unos característicos baños de polvo para desprenderse de los parásitos.

Algunos datos sobre la reproducción del pardal

En cada temporada de reproducción, el pardal forma una pareja monógama. En primavera hace su nido con plumas, hojas secas y hasta con restos de papel tanto en grietas de edificios, como debajo de las tejas o en troncos.

La hembra suele poner entre cuatro y cinco huevos por puesta -pueden hacer hasta cuatro cada primavera-, que son incubados durante unos diez días por los dos miembros de la pareja.

Tanto papá como mamá gorrión se encargan también de alimentar a los polluelos que, al cabo de dos semanas, ya están emplumados.

El gorrión está desapareciendo de las ciudades

Sin embargo, la postal cotidiana del gorrión en las ciudades y junto a los humanos ya no es tan habitual ni masiva. Se estima que el 63 por ciento de estos animales desapareció de Europa entre 1980 y 2013.

Las causas de este decrecimiento en la población de estas aves están en debate. Entre ellas se mencionan:

  • Cambio climático
  • Plaguicidas
  • Electromagnetismo
  • Emisiones de dióxido de carbono
  • Falta de espacios para cobijarse y construir sus nidos
  • Competencia con nuevas especies invasoras
  • Aumento de depredadores (sobre todo de gatos en situación de calle)

Consideremos también que estas simpáticas criaturas aladas suelen ser un gran bioindicador de la salud de las ciudades. Entonces, cuanto menos de estas aves se observen, es seguro que es mayor el grado de contaminación que existe en ese lugar. Así que por el bien del planeta y de la humanidad, hagamos lo necesario para que vuelvan estos simpáticos y cosmopolitas pajarillos pardos a poblar nuestros grandes urbes.

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