Gato bambino: calvo y con patas cortas

Alba Muñiz · 9 marzo, 2018
Al carecer de pelo es especialmente importante cuidar su higiene para prevenirle de enfermedades; se trata de un felino con un carácter enérgico, juguetón y cariñoso

¿Qué resulta del cruce de un minino calvo con otro de patas cortas? La respuesta es el gato bambino, un animal sin pelo y con sus extremidades menos largas que la mayoría de sus congéneres. Y este felino es tan adorable y cariñoso que, como su nombre lo indica, recuerda a un bebé o a un niño pequeño.

Un animal pensado lampiño y con patas cortas

Cuando los criadores estadounidenses Pat y Stephanie Osborne cruzaron en 2005 un ejemplar de raza Munchkin -de patas cortas- con un gato sin pelo Sphynx, seguro no pensaron en el animal sino en sí mismos.

Y esta aseveración vale para todos aquellos humanos que aprovechan mutaciones genéticas que se dan rara vez de forma natural para generar nuevas razas de gatos, perros o de cualquier otra especie.

Porque, si no, cuesta entender la manía de crear, en estos casos, mininos sin pelo, con los problemas de piel que suelen padecer y con el frío extra que padecen. Y encima con patas cortas, aunque las traseras suelen ser un poco más largas que las delanteras.

Más allá de esto, el gato bambino ya es una realidad aceptada por las asociaciones felinas, al menos como raza experimental. Y bienvenido sea en todos los hogares que quieren tenerlo como una mascota querida y cuidada.

Gato bambino: cuidados

El gato bambino es un pequeño minino sin pelo y con patas cortas que seguramente se ganará el corazón de toda la familia por su carácter divertido y afectuoso.

Características del gato bambino

Clasificado por lo general como gato enano, el bambino comparte sus patas cortas también con otras razas como Dwelf, Minskin y Lambkin.  Destaca también por su aspecto calvo aunque tiene una imperceptible capa de pelo que al tacto es suave como la gamuza. Y su piel, por lo general, es rosada y con arruguitas.

Pero además presenta las siguientes características:

  • Tamaño pequeño a mediano, con un peso que oscila entre los 2 y los 4 kilogramos -los machos- y entre los 2 y los 3, las hembras.
  • Cuerpo musculoso de apariencia robusta, con el pecho ancho y el abdomen redondeado.
  • Cabeza más larga que ancha, en forma de cuña.
  • Ojos grandes, redondos y expresivos.
  • Cejas y bigotes muy cortos o ausentes.
  • Orejas grandes y erguidas, como en estado de alerta, con puntas moderadamente puntiagudas.
  • Cuello grueso y fuerte.
  • Cola delgada, larga y flexible, con una punta puntiaguda que puede presentar un mechón de pelo.

Un minino enérgico, juguetón y mimoso

Sin dudas, el bambino requiere de una familia humana que lo quiera y pueda prestarle mucha atención. Como todo gato de interior, hay que pensar en juegos y juguetes para que se mantenga entretenido.

Sociable, divertido y afectuoso, se lleva bien con niños, ancianos y otras mascotas del hogar. Y como suele suceder con muchos seres de escasa estatura, cuenta con una gran personalidad.

Gato bambino: comportamiento

Por suerte, todo parece indicar que sus patas cortas no lo limitan para andar corriendo o saltando por toda la casa. Aunque también adora que lo alcen, lo abracen y dormir una siesta en el regazo de sus humanos.

Cuidados especiales para gatos sin pelo

Como todo minino calvo, el bambino requiere que se lo bañe regularmente para que su piel se mantenga limpia, flexible y con la suavidad que lo caracteriza. Es que las razas con escaso o nulo pelaje suelen desprender mucho sebo de su piel.

Si la higiene no es habitual, además de volverse pegajoso al tacto, el animal puede presentar problemas dermatológicos. Por tal motivo, si no se lo acostumbró al baño desde pequeño, se puede recurrir a toallas húmedas, de acuerdo a la indicación del veterinario.

Pero además, hay que poner especial cuidado en la limpieza de sus ojos y de sus orejas. Y, por supuesto, no hay que exponerlo al sol ni al frío y alimentarlo con una dieta adecuada a sus características. Por algo la naturaleza insiste en poner pelo donde el humano lo quiere quitar.

Se lo considera un animal sano, con una expectativa de vida de entre 12 y 14 años. Y, de momento, sus patas cortas no parecen provocarle problemas de columna. De todos modos, al ser una raza reciente, aún no se pudo establecer fehacientemente si existe la posibilidad de que desarrolle enfermedades propias de la raza.