Displasia de cadera en el perro: descubre cómo combatirla

Antonia Tapia · 3 marzo, 2015

La mayoría de los perros displásicos nacen con caderas normales, pero sus genes o posiblemente otros factores, hacen que los tejidos blandos que rodean las articulaciones, se desarrollen de forma anormal , causando una subluxación, que es la separación de los dos huesos de la cadera. La displasia puede ser bilateral; afectando tanto a la cadera derecha como a la izquierda.

Síntomas

perro corriendo

Los perros de todas las edades  pueden contraer displasia de cadera. Si tu cachorro tiene cinco meses, seguramente sienta dolor y mucho malestar después del ejercicio. Si las mascotas no reciben tratamiento, con el tiempo, pueden dejar de caminar.

Los síntomas de la displasia de cadera se caracterizan porque cuando los perros caminan o corren demuestran una alteración en su marcha. Muestran rigidez y dolor en las patas traseras después del ejercicio. También pueden tener dificultad para subir escaleras. Algunos animales llegan a cojear y muchos se muestran menos dispuestos a participar en las actividades diarias, como puede ser salir a caminar. Según avanza la enfermedad, la mayoría de los canes van a perder masa muscular e incluso van a necesitar ayuda para levantarse.

Los perros de raza grande son muy propensos a contraer esta enfermedad. En ese sentido, razas como Pastor Alemán,  Rottweiler, Gran Danés, Labrador, Golden Retriever y San Bernardo suelen tener una incidencia más alta. Esta anomalía también puede ocurrir en razas medianas y rara vez en aquellas que son consideradas pequeñas.

La obesidad también puede aumentar la gravedad de la enfermedad en animales que son genéticamente susceptibles. Otro factor que puede aumentar la incidencia es un rápido crecimiento en los cachorros durante los primeros meses de vida.

Por otro lado, una dieta que tiene demasiado o muy poco calcio también puede tener un efecto perjudicial sobre el desarrollo de la cadera de tu perro. Otro motivo puede ser demasiado ejercicio, sobre todo en aquellas razas que tienen alguna incidencia genética.

El diagnóstico de displasia de cadera canina se realiza mediante la combinación de un examen físico completo y de una serie de radiografías.

¿Cómo se trata la displasia de cadera?

perro enfermo

Existen varios procedimientos quirúrgicos disponibles para tratar la displasia de cadera, en función de la edad del perro, tamaño corporal y la gravedad de la degeneración de la articulación.

Un tratamiento para combatir esta enfermedad se denomina Triple Osteotomía Pélvica. Se utiliza en perros jóvenes, de menos de 10 meses de edad.  El procedimiento consiste en romper quirúrgicamente los huesos pélvicos y realinear la cabeza femoral y el acetábulo y corregir la subluxación de la cabeza femoral. Esta cirugía es muy exitosa aunque suele ser algo costosa.

Una operación quirúrgica menos invasiva, para el tratamiento de la displasia de cadera, se llama Juvenile Pubic Symphysiodesis. Esta cirugía prematuramente fusiona dos huesos de la pelvis en conjunto, permitiendo que los otros huesos se desarrollen normalmente. Esto cambia el ángulo de las caderas y mejora la articulación, reduciendo la probabilidad de osteoartritis.

El diagnóstico precoz es fundamental, ya que el procedimiento debe realizarse antes de que comiencen a manifestarse los signos de la artritis y antes de que el animal cumpla 20 semanas de edad.

Otro tratamiento es el reemplazo total de la cadera. Este procedimiento elimina los cambios degenerativos y alivia el dolor de las articulaciones. La cirugía implica la extracción de la articulación existente y su sustitución por una articulación artificial o prótesis. Para ser un candidato a este procedimiento, el animal debe haber alcanzado la madurez esquelética. Si ambas caderas deben ser reemplazadas, la mascota deberá hacer reposo por tres meses.  Esta cirugía también suele ser exitosa y algo costosa.

El tratamiento médico de la displasia de cadera ha mejorado mucho, gracias a la introducción de varios medicamentos nuevos. Debido a que es una condición principalmente hereditaria, no existen productos en el mercado que impidan su desarrollo. Sin embargo, a través de una dieta adecuada, ejercicio, suplementos o medicamentos antiinflamatorios, se puede disminuir el dolor y la progresión de la enfermedad.

Para prevenir la displasia de cadera, los investigadores coinciden que debe realizarse una cría selectiva, que tenga sus caderas certificadas, afirman los especialistas, pudiéndose reducir significativamente la incidencia de este tipo de enfermedad.