Gatos y embarazos: ¿realmente son incompatibles?

Antonia Tapia · 8 enero, 2015

¿Tener un gato en casa durante el embarazo es compatible? Claro que sí. Sin embargo, es una realidad que cuando una mujer está embarazada existe un grado de riesgo de transmisión de enfermedades mucho más elevado.

Algunos padecimientos pueden ser menores o incluso insignificantes, mientras que otros pueden ser potencialmente devastadores. Lo cierto es que un feto en desarrollo es más susceptible a algunas enfermedades. Una de ellas es la toxoplamosis, enfermedad que se trasmite por estar en contacto con las heces de los gatos.

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La toxoplasmosis es una enfermedad que recibe una gran cantidad de atención de las mujeres embarazadas. Esta enfermedad es causada por el parásito protozoario Toxoplasma gondii. La infección de una mujer embarazada con Toxoplasma puede causar defectos de nacimiento o incluso aborto involuntario.

Las mujeres embarazadas que fueron expuestas a Toxoplamsa antes de quedar embarazadas, ya tienen anticuerpos contra el parásito, por lo tanto no están en riesgo.

Los gatos son la única especie animal que pueden propagar el Toxoplasma en sus heces. Solo un porcentaje muy pequeño de gatos pierden en algún momento de su vida este tipo de parásito, pero la proporción puede ser mayor entre aquellos gatos que son alimentados con carne cruda o que suelen ir de caza.

El Toxoplasma en las heces de gato demora 24 horas para que se convierta en infeccioso. Una persona no puede infectarse con Toxoplasma de heces frescas. Este punto es clave para reducir en gran medida el riesgo de transmisión de un gato si su caja de arena se limpia a diario.

Cualquier infección que potencialmente pueden tener efectos devastadores en el feto necesita ser tomada en serio.

A muchas  mujeres  embarazadas en algunas ocasiones se las aconseja dejar a su gato. Sin embargo, no tienen que renunciar a sus adorados felinos. Existen medidas básicas que se pueden poner en práctica para reducir considerablemente el riesgo de transmisión de Toxoplasma de gatos en mujeres embarazadas.

Medidas para reducir riesgos de toxoplasmosis

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Las mujeres embarazadas no deben tener contacto con las cajas de arena o cualquier desecho del gato. Si es posible, otra persona debe hacer la limpieza de la caja de arena.

Si una mujer embarazada tiene que limpiar la caja de arena, debe hacerlo todos los días, para que el Toxoplasma no tenga tiempo suficiente para convertirse en infeccioso.

Las cajas de arena se deben lavar y limpiar  con agua hirviendo regularmente. Mantén la piel de tu gato libre de contaminación fecal. Esto es especialmente importante en los gatos de pelo largo, ya que podrían obtener las heces en la piel alrededor de su extremo trasero, o viejos gatos enfermos u obesos que tienen dificultades para limpiarse correctamente.

Mantén a tu gato dentro de tu casa. Los gatos al aire libre son más propensos a estar expuestos a transmitir la infección por Toxoplasma.

No alimentes a tu gato con carne cruda.

Si tienes que cambiar la arena de tu gato, usa guantes para hacer el trabajo y después lávate las manos con jabón. También luego de manipular frutas y verduras crudas y después de estar e en contacto con la tierra como puede ser cuando realizas algún tipo de trabajo en el jardín.

Cocina toda la carne a temperaturas recomendadas y limpia cuidadosamente antes y después las superficies de cocina.

Realízale a tu gato una prueba con su veterinario para determinar si está infectado con toxoplasmosis. Si la prueba es positiva para toxoplasmosis, puedes llevarlo a otro lugar, unas seis semanas hasta que la infección ya no sea contagiosa.

Afortunadamente, en la actualidad  las probabilidades de contraer la toxoplasmosis durante el embarazo son bajas. Si ya has tenido toxoplasmosis debes de saber que no se puede padecer de nuevo. Sin embargo, para disipar sus temores, realízate un análisis de sangre para determinar si eres inmune a la enfermedad. Por lo general, si has tenido gatos desde pequeña o hace ya un tiempo, es posible que ya hayas tenido toxoplasmosis y no te hubieras dado cuenta.

Si los resultados de tus análisis determinan que eres inmune, no tienes nada de qué preocuparte: toma las precauciones que mencionamos anteriormente y prepárate para recibir al nuevo integrante de la familia ya que tu bebé no estará en riesgo.