Enseña a tu perro a jugar a la pelota sin ansiedad

Los nervios pueden generar frustración en las mascotas, y es que esta actividad para algunos no acaba nunca; emulan su comportamiento instintivo de caza, pero no hay una presa que entreguen para concluir

¿Qué tendrá de mágico un balón, rama o disco para que un can salga corriendo desesperadamente a buscarlo cuando se lo arrojamos? Incluso algunas mascotas pueden tener una conducta algo ‘obsesiva’ con ese juguete. Por eso, en este artículo te contaremos cómo enseñar a tu perro a jugar a la pelota sin ansiedad.

El perro y la pelota, una relación estrecha

Vamos al parque de paseo con nuestra mascota y, además de la correa y el collar, no nos olvidamos de su juguete favorito: la pelota. Puede pasarse varios minutos buscándola una y otra vez, mientras nosotros nos sentamos en un banco y se la arrojamos lo más lejos posible.

¿Es natural para el perro jugar con la pelota o los dueños le hemos inculcado el amor por ese objeto circular que rebota y se pierde entre la vegetación?

En realidad tenemos que pensarlo como una manera de que ‘vuelva a sus orígenes’ y pueda sacar a relucir su lado salvaje. Sus parientes no domesticados, los lobos, suelen recorrer grandes distancias en busca de alimento y cuando lo tienen a la vista, no tardan en correr desesperados hasta atraparlo.

Una vez conseguida la presa la llevan hasta la manada para que todos disfruten del festín. Por eso, cuando tu can lleva la pelota a tus pies tras atraparla es porque quiere compartir contigo ese trofeo conseguido, aunque hayas sido tú quien lo arrojó.

Perro jugando con un juguete

Los perros todavía mantienen ciertas conductas de su ‘etapa salvaje’ y si bien en algunos están más despiertas que en otros, lo cierto es que ninguno puede resistir a la tentación de ir en busca de una pelota, rama, disco o lo que sea, cuando es arrojado ante sus ojos.

Aunque para algunas mascotas jugar con la pelota es un momento de diversión, para otras se convierte en una obsesión. Ladran, se ponen nerviosos, no se quedan quietos, no pueden esperar a que el dueño la arroje, etc. Esta desesperación tiene que ver con la personalidad del animal y con una falta de control por parte de la persona que lo educa.

Por supuesto, también está relacionada con la cantidad de ejercicio que el animal realice durante el día: si está durmiendo 10 horas seguidas porque no hay nadie en casa y, apenas tú llegas lo llevas al parque, es comprensible que tenga tanta energía como para buscar durante horas la pelota sin cansarse.

Tips para enseñar a tu perro a jugar a la pelota sin nervios

La raza es un factor fundamental en el momento de enseñarle al perro a jugar a la pelota, ya que existen algunas a las que se les da fácilmente (golden retriever, pointer, cocker spaniel, labradores) debido a su tarea innata de buscar presas; y otras a las que quizás les parece ‘aburrido’ ir en busca de un objeto (pastor alemán, boxer, rotweiller, etc).

Perro labrador con pelota

Para enseñarle a jugar ‘correctamente’ a la pelota, es fundamental que te tomes el tiempo necesario y tengas paciencia. Es muy importante que tú también estés tranquilo para transmitirle serenidad al animal y pueda aprender mejor.

1. Tú impones las reglas

Para empezar, eres el encargado de dar comienzo al juego y también de terminarlo. Le arrojarás la pelota una vez que haya hecho sus necesidades o dado una vuelta a la manzana. Si el perro te pide que le tires el juguete mediante ladridos, llantos o movimientos desesperados, espera a que se calme.

2. Solo se juega si está calmado

Esto es muy importante porque muchas veces confundimos ansiedad con felicidad; tienes que enseñarle a obedecer tus órdenes y si le indicas que se siente para tirarle la pelota… ¡Eso debes hacer!

Recuerda el principio de ‘nada es gratuito’; si quiere jugar tendrá que hacer algo a cambio (no ladrar, esperar sentado, etc). Establece un contacto visual con tu mascota y hasta que esto no suceda, no comiences el juego.

3. Siempre debe devolverla

Esto quizás es lo más difícil de todo, mayormente en los perros que suelen esconder lo que consiguen. Debes enseñarle a devolver la pelota, así el juego puede continuar. Algunos dueños optan por darle un premio al regresar con el juguete; no hace falta que sea comida, puede ser un mimo o una palabra cariñosa.

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