Gatos negros y mala suerte

Yamila 27 octubre, 2017

¿Te gustaría saber por qué se asocian los gatos negros con la mala suerte? ¿Dónde y cuándo comenzó esa superstición que llevó casi a la desaparición de los felinos de color oscuro? No dudes en leer el siguiente artículo.

Los gatos negros en la antigüedad

Para comenzar esta historia, tenemos que viajar varios siglos en el tiempo, más precisamente a la época del Antiguo Egipto. Considerados como excelentes mascotas de compañía, fueron cada vez más queridos debido a que se encargaban de eliminar las plagas de ratas que azotaban las ciudades.

El gato negro requiere numerosas atenciones, mimos y cuidados

Tal era la admiración por los gatos de color negro en esas tierras, que se veneraba a una Diosa llamada Bastet que tenía forma de felino. Si alguien mataba a un minino, era condenado a la pena de muerte.

Los Faraones eran enterrados muchas veces con sus gatos. Incluso tenían un lugar muy importante en los cementerios reales, como sucede en el Valle de los Reyes de Luxor. Probablemente se vea en más de un jeroglífico la figura de un gatuno cerca de los monarcas.

Los griegos quisieron replicar muchas de las costumbres egipcias. Por ello se llevaron varios gatos negros a su país. De esta manera es cómo arribaron a Europa y, por supuesto, se expandieron por todo el continente. A partir de ese momento es cuando la historia comenzaría a cambiar.

¿Por qué los gatos de color negro son considerados ‘de mala suerte’?

Seguimos con el viaje en el tiempo, pero en este caso a la Edad Media. Ahí es cuando la Iglesia Católica era una entidad muy poderosa, y tomaba decisiones con grandes repercusiones para la sociedad. A fines del siglo XII, en Francia, comenzó un proceso conocido como “Inquisición”, bajo el cual los diversos tribunales se encargaban de identificar la brujería y la herejía.

Muchas mujeres solitarias y misteriosas eran perseguidas al ser consideradas brujas. Su destino era la hoguera. Del mismo modo, se empezó a perseguir a los gatos oscuros con la sospecha que eran usados por estas mujeres para cometer sus brujerías y hacer hechizos malignos.

En realidad, lo que sucedía era que los felinos eran muy reservados, tímidos y se escondían de la gente, a diferencia de los perros, que buscaban hogar y comida en las viviendas. Se decía por entonces que los gatunos eran en realidad brujas camufladas que tomaban la forma de un animal. De esta manera, no podían ser atrapadas en la noche y así realizar sus embrujos sin problemas.

Los felinos negros y la Peste

El primer documento donde se relaciona a los gatos negros con la brujería y la herejía se escribió en el siglo XIII. En ese papel, el Papa Gregorio IX indicó que estaban asociados al diablo. Por ello, la sociedad comenzó a temerles y, por supuesto, a intentar exterminarlos de la misma manera que hacían con las brujas: a través de la tortura y el fuego.

Como la población gatuna había descendido notablemente, la proliferación de ratas no tardó en aparecer, y con ella, la enfermedad y la muerte. La Peste Negra o Bubónica aniquiló a más de 25 millones de personas en Europa durante 3 años.

En ese momento no se sabía que la causa de transmisión era un parásito presente en las ratas. Como los gatos son cazadores natos de roedores, se los relacionó con la epidemia. Así, la matanza de estos animales casi los hace desaparecer en el año 1400. Lo que la gente no sabía, era que cuanto menos gatos, más ratas y más Peste.

El gato negro ha sido tratado injustamente por las numerosas supersticiones que giran en torno a él

Más supersticiones sobre estos gatos

Una de las leyendas más difundidas sobre la supuesta mala suerte de los gatos negros surgió en el condado inglés de Lincolnshire. Corría el año 1560 cuando un hombre y su hijo caminaban por la calle durante la noche y se encontraron con un felino de pelo oscuro.

Cuando el animal se escondió en un rincón, el hombre le arrojó piedras para matarlo. Herido e indefenso, corrió hacia la casa de una mujer que vivía sola y que se sospechaba era una bruja. Al siguiente día vieron a la anciana con heridas y magulladuras, y “llegaron a la conclusión” de que se trataba del felino, que había tomado esa forma la noche anterior.

En la actualidad, en España, se cree que si pasa un gato negro por al lado, es señal de que ocurrirá algo malo. También se los relaciona con las celebraciones de Halloween.

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