El galgo español: una raza resiliente con historia

Laura Huelin · 9 diciembre, 2017

El galgo español, conocido también simplemente como ‘galgo’, es una de las razas propias más antiguas de la Península Ibérica. Sin embargo, también ha sido desconocida hasta hace poco, aunque el maltrato y abandono de galgos hacen que sea una de las razas más adoptadas. Si quieres conocer a fondo a esta especie sigue leyendo:

Historia del galgo español

El galgo español es una raza muy antigua y se cree que, como los podencos, es descendiente de los perros del Antiguo Egipto. Hay registros de la existencia de galgos en España desde el siglo II a.C; de hecho, hay un tratado romano sobre caza que describe a unos perros idénticos en físico y en comportamiento a los galgos.

Siempre se han utilizado para la caza de liebres y conejos, y durante la Reconquista vive una época de esplendor. Muchos terrenos de cultivo dejan de trabajarse y pasan a convertirse en terrenos de caza, y así encuentra el galgo su territorio perfecto para cazar: grandes extensiones llanas en las que los conejos y las liebres viven y corren.

Acariciando a un galgo

Actualmente, el galgo español sigue siendo escogido para este trabajo. Muchos de ellos son abandonados cuando termina la temporada de caza, lo que le convierte en una de las razas más comunes en las protectoras de animales y en los refugios. A su vez, se encuentran entre los ejemplares con más adopciones, y es que los galgos son perros cazadores, pero también son buenos canes caseros.

Características físicas

Toda la anatomía del galgo español está diseñada para ser un gran velocista, pues su cuerpo es ligero y potente, y alto pero delgado. Así, los galgos miden entre 50 y 70 centímetros hasta la cruz, pero pesan alrededor de 15 o 18 kilos nada más: cualquier otra raza de perro de esa altura pesaría, por lo menos, tres veces más de masa.

Esto último se debe a que el galgo tiene unas patas largas y estilizadas. Por otra parte, el pecho es muy profundo, mientras que el vientre y la cintura son especialmente estrechos y delgados. Además, tiene el lomo ligeramente arqueado, y la cola es larga y delgada, más ancha en la base que en la punta.

La cabeza también es fina y alargada, y las orejas son pequeñas y triangulares, que las lleva caídas o echadas hacia atrás. Si atendemos a su mirada, tiene los ojos pequeños, vivos, alertas y situados a los lados de la cabeza.

En cuanto a su pelaje, el galgo español presenta un pelo corto, duro y tupido que aparece en muchos colores, pero se suelen preferir los atigrados o barcinos oscuros; puede ser también de color tostado, canela, marrón, amarillo, negro o blanco. Asimismo, hay una variedad de galgo con cabello largo que presenta barba, bigotes y sobrecejas, pero está menos extendida que la de pelo corto.

Comportamiento del galgo español

Los galgos son animales que, a pesar de lo que su trabajo pudiera indicarnos, son tranquilos y afectuosos; un galgo español con tres paseos de calidad al día no necesita desgastar más energía ni hacer más ejercicio. De hecho, los dueños de galgos adoptados se sorprenden de que son animales perezosos que se pasan casi todo el día durmiendo.

Los juegos de perseguir objetos que se mueven puede activar el instinto de caza de los galgos, por lo que jugar con ellos a tirarles la pelota o palos puede ser perjudicial. Son perros sensibles que podrían estresarse en exceso al practicar estos juegos.

En lo que respecta a su carácter, los galgos son perros tímidos, pero que desarrollan un gran apego por sus seres cercanos. Así, no suelen ser efusivos ni tomarse confianzas con extraños.

Por otra parte, muchos de los perros de esta especie que vemos hoy en día, son animales rescatados. Quizás han pasado por un trauma, lo que unido a su timidez hace que podamos ver muchos galgos adoptados con bastantes miedos.

Sus familias humanas pueden acelerar su proceso de adaptación y curación si acuden a un educador canino en positivo. Los galgos, que son unos perros tan resilientes y con una fortaleza tal, pueden superar traumas causados por el abandono o maltrato con una terapia individual.

Perro galgo tumbado

Cuidados veterinarios

El galgo español es una raza sana que no padece enfermedades hereditarias. Sin embargo, no hay que descuidar las revisiones de salud que aconseje el veterinario, ni olvidarse de seguir el calendario de vacunas.

No existe gran incidencia de displasia en galgos. La displasia, de cadera o de codo, es un problema de salud frecuente en otros perros de este tamaño, pero gracias a su delgadez estos no suelen sufrirla. No por ello hay que descuidar la prevención de las enfermedades comunes a perros de tamaño grande.

En animales de caza o que suelen pasear por el monte es importante recordar el seguimiento estricto de las indicaciones de los veterinarios en cuanto a desparasitación interna y externa; las pulgas o las garrapatas pueden contagiar enfermedades graves. También es conveniente revisar con frecuencia las almohadillas y las orejas en busca de astillas, piedras u otros objetos clavados.

Fuente de la imagen principal: diegofornero (destino2003)